Capítulo número 7.

2085 Words
Volver a la habitación después de lo que he hecho ha sido como... Estar caminando por el cielo. He besado a muchas mujeres, Amira no es la primera mujer a la que le he robado un beso... Pero sin lugar a dudas, había soñado con ese momento, le dio una vuelta de 400 grados a mi vida haber besado a la mujer que amo, incluso cuando no obtuve ninguna respuesta por su parte, sus labios son finos y tersos... Pude ver como su cuerpo temblaba ante mi contacto... Fue único, porque en las otras ocasiones que me atreví a besar desprevenida a una mujer, la única reacción que tuve por mi parte, fue una erección. Y las mismas son fugaces, duran mientras exista el placer, ¿pero el palpitar de un corazón enamorado cuando está cerca de su persona predilecta?, eso dura mientras haya sangre suficiente en el cuerpo, y mientras hay vida, hay sangre. Me acuesto y no puedo dejar de quedarme dormido con el pensamiento de que me he sacado la lotería con el hecho de convertirme en el prometido de Amira Farhad, tengo un stock de cariños y mimos sin uso para cuando llegue el momento de estar a solas con ella. Me levanto y me doy cuenta de que estoy lleno de semen en mis partes... He tenido un sueño excesivamente erótico. En el, estaba Amira... No sé si he pecado por haberlo soñado, o si este pecando por tener una erección vespertina al recordarlo... Pero ahí estaba ella. Sus muslos eran perfectamente pálidos y tonificados, su estómago no era demasiado plano, pero si excesivamente esbelto para mi gusto, yo besaba cada una de sus curvas con devoción y entrega, ante la mirada atenta de ella. Su cabello era castaño bastante claro y estaba suelto por encima de sus hombros, completamente lacio y peinado a la mitad, sus ojos azules estaban absortos mirando y disfrutando cada una de las atenciones que dedicaba para con ella, se desvivía ante mis caricias como si fueran una necesidad absoluta para mantenerse con vida, hasta que yo empezaba a devorar sus labios con frenesí, sorprendiéndome cada vez más con la respuesta que obtenía de los mismos, el viento se metía por la ventana de la habitación en la que nos encontrábamos, y yo la adoraba con cada uno de mis movimientos, la pena no existía en ese momento, cada vez que la veía aparecía un nuevo lugar donde yo quería besarla y hacerla sentir única, especial y amada, mientras que para nosotros no existían preocupaciones, ni de religión ni de ciencia... Solo éramos dos amantes fundidos en su pasión, ella buscando que ver en mí, yo demostrándole de forma física cuánto era mi deseo y efusividad por hacerla mía... Hasta que llegó el momento del acto, quedándome absolutamente pasmado cuando por fin pude hundirme en la v****a de Amira... Disfrutando de forma plena, como nunca había sentido antes en la vida real, tan solo quería mirarla, era como ver un jardín entero de rosas nacidas en el campo, así de fresca lucía mientras yo la penetraba con total delicadeza, sus miradas me hacían revivir cada una de las esperanzas que tenía sin ser consciente de las mismas. Me siento apenado con el hecho de volver a pensarlo nada más, nunca había tenido problemas para pensar en el sexo con una mujer, al contrario, siempre había sido muy abierto con el tema, mientras que ahora el hecho involuntario de soñar con tener relaciones con Amira me hace sentir un vulgar de lo peor. No es que esté obsesionado con esta mujer, sino que soy consciente de lo encantadora que es, pero a la vez cargada de tristeza y desengaños, sé que en muchas ocasiones ha pensado que la vida se termina... Y siento que mi deber, es demostrarle que amar es lindo, que es vida... Que las penas han huido. Sorprenderme a mí mismo pensando y soñando con hacerla mi mujer en el plano físico, pone en jaque mi deseo de comprenderla hasta que el momento se dé, y ella se sienta cómoda... Quiero ser su calmante para cada situación