Capítulo número 9.

1865 Words
Recordar, es la suerte de haberlo vivido, espero tener esa dicha respecto a cada momento compartido con Amira. Incluso ir en un auto con ella, algo completamente normal, se vuelve como un idilio. Me hace llegar a la conclusión más hermosa de mi vida, que mi alma cada vez más suspira del deseo por ella. Yo... Robert O'Sullivan que tantas veces desafío el amor, hoy se encuentra rendido ante los pies de una mujer Siria, con todo opuesto a él... Pero bien, ya después de tanto, si el amor ha tocado de forma tan brusca mi puerta, decido hacerle compañía. Me inquieta un poco, ya que se acerca tanto nuestra boda, que cuando lleguemos a Estados Unidos mi madre no entienda que Amira es el centro de mi vida ahora, y que tiene que respetarla, además de darle la oportunidad de que sea parte de nuestra familia. Para mí es muy importante que todos se la lleven bien... Amira es muy tierna y dulce, no quiero que mi madre la hiera, me partiría el corazón que mi esposa no pueda compartir con mis familiares, sería demasiado incómodo y poco justo... No me lo merezco, y menos Amira, ya ha sido rechazada, juzgada, y humillada en distintas situaciones como para que también mi madre lo haga... En este momento, estamos bastante cerca de buscar a May en el aeropuerto, pero me sigue pareciendo un sueño que tan pronto vamos a casarnos... Apenas estemos con May, voy a detallar con Amira mis planes, quiero llevarla de luna de miel a Las Canarias, ya que me ha mencionado que le encantaría conocer ese lugar, y luego... a Venezuela... Sé que va a parecerle extraño que quiera llevarla ahí... Pero era un plan en mi vida ir a Venezuela cuando estuviera de vacaciones, quiero conocer su realidad, más allá de lo que dictaminan las noticias... Además de aportar un grano de arena en la medida de mis posibilidades, así como lo haré junto a Amira en Siria... Lo más seguro es que nos organicemos para ir de viaje en los dos meses que me restan de vacaciones, y luego ella volvería a Líbano junto a May, aunque no me emociona demasiado... Y se podría ocupar en prestar ayuda a los necesitados hasta que yo arregle su situación legal, hasta los momentos he podido constatar con amigos y compañeros que no será una tarea demasiado complicada... Amira es ciudadano Siria-Libanesa, me han recomendado realizar los trámites a través de su nacionalidad Libanesa, ya que eso será más ágil que hacerlo como Siria, hasta donde me han comentado algunos, en mi país ha habido prohibiciones de viaje para los sirios, y bien lo mejor es evitar... Quiero estar tranquilo y sereno, no puedo estar demasiado tiempo alejado de mi princesa, nuestra vida juntos es todo lo que yo aspiro, constantemente espero el día en que pueda recibir besos de su propia inspiración, tener el regalo de que me demuestre sus decoros... Sin que importe la opinión de la muchedumbre. —¿No estás nervioso?—Me pregunta Amira con su habitual ligereza. —¿Por nuestra boda?— —Sí, falta muy poco, y me asusta... — Entiendo sus nervios, a pesar de que estoy ansioso de que nuestro matrimonio sea una realidad, también siento una pizca de nervios. —No quiero que tengas miedo, no es pecado estar tan enamorados, estamos haciendo lo correcto. —, mi amor, apenas pueda rozar tus manos con las mías, sin miedo a que te sorprenda, te transmitiré tanta seguridad y fuerza que te olvidarás de que es estar nerviosa una vez más, quisiera plantearte un buen beso aunque sé que decírtelo te hará sentir apenada. —Expreso con claridad, susurrando mi última frase para evitar ser escuchado por el taxista. Aunque me gustaría que fuera gritado a viva voz, sé que a mi prometida no le emocionaría la idea, ya se encuentra lo suficientemente tensa como para ponerle leña al fuego... —¡Dios mío Robert, cállate, no puedes soltar esas cosas aquí, así!—Exclama Amira en un susurro. Puedo notar que está completamente sonrojada, adoro verla así. —Vale, me callo entonces. —Digo rompiendo en risas. Llegamos al aeropuerto y me bajo apresurado para abrir la puerta de Amira. Caminamos a paso rápido hasta dentro del aeropuerto, nos adentramos al mismo y me doy cuenta de que Amira luce más hermosa que nunca, lleva un vestido que supongo que es nuevo... Le sienta hermoso. Deduzco que como íbamos a recibir a May, y se sabe que es un icono de la moda, decidió ponerse lo mejor que se compró para recibirla. ¡Las mujeres son un caso serio!, se arreglan para ellas mismas y para otras mujeres. Los hombres solo nos arreglamos para nuestra madre y para alguna conquista. Y cuando estamos casados supongo que también para nuestra esposa cuando nos regaña por ir como un loco. No acostumbro a andar en fachas por la calle, pero si me regañaron un par de veces en mi adolescencia por querer ir a casa de mis abuelos con ropa de estar en casa. Cuando nos adentramos al aeropuerto, divisamos a May... Me asombro. May no viene sola, viene rodeada de mujeres... Una de ellas la reconozco, es... ¡Salam!, la que conocí en uno de los talleres de May. Junto a ellas viene una niña, de aproximadamente 14 o 15 años, una mujer como de la edad de Amira, lleva hiyab y se ve muy elocuente y vivaz, además de que va vestida de forma