—¡Estás bien!, te pasa algo, parece que hubieras visto un fantasma— el apuesto hombre me habla confundido. No puedo pronunciar palabra, Frank se acerca, se para al frente de mí, a lado sus guardaespaldas, no sé dónde meterme, Romina está en una mesa hablando con un hombre, estoy sola y temblando, ¿qué voy a hacer? —¡Por favor! ¡Bad boy!, saca a este hombre de aquí, no quiero verlo cerca de mi esposa— habla Frank mirándome con enojo, mucho enojo, frunciendo el ceño. El guarda espaldas de Frank se lleva a jalones al hombre que esta a mi lado. Frank me mira con mala cara, de forma ruda me agarra del brazo, me carga en sus enormes brazos, me saca del bar, empiezo a decirle que me suelte, me ignora y me lleva hacia la salida, todos en el lugar nos quedan mirando con asombro, las mujeres mur