desagradable que viva, por ende debo controlar mis instintos y mi testosterona... Haber tenido una vida s****l activa y tener ya más de 2 años sin hacer nada de aquello más que ver un par de vídeos atractivos... Aunque si soy sincero, desde que Amira se ha instalado como el centro de mi vida, ni siquiera he tenido cabeza para masturbarme, normalmente los sueños húmedos son comunes en los adolescentes, rara vez ocurre durante la adultez, siendo la causa de estos mi ausencia de actividad sexual... Pero no tengo deseos de llegar a la masturbación, tendré paciencia y me abstendré, me estoy enfrentando claramente a la tentación, pero quiero esperar a que el momento de cumplir mis deseos carnales sea junto a mi esposa. Buscaré ocuparme en aumentar mi conocimiento religioso. No pienso llevar la religión en la que me he convertido de forma intensa y desmesurada, tal como Amira me ha explicado, se le conoce al islam como "la religión del estado natural"... Por ende, seguiré con mi vida como iba, no pretenderán que diga que antes era un absoluto demonio por no pertenecer al islam, me he convertido por amor. Por la tranquilidad de la mujer que amo, no es un capricho tampoco, solo se instaló en mí el hecho de saber que Amira ha sufrido de rechazo desde la pérdida de su padre, y sé que no debe haber sido fácil conllevar con la culpa que han querido imponerle injustamente, y yo... No quiero ser una causa para que la repudien el resto de personas que la rodean, quiero que se sienta segura de que ha hecho las cosas bien, no puedo exigirle que se comporte como May, debido a que a diferencia de esta, Amira es una devota del islam, no es fundamentalista, es una mujer que aspira la libertad de pensamiento, conoce la bondad, es incapaz de hacer daño adrede, y está realmente entregada a Dios, como muchos hombres y mujeres que llevan el islam incluso fuera de los países árabes... Ella no lo ve como algo opresivo, porque incluso cuando ya no vive bajo la tutela de sus padres, decidió seguir llevándolo. Si para Amira el islam representara algo malo, inhumano, o discriminatorio, tuviera toda la libertad de haberlo abandonado. Me dirijo al baño, me baño completamente, ignorando todo pensamiento s****l que aparece furtivamente por mi mente... Quiero darle un buen regalo a Amira, algo como joyas, una muy significativa, que demuestre la riqueza de nuestra unión, el compromiso que siento hacía ella, la promesa que representa que ella me haya dado la oportunidad... Así que después de bañarme, y rezar un poco para familiarizarme poco a poco con el hábito, ya que cuando viva con mi esposa se convertirá en algo cotidiano... Me dispongo a buscar la forma de tener dinero en efectivo para comprar algo por ahí, me inclino a que sea un bonito collar de oro, o una pulsera que me parezca familiar a la esencia de Amira. Salir a la calle en este país resulta bastante relajante, cada persona está pendiente de lo suyo, le he enviado un mensaje a Amira para saber si ha tenido una buena mañana y me ha respondido hace poco afirmando que sí, y que May le ha comunicado que su vuelo saldrá el sábado en la tarde... Le invité a almorzar mañana, aunque ya vengo sintiendo desde que me he despertado que la extraño, es increíble como en tan poco espacio de tiempo una persona se convierte en ese algo que no quieres tener lejos, es como haberse acostumbrado a estar con ella en los pocos días que llevamos juntos de forma presencial, lastimosamente hoy me ocuparé en comprarle un bonito regalo y escoger la ropa que usaré para nuestra boda, no puedo pedirle que venga conmigo, perdería el curso de una sorpresa. Al entrar a la de joyería, la muchacha que se encuentra en la recepción fija sus almendrados ojos en mí, es bastante delgada y alta. —Buenas tardes, señor. —, ¿qué le trae por acá? —Buenas tardes, señorita, deseo comprar una cadena para mi prometida. —Lo digo con