Romina llega, entra y me saluda —Hola, amiga, como estuvo tu noche— Romina me habla mientras se sienta en el comedor, mirándome con expectativa. —Romina ven siéntate, desayunemos, después hablamos de todo. —Está bien, no más porque estoy que muero de hambre— se toca la barriga frunciendo el ceño. —Maria por favor trae el desayuno — Si señora ¿qué le apetece para desayunar?— la empleada nos habla tocando su delantal n***o con blanco, parada esperando mis órdenes. —¿Podemos pedir lo que queramos?— Romina le responde emocionada, abre los ojos sin parpadear. —Si señorita lo que usted desee. —okay, okay, entonces siendo así, quiero panqueques, no, no, mejor croissant con, no, no, espera— interrumpo a Romina en su indecisión —¡Ya Romina! ¡pide algo!, lo que sea, no vamos a estar todo el

