bc

Atracción

book_age18+
2.1K
FOLLOW
8.9K
READ
alpha
possessive
royalty/noble
bisexual
ogre
vampire
abuse
supernatural
prostitute
seductive
like
intro-logo
Blurb

Katherine ha vivido el constante acoso por poseer el cabello rojo desde su nacimiento. Creyó que todos le tendrían asco, o eso fue hasta que acabó en manos del perverso rey vampiro, aclamado por los rumores constantes donde lo describían como un ser despiadado, perverso y atractivo, y no se equivocaban.

Ambos trazan un camino peligroso, tentador y un tanto obsesivo con el pasar del tiempo.

Kat se deja sucumbir por la inevitable atracción que surge cuando ve al apuesto vampiro.

chap-preview
Free preview
Prólogo
Katherine. El viento de la noche se adentraba al bar acompañado de pequeñas hojas secas. Aún así, el viento no lograba despabilar el fuerte olor a alcohol impregnado en el lugar. Como de costumbre, mi trabajo de hoy era pesado. Hay todo tipo de borrachos gustosos por malgastar su tiempo y dinero. Unas horas antes de ingresar a trabajar me reuní con Joseph. Mi labial estaba corrido por culpa suya y al recordarlo sonreí. Quería acabar con mi hora de trabajo y escapar a sus brazos nuevamente. —Oye prostituta, ¡quiero más vino,  ahora!— gritó un soldado en mi dirección rompiendo la ilusión que creaba mi mente. Pongo los ojos blancos por la frustración, debo cumplir con mi deber. Mientras me dedico a servirle vino al imbécil, aprovechó el momento en que me distraje y me dio una nalgada.   —Escucha linda, puedo darte mucho dinero si te acuestas conmigo— ofrece con su aliento repugnante. Reprimí las ganas de cortar sus manos por temor a mi jefe.   Respira Kat, respira.   —No gracias. Prefiero hacerlo incluso con él— señalé a Bob, un chico delgado y lleno de granos, un poco tonto pero tierno—. Y no contigo.  Golpeó la mesa con su puño y se levantó de golpe. —No puedes hacerme daño, el jefe no te permitiría volver— le advierto. Sus facciones se arrugaron. Supo que tenía razón, y no le era conveniente tener la entrada prohibida en el Bar del Ogro. —Pagaras por esto mocosa ¡soy un guardia de la realeza!— de su bolsillo sacó dos monedas de plata y las arrojó al suelo de madera. Los clientes me observaban disgustados. Pareciera que el monstruo aquí era yo. ¿Con qué derecho me lanzaban esas miradas? Vienen a malgastar la miseria de sueldo que reciben en bebidas y mujeres. La noche resultaba un asco. Tenía bastante con Joseph, que se iba a quién sabe donde. Negué la cabeza esfumando los pensamientos negativos. Recogí las monedas y al instante se escuchó mi nombre.   —¡Katherine!— volteo ante el repentino y  llamado y veo de quien se trata. Parpot, un ogro maloliente fue quien me llamó furioso. Es mi jefe, no puedo hacer la vista gorda. Tumbado en un sofá malgastado y rodeado de prostitutas, volvió la vista hacia mí. Las mujeres dibujaban pequeños círculos invisibles sobre su pecho. Estaba metida en un lío. Son víboras maliciosas. El hobbie de ellas consistía en llenarle la cabeza con mierdas sobre mí.   —¿Sabes el dinero que gana tu padre por ti? Gracias a tu estupidez disminuirá— habla mostrando sus dientes amarillentos.   —Realmente quieres que te ruegue en tu cama ¿no?— pregunto a sabiendas la respuesta. Su deseo por tenerme era notorio. Quienes trabajaban aquí sabían de eso. Él quiere someter a cuan mujeres se le cruce. —Es una lástima, no soy una prostituta como ellas— me burlo antes de recibir una respuesta. Las miradas femeninas se disparan filosas sobre mí. Primero, por haberlas desafiado y segundo, al recordarles que era una simple mesera y no una prostituta como ellas.   Había un contrato de por medio, el cual no permitía el contacto físico con nadie. Lo bueno de este mundo es que cuando se firma un contrato no se puede romper. Si no cumples con lo acordado automáticamente mueres por la magia utilizada del contrato.   —Tal vez no pueda tocarte sucia mujer, pero... tu padre si— me recordó ensanchando su sonrisa repugnante.   Maldito ogro. Lo ignoro caminando en dirección a la cocina. Fui seguida en cada paso con las miradas de las prostitutas y el ogro. Pasan las horas, cuento los últimos clientes y finalmente soy libre. ¡Por fin mi jornada de trabajo acabó! Salgo despavorida del bar abrigándome como puedo, sigo emocionada por ver a Joseph. Un poco triste por su partida, pero cada momento con él me transporta a una ilusión perfecta, olvido mis problemas, la tristeza, todo junto a él. Pese a saber que era un noble elegante y apuesto, no sabía más. Aunque le insisto en saber su identidad siempre se niega o pone excusas absurdas. Nos conocimos en el bar, fue el típico príncipe azul que me salvó de unos clientes pervertidos. Luego de dicho acontecimiento, frecuentaba el bar para coquetearme. Mis intentos por sabotearlo fracasaron y poco a poco me rendí ante su encanto. Hoy se iría y junto a él muchos misterios. ¿quién rayos era él? Nuestro romance fue corto pero lindo. Disfruté cada momento a su lado. Varias veces intenté entregarle mi primera vez corriendo el riesgo de ser condenada a muerte. Sin embargo, se negaba en cada oportunidad. Borro los pensamientos, siento como se me va un peso de encima al llegar a nuestro punto de encuentro. Vislumbro su cuerpo parado sobre un árbol observando las estrellas como un niño pequeño. El viento le movía aquel cabello azabache  regalándome la mejor vista. Di pasos silenciosos con la intención de sorprenderlo. Me pongo detrás suyo tapando sus ojos.   —¿Katherine?— dedujo con su sonrisa encantadora.   Este maldito infeliz podía volverme loca a cada segundo. —Mereces un premio por adivinar— susurré en su oído para luego arremeter un beso en sus labios carnosos y tentadores, me separo de ellos y voy hasta su cuello.   —Basta, Kat, no quiero hacerlo— como de costumbre me aparta sutilmente. Aunque sus ojos brillaban de deseo, continuaba negándose.   —No lo entiendo… Me persigues durante dos meses, me confiesas amor, me rechazas por décima vez y además te largas a quién sabe  donde— cruzo mis brazos con los labios fruncidos. Me abandonaría la única persona valiosa en este mundo y ni siquiera es capaz de hacerme el amor.   —Kat, quiero que me escuches— me pide acariciando mis mejillas con su fría mano—. Volveré por ti, lo prometo. Tienes que ser paciente ¿de acuerdo?   Fue lo mejor en los últimos dos meses. Me hacía olvidar mi dolor. Tenerlo cerca era una medicina para mis heridas. Sin evitarlo, las pequeñas gotas brotaron de mis ojos.   —Mírame— pidió percatándose de ello. —Prometo que volveré por mi chica. Lo juro— deposita un beso en mi frente mientras seco mis lágrimas.   Que patético. No volvería y si así fuera sería demasiado tarde. No pensaba quedarme por mucho tiempo en este infierno, ni siquiera por un hombre. Soy lo bastante independiente y me quiero, por eso mismo no seguiré en Greasia. No doy oportunidad de una despedida cuando salgo corriendo. No me sigue, y eso duele. Cometí el grave error de enamorarme. Prometo que desde ahora en mas no volveré a enamorarme, y si lo hago será de una chica. Los hombres son un asco y si bien Joseph no lo es, me rompió el corazón, claro que no intencionalmente. Mi cuerpo sudaba, y no por haber corrido hasta mi casa, sino por el hecho de ver a mi padre furioso esperando afuera. Trago saliva y me acerco  armándome de valor. Paso por su lado restándole importancia.   —¿¡Dónde estuviste!?— grita en mi oído terminando de empujar mi cuerpo dentro de la casa. Debo ser fuerte para todo lo que vendrá...   —Trabajando, habían muchos clientes y el señor Ogro me pidió que lo  ayude— le miento sabiendo que no lo creería. Su mano se dirigió a mi cabello para quitarme la peluca y revelar mi verdadero cabello de color rojizo. Nací con este inusual y horrible color, siendo considerado como una “aberración” según los pueblerinos.   —Eres una prostituta— junta sus labios a los míos sin permiso, sus manos se encaminaron a mi cuello con el poderío que atenta contra mí.   Acaricia con descaro cada rincón de mi cuerpo, llega a mi trasero, se detiene y lo apretuja con fuerza. —Padre, mis hermanas despertarán...— intento escapar de la situación como puedo. —Tienes razón, debo hacer que se nos unan ¿verdad?— muestra una sonrisa lasciva haciendo que surjan unas terribles ganas de vomitar.   El pánico invadió mis sentidos ¡Jamás permitiré que las toque! Tienen tan solo seis años. Contengo las lágrimas. Si las sacaba a relucir en frente suyo su orgullo crecería. Es mejor evitarlo. Al verme cabizbaja, saca provecho para tumbarme al suelo repleto de tierra. Como un animal feroz, prosiguió en arrancarme el vestido. Estaba expuesta a esos ojos lujuriosos como de costumbre, como cada maldita noche de mi vida. De nada serviría el intento de escapar, no me sirvió de niña ¿por qué podría escapar ahora? Nada ha cambiado. Sus grotescas manos vuelven a recorrer mi cuerpo de forma desenfrenada. Luego de tocarme vulgarmente en lugares que nadie mas vio, decidió hablar.   —Quiero que te arrodilles y lo hagas— exige señalando el bulto creciente en el medio de sus piernas.  No me da tiempo de responder cuando baja un poco el pantalón gastado dejando a la vista el bulto y finalmente, cedí ante él. Lo único que podía obtener era esto. Valgo mucho siendo virgen, no le era conveniente quitarme la virginidad. Me daba nauseas hacerle esto a mi propio padre, cada que metía su m*****o en mi boca me provocaban ganas de morirme. Desde que mi madre murió soy la que se dedica en hacer el trabajo sucio. —Eres una perra... igual que tu madre...— tras decirlo, me alejo furiosa por lo último. —¡No hables así de mi madre, viejo asqueroso! Puede ser que soy una mujer desnuda, abusada y manipulada pero si quiere hablar de mi madre tendrá que hacerlo sobre mi cadáver.   —¡Maldita prostituta!— vuelve a subirse el pantalón sin siquiera mirar en mi dirección.   Retrocedo como puedo cuando se acerca, quiero escapar cuando voltea mi cuerpo propinando una golpiza en mi estómago. Su cometido me tumbó al suelo nuevamente, divago entre mis recuerdos y siempre hallo lo mismo. Mi vida se basaba en esto. Golpes, abusos. No existía el príncipe azul de mis sueños.

editor-pick
Dreame-Editor's pick

bc

Explicit

read
107.3K
bc

Mi Luna, mi humana, mi compañera.

read
254.1K
bc

Perfect Disaster

read
26.8K
bc

Omega

read
100.4K
bc

Amando tus curvas

read
255.7K
bc

Relatos +18❤

read
899.8K
bc

Un inevitable destino

read
103.7K

Scan code to download app

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook