LIAM Desperté con el cuerpo hecho mierda. Dolía todo. Los nudillos, las costillas, el cuello. Incluso el cuero cabelludo por donde me habían jalado mientras intentaban separarme de Nicholas. Abrí los ojos y me quedé mirando el techo un largo rato, sintiendo cómo el dolor físico se mezclaba con una rabia que no había bajado ni un centímetro desde anoche. Ojalá lo hubiera matado. Ojalá no me hubieran detenido. Verlo respirando, aún capaz de hacerle daño a Liliana, me hervía la sangre. Ese bastardo… ese cobarde que se atrevió a ponerle una mano encima a mi hermana. A mi hermana. A la única persona en este puto planeta que me vio por lo que era de niño y me amó igual. Me giré lentamente, intentando incorporarme. Las costillas crujieron bajo la piel. Me pasé una mano por la cara. Estaba s

