LIAM La puerta se cerró detrás de mí con un clic suave, y lo primero que sentí fue el aroma. Ese olor cálido, especiado, con un toque dulce que solo ella podía provocar. No era perfume; era Saanvi, mezclada con canela, vino tinto y algo más… hogar. Avancé despacio por el pasillo, con la chaqueta aún colgando de mis hombros. Desde la cocina se filtraba una luz tenue, y una canción suave vibraba en el aire, lo bastante fuerte para que no escuchara mis pasos. La vi antes de que ella me viera. Saanvi estaba frente a la estufa, descalza, con un mini short de mezclilla y una blusa corta que se le subía apenas con cada movimiento. El cabello recogido a medias, unos mechones sueltos cayéndole sobre el cuello. Bailaba. No con precisión, sino con esa naturalidad suya, como si la música la mo

