Katherine. —Te he visto salir del bosque, muy valiente de tu parte— dice sin detener sus pasos. —Bueno, de todos modos no pienso rendirle explicaciones a un desconocido— refunfuño acorralada contra una pared. El maldito me ha acorralado y ese fue su plan desde el inicio. —Por qué me temes si la hemos pasado tan bien esa noche— pone sus brazos a los costados de mi cabeza, saborea sus propias palabras como todo un lunático. Su respiración me llega, siento el retumbar de mi pecho temiendo lo peor. Es despiadado, se nota. Una mano estira el cuerpo del rubio, lo aleja y veo de quien se trata. —Divet, ella es de mi propiedad— Ethan me da la espalda y le reclama no sé qué. De la nada, un calor invade mi cuerpo, no uno placentero, sino uno doloroso. Pareciera que soy quemada viva. Soport

