Cap.33

1365 Words
Hacen el llamado que nos quieren en la cancha en cinco minutos, para mi mala suerte no ando con buenos ánimos, fui un pendejo que me puse a tomar en la fiesta de anoche, todos estuvimos presentes, claro que soy un idiota por tomar de más. Me pongo ropa cómoda y salgo corriendo hasta llegar a la cancha donde ya se encuentra Harris, sus ojos me observan y se le nota hasta aquí el genio de mierda que tiene, sus ojos se denotan la furia, su respiración parece que le saldrá fuego en cualquier momento. —¡Me pueden explicar que mierdas tienen en la cabeza! –Grita furioso –Se supone que son unos profesionales, pero dejan mucho que decir, solo son una bola de mocosos que no se toman las cosas en serio. Se lleva nombre por nombre dándonos la regañada de nuestra vida "Ni como defendernos ante eso". —Diego, hasta aquí se ve la resaca que cargas —Podré hacerlo profe –No responde, hace que calentemos, quiere probar si estaremos listos o solo haremos el ridículo en el partido. —Se nos pasó la mano –Menciona Lucas —Siento que la cabeza me va estallar —Como no si tomaste como si no hubiera un mañana –Dice lo que hice y siendo honestos no me acuerdo de nada de lo que hice anoche.. —Quieren un mesa y una taza de té para que chismoseen a gusto –Regaña el profe. Volvemos al entrenamiento, cada que pateo la pelota siento que la cabeza se me va a caer "no vuelvo a tomar jamas" Termina el entrenamiento, camino para el hotel donde estamos hospedados, entro a la habitación me tiro sobre la cama, es lo único que quiero es descansar y así se me quita esta resaca. En que momento me quede dormido, no recuerdo veo la hora y ya casi es el momento del partido, sigo con malestares de la fregada, entro y me doy un baño, busco entre mís cosas la ropa que me pondré. Rebuscando en mi maleta, encuentro el frasco de píldoras que carga Emma se lo quite la otra noche que estuvimos juntos, en estos momentos la necesito. La tomo y termino de arreglarme. En un cafetín cerca de la cancha paso buscando algo para comer, allí encuentro a Lucas que esta peleando con la comida. —Al menos ya te ves mejor —Si, me cayó bien la dormida –Miento, pero es mejor no decir lo que últimamente he estado haciendo, así evito comentarios aburridos que no he pedido. —¿Como vas con la resaca? –Pregunto —Yo de maravilla, sabes que yo no tome mucho o al menos no como lo hiciste tú —Queria pasarla bien nada más —Pero lo hiciste en el peor momento, porque es la final y después de todo lo que hemos pasado para llegar hasta aquí – Si supiera que me siento mejor que nunca y daré lo mejor de mí. —Ganaremos tu tranquilo —Ojala que si porque el profe nos expulsa. Llegamos a la cancha ya esta todo preparado para la clausura, nos unimos a los demás compañeros —Estan preparados? –Pregunta él profe —Mas que listos.. Salen un cantante, todos cantan y bailan me alejo un poco de las personas, no soy de ambientes así o no en estos momentos.. —Espero y hagas muchos goles –Una voz dulce me habla a mi espalda, no se necesita ser adivino de quien se trata, porque su olor inunda mis fosas nasales. —Si vienes a apoyarme probablemente haga muchos —Claro que sí, a eso vine –Se acerca y me rodea con sus manos, me da un delicioso beso, cuando quiere ser dulce lo es, solo que en estos momentos quiero follarla duro. Anoche fue la causante de mi borrachera el idiota de Simon me presumió que andaba bailando muy juntos en su asquerosa fiesta. —Veniste con tu amiguito Simon —Vine con Yeimi y Sonia –Mejor por que hoy si le hubiera partido la cara. —¿Donde estuviste anoche? –Me observa sorprendida por mi pregunta —En casa de Simon, ¿Que te sucede? —Nada, quiero hacerte mía –La agarro de la mano y la llevo al baño de mujeres afortunadamente no hay nadie, cierro la puerta con seguro. La levanto y la siento en el lavamanos, me aposiciono en medio de sus piernas, bajo la blusa liberando sus deseados senos que me vuelven loco, en estos momentos no quiero ser tierno. Le quito el pantalón, quedando solo con su tanga, la agarro y la rompo. Bajo el cierre del pantalón liberando mi m*****o. —Estas muy deseoso —No te imaginas cuanto –Me hundo en ella, sentir lo caliente y como sus paredes me aprietan, es la mejor sensacion. Me empapa las pelotas con el orgasmo que ha tenido. Sigo con mis movimientos fuertes y profundos, necesito saciarme, aunque eso es imposible, me vuelve loco, pasaría todo el día y aun así no me lleno de ella. El deseo que me provoca, es mas fuerte que la puta droga que me tome. Termino llenandola con toda mi semilla. Nos limpiamos y como le rompí las bragas entonces toca andar sin ellas. Se acomoda el cabello, aun sus mejillas estan rojas por el orgasmo. —No te lastime? –Me temo haberlo echo porque estaba rudo —No lo as hecho me a encantado –Es una diosa, me prende nuevamente, pero es momento de salir. Salgo primero del baño afortunadamente no hay nadie afuera, la espero en el pasillo para irnos juntos a la cancha. Nos sentamos con los demás, para seguir viendo el show. Veo a Emma que se encuentra relajada, mientras que yo estoy prendido, él saber que no carga ropa interior me hace enloquecer. —Ya sé han puesto al día, tórtolos –Dice Yeimi —Solo estábamos hablando –Responde Emma —Eso dicelo a tu cara, y de paso a tus piernas que venias cambiando muy extraño –Emma se sonroja, y Yeimi disfruta molestar —Callate no digas eso —Es la verdad, además eso es normal, solo espero y no te vayas a desmayar en pleno partido —No pasará –Respondo muy seguro. Llega él momento de cambiarnos de ropa, al estar listos salimos a la cancha, todo se define aquí y es nuestro momento, además ya voy recargado, claro que ganaremos, tengo mi inspiración presente. Suena el silbato y empezamos a jugar, los movimientos del balón lo empezamos dominando, en ocasiones lo perdemos pero si sabemos recuperarlo pronto. Por finalizar el primer tiempo y seguimos cero a cero no es un marcador muy confiable, un pase de Lucas, cae en mi alcance el balón, golpe fuerte y se va en dirección a la portería, el portero salta y le falta altura, entra el balón. —¡Goool! -?–Gritan y esta es la emoción que quisiera sentir siempre, tdoos gritan bailan de lo feliz que están. Mis compañeros me tiran al suelo y se lanzan sobre mí. Al finalizar el primer tiempo, nos vamos a descansar —Bien Diego, tienes un excelente reflejo y una buena dirección, y tu Lucas que bárbaro. Da las felicitaciones a todos valorando cada esfuerzo que hicimos. —Sigan así y ganaremos, solo no se confíen. Volvemos a la cancha, empezamos a jugar ya sabemos donde están mas floja la defensa y es allí donde atacaremos, diez minutos de juego y un tiro de esquina nos ponemos en nuestros lugares, todos saltamos, mi cabeza toca el balón dándome una buena posición le pego lo hace entrar y es gol —¡Goool! –Esto es lo que le llamo felicidad, se siente de lo mas padre esto. Volvemos a jugar el balón y ahora si están mas parados, los cambios que han hecho son mejores. Viene una persona lo ataco directamente, se acerca otro y en una bailada terminamos golpeandonos, no siento nada solo veo todo borroso, todo da vueltas. Los gritos no paran, cierro los ojos me cuesta mantenerlos abiertos.
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