mucho más resaltante que hasta la misma May... Junto a estas tres mujeres, viene una señora de aproximadamente 55 años, caminando hacia Amira con paso apresurado luciendo como desesperada, y junto a ésta una mujer más joven, más de la edad de May... Con unos ojos tan azules como los de Amira, no lleva hiyab y trae pantalones palazo, y una forma de caminar menos imponente que la de la mujer que lleva del brazo. Estoy un poco confundido, pero no digo nada, cuando me doy la vuelta para intentar pedirle a Amira que me explique quienes son esas mujeres, la veo ahogada en llanto... Me preocupa, ¿acaso es su madre una de ellas?, no creo que May fuera a traicionarle de semejante manera, se denotaba hasta en la forma que veía a Amira que la quería con fraternidad, además... Si fuera su mamá, Amira ya habría echado a correr... Con todo lo que le ha hecho su madre, sé que esta no se quedaría paralizada llorando de brazos cruzados sabiendo que es una mujer de armas tomar. Amira sale corriendo y se abalanza encima de la mujer más joven, la abraza con tanta efusividad, fuerza y sentimiento que me hace suponer que se trata de una persona que lleva mucho tiempo sin ver, podría pensar que es su mejor amiga, Rola... Pero Amira me había comentado que se embarazó, y que estaba al corriente de que nos íbamos a casar, si fuera esta, se lo hubiera comunicado, ¿o no? Todas las mujeres que han llegado junto a May hacen fila para abrazar a Amira, hablan el árabe con tantos gritos y a la vez, que me resulta inentendible lo que hablan... No entiendo por qué todas lloran, ni porque se besan con tanta efusividad en medio del aeropuerto, y menos entiendo por qué no hablan de forma pausada, me siento un poco abrumado, ¿es que acaso nadie va a explicarme quienes son? Después de aproximadamente 3 minutos parado como un farol mientras todas se desvían en cariños con mi prometida, decido acercarme al grupo, ¿por qué tener pena? —Damas, buenas tardes. ¿Hay una repartición de mimos?, yo soy Robert O'Sullivan, el prometido de Amira, no sean egoístas e inclúyanme en la fiesta. —Digo con sorna esperando que se presenten, o que Amira lo haga. May irrumpe en una risa escandalosa, algo que a mis ojos la describe a ella. En el poco tiempo que convivimos juntos era usual verle reír de forma estruendosa, es adorable. —¡Robert, que gusto verte!—Suelta May con entusiasmo, abrazándome con fuerza y pellizcándome en el brazo. El resto de mujeres, se miran unas a las otras, la que parece contemporánea con May y posee los mismos ojos azules que Amira es la próxima en acercarse a mí. —Hola, Robert, que gusto conocerte y que seas tan amable. Yo soy Ammar, soy tía de Amira, no podía perderme su matrimonio. — —¡Que gusto conocer a la familia de mi prometida, es un honor señora Ammar!—Digo con alegría, esta sorpresa va a sentarle muy bien a Amira... Después de saludar a Ammar, la cual es muy maja, no imaginé que Amira tuviera una tía tan joven, y que no llevara hiyab... ¿Entonces en su familia también hay mujeres musulmanas que no llevan la religión de forma tan fundamentalista?, conocer a Ammar supondrá un paso grande para ayudar a Amira a adaptarse a vivir en mi país cuando se dé el momento... —Que la paz esté contigo. —Son las únicas palabras que profiere Salam, seguida de su hija cuando se acercan a mí, no luce demasiado cómoda, quizás esté un poco nerviosa por encontrarse en un lugar desconocido, o quizás esté incómoda por mi presencia, Salam a pesar de que aceptó conocerme en Beirut, y entendió que era un hecho que íbamos a casarnos, no tuvo un trato demasiado acogedor conmigo. Le contesto tal cual como es debido. —La paz esté con usted, tía Salam. —Pronuncio con detenimiento, después de estar tanto rato desplegado en el Valle de Bekaa, puedo hablar en árabe sin que se perciba mi acento estadounidense, si no fuera por mi porte norteamericano bastante perceptible a pesar de mi cabello castaño, y mi ausencia de barba, pasara como un árabe más de la localidad. Por suerte para mí, en Chipre hay otros americanos e ingleses, por lo que no me siento como un espécimen raro. —Uh, por lo visto estás aprendiendo a buscar el camino del bien. —Es lo único que responde Salam, apartándose de mi cercanía y situándose cerca de May. Amira sigue aferrada al abrazo de la muchacha más joven del grupo, la señora de mediana edad que caminaba rápido para acercarse a ella, está incorporada al abrazo, todos observan la escena con las lágrimas saliendo de sus ojos y yo sigo sin entender demasiado... Hasta ahora, he tenido la suerte de conocer a Ammar, saludar a Salam la cual no ha sido demasiado amable conmigo, como era de esperarse, tendré que esforzarme por ganarme su confianza... Su niña se encuentra pegada a ella y me ha mirado con atención por un pequeño espacio de tiempo y luego nuevamente se ha dedicado a observar a los transeúntes. Finalmente Amira y la que me da la impresión de ser Rola y su madre... Se separan, llega el momento de conocer a las personas que han salvado la vida de mi prometida, y a las que está acostumbrada a reconocer como su familia. No puedo evitar sentirme nervioso.
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