Ryder soltó una carcajada. —Rodamos en un maldito barro y arrastramos hacia el oeste montaña arriba cuatro días más para deshacernos de ellos.— Martín negó con la cabeza. —Ethan, ¿qué hacemos?— —Aún no lo sé— respondió Ethan con sinceridad. —Pero algo haremos. Quemaremos esas montañas si es necesario.— Me estremecí por dentro y asentí mientras frotaba la espalda de Jake. —¿Quieres ir a Lusa?— Jake asintió mientras Paul se levantaba. —Traeré a algunos de los chicos, creo que ellos también querrán presentar sus respetos si les parece bien. —Por supuesto— Ethan exhaló. —¿Luna?— —Solo soy Cristine, Debbie— respondí con una suave sonrisa. Ella asintió y señaló con la barbilla hacia la cocina. —¿Tengo algo de comida para enviarle a Andrea si podrías llevarla contigo?— —Podemos hacerlo,

