Para Thalía existía una constante confusión. No sabía cómo sentirse al respecto pues todos los sentimientos que había enterrado pues creyó que estaban muertos estaban empezando a resurgir una vez más. David la besó una segunda vez y estaba siendo consciente de las mariposas que le causaban mientras estaba en su cama, acurrucada abrazando una almohada. Aún sentía las cosquillas en sus labios por aquel beso que habían compartido. Fue como revivir. —¿Qué voy a hacer? “¿Piensas que no siento nada por ti? ¿Por qué no me das la oportunidad real de demostrarte todo lo que puedo darte? Hay mucho que puedo ofrecerte y estaría encantado de mostrarte. Pero debes dejar de tenerme miedo, sé que pido algo imposible, pero incluso las cosas imposibles pueden hacerse realidad” No tenía idea de que fue

