—No puede ser, Heidi. Debes estar equivocada— me removí incrédula. No puedo estarlo, no ahora, no aún. Sus ojos caramelos me observaron atentamente. Me encontraba caminando en círculos por la habitación. Deseo tener hijos pero no es el momento. Si Servil se entera él me mataría. —No te preocupes, no se notara tu barriga dado que los bebes sienten el peligro. Ambos se están protegiendo— le restó importancia y me obligó a sentarme. Pero acaso dijo... ¿bebés? Apoyé mis manos en sus hombros cálidos para luego atreverme a hacerle frente— Dime que es sólo uno Heidi— le rogué esperando que sus ojos demostraran que mentía, pero no. Negó con la cabeza completamente seria. —Y no acaba de empezar tu embarazo. Es cuestión de días para que nazcan. Son fuertes, pueden protegerse pero no por