firmeza, decirlo en voz alta ha sonado hermoso e imponente. La mujer hace cara de asco de forma descarada. Aunque lo evito, no puedo disimular mi risa. —Venga por acá. —Dice con sequedad. Le sigo por un pequeño pasillo que conduce a un estante repleto de aretes, cadenas, tocados... Apenas veo una cadena de oro con un dije compuesto por un diamante no demasiado grande en forma de rayito, lo escojo... Para mí, tiene un significado oculto. Amira es ante mí, la luz... y es lo más cercano que he visto, ha sido como conocer a mi amor, a primera vista supe que era lo indicado. Le indico a la dependienta de mi gusto y esta toma mi orden con agilidad, sin suavizar su gesto. —¿A qué se debe su enfado, señorita?—, y, disculpe si estoy pecando de imprudente. —Puff. —, ¿puede creer usted que estoy recién casada?, me he casado hace 1 mes, con un hombre inglés, un poco parecido a usted por cierto... Y no me ha dado ni siquiera un anillo de compromiso, tomando en cuenta todas las ofertas que le he insinuado que tenemos en la joyería, simplemente a él no le importa, y para completar la faena, después de haberse casado conmigo se largó a Londres para arreglar unos asuntos legales y ya lleva una semana sin aparecer, solo envía tonterías de mensajes para controlar como me encuentro y que es lo que estoy haciendo, no se imagina cuánto me fatiga su falta de interés hacia mí, ¡soy su esposa!— —Uh, quizás su esposo se encuentra muy ocupado con sus obligaciones... No es que lo esté excusando... Pero a veces nos consumimos mucho con el trabajo y no tenemos cabeza para pensar en ser detallistas con nuestros seres amados, no es razón para estar inminentemente enfadado, nadie es perfecto, a veces los hombres olvidamos hacer sentir a nuestras mujeres como nuestra fuerza, pero eso no quiere decir que no exista un gran amor... Debería de hablar con él y comunicarle su disgusto de forma sutil. —Digo con detenimiento a la dependienta encargada de envolver el regalo que he comprado. La mujer se queda callada y se concentra en terminar de sellar la caja que debe entregarme. Me sorprendo a mí mismo con las palabras que he proferido hace un momento, en otrora me hubiera aprovechado de la vulnerabilidad de esta mujer que me ha brindado una atención bastante obvia, en este caso he inclinado mi posición a la objetividad, ya que es una mujer casada, con un hombre que posiblemente esté tan enamorado de ella como lo estoy yo de mi Amira. El pensamiento de que el amor cambia a las personas se instala en mí. No puedo evitar estar preocupado por el hecho de que en algún momento a Amira la invadan ese tipo de dudas, siempre hablamos mucho y puedo darme cuenta de la sinfonía que existe entre nosotros, puedo notar que cada vez ella luce más guapa adrede, si estuviera desilusionada de mí no se esforzara... En ocasiones me he dado cuenta de que por casualidad ha intentado rozar sus delicadas manos junto a las mías... Yo la amo a plena luz, y creo que se lo he demostrado, pero me asusta cuál sea el veredicto de ella cuando tenga que irme a Estados Unidos para poner en orden su situación legal, para ella no es viable la visa K1 o visa para prometidos, ya que me iré de Chipre siendo su esposo... La parte positiva es que he podido averiguar que para los Marines existe el beneficio de que sus cónyuges sean elegidos para obtener la ciudadanía de forma expedita desde fuera de Estados Unidos, en el caso de Amira, solicitaría su naturalización bajo el INA 319 (b), ya que está cumpliría con todos los requisitos ahí dispuestos... Tengo que ahondar más en el tema, eso lo haré con ayuda de mi padre apenas llegué a Estados Unidos, sé que él puede facilitar muchas cosas... Por el momento solo me concentro en que nuestra unión y los días venideros que estaremos juntos aquí sean tal cual como queremos que sean, llenos de paz.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD