El gran día llego. El día con el que toda chica sueña: encontrar el amor de su vida, formar un hogar y vivir felices o tratar de hacerlo, pero no, ese no es mi caso, hoy tendré que comprometerme con alguien por el cual no siento ni el más mínimo interés... Odio todo esto, toda esta jodida situación, quisiera salir hullendo de aquí, desaparecer, ¿no se supone que deberíamos tener un Ada madrina para situaciones como esta?.
Taylor me ah mandado un vestido, está hermoso, no lo puedo negar, pero no me llena, me es indiferente (si fuera en otra situación amaría usarlo, sería el centro de atención)También mando una maquillista y una estilista a mi casa; acepté todo por mi mamá y porque le pedí que se encargara de todo él. April vino a brindarme apoyo y no sabe cuánto le agradezco su atención.
La noche llegó y con ella todo el nerviosismo, ¿cómo podré fingir amarlo?.
—Marlene cariño, estás preciosa— dijo mi madre haciendo tan pronto entro a la habitación
Tenía puesto el vestido que era en un color rojo pasión, ceñido a mi cuerpo, el cabello lo han recogido en un moño, unos zapatos de tacón n***o con la solapa roja y un maquillaje sencillo, no me gustaba tener tanto Ferré en la piel (me hace sentir una payasa), solo me gusta resaltar el marrón de mis ojos.
—gracias mamá, es una lástima que esto sea una historia apócrifa, no quiero hacer más que huir de esto— inhaló profundamente y espere el sermón, pero este nunca llegó
—perdoname Marlene, ya no sé qué hacer para...
—descuida mamá, no tienes la culpa de nada, solo... No me hagas caso ¿Bien?— no espere a que terminara, solo con el hecho de recordar el susto que pasó anoche al pensar que algo malo me habría pasado, hasta el punto de molestarlo a él, para que me buscara.
—a ver, ya basta de arrepentimos— intervino April. —abajo están solicitando a la prometida—
Están tocando la puerta, una, dos... Estoy sumergida en un abrazo de mi madre y April, quisiera que fuera una pesadilla y trato de postergar el abrazo para no tener que bajar
—Marlene, ¿Aún no estás lista?- es la voz de Taylor al otro lado de la puerta
April se apresura en abrir la puerta dejando a la vista un Taylor endemoniadamente atractivo, vestía un traje azul eléctrico, acompañado de una corbata rojo vino con pequeños cuadros n***o y una sexy sonrisa.
—¿Piensas quedarte a observarme toda la noche o bajamos?—dijo Taylor con una ancha sonrisa, haciendo despertar un leve sonrojo en mis mejillas
—empecemos esto de una buena vez— dije antes de salir como alma que lleva el diablo
—debemos bajar juntos Marlene— gruñó Taylor un tanto molesto
—apresúrate entonces— esperándolo al pie de la escalera
—sé que no estás en la mejor situación de tu vida y créeme que yo tampoco, pero vas a estar a mi lado y fingir que llevamos una linda historia de amor, que eres la novia abnegada que todo hombre desea—
—descuida amor ya me aprendí mi
guión— le guiñe un ojo para luego agarrarlo del brazo.
Al llegar al jardín habían fotos nuestras por todos lados, luces, flash y uno que otro farandulero.
—veo que has hecho todo un espectáculo de esto, no le llamo circo por respeto a las personas aquí presentes que no saben de esta farsa— musité con fingida sonrisa
—Marlene, solo no hagas una estupidez, mira que se te dan bien— se burló TAYLOR
Una vez en el jardín conocí una parte de la gran familia Maher, entre estos la fastidiosa Beatriz, mejor conocida como Bea.
—y ¿Desde cuándo te gustan las niñas primo?— inquirió Beatriz abrazando a Taylor
Estaba que destilaba humo, cómo podía ser tan insoportable esa chica, no ha parado de emitir comentarios absurdos desde que estamos aquí y él muy desgraciado de TAYLOR le sigue el juego
—bien querida, al parecer tú primito y futuro esposo mío, se canso de andar con viejas que deben inyectarse botox para mantener el rostro libre de arrugas y optó por mercancía fresca, no uso nada de eso y tengo piel de porcelana— dijo apartando a Taylor de los brazos de esta
—no aparentas tener o ser experta en los temas de... Ya sabes, te ves insipida— destiló con veneno
—no te dejes confundir Bea, mi juventud junto a la experiencia de mi osito, es nuestro mejor antídoto para llegar al clímax, gritando uno el nombre del otro y volviendo a repetir la acción hasta quedar exhaustos, ahora si nos disculpas, tenemos un anuncio que hacer, querida— Beatriz se quedo anoladada iba a inquirir algo pero le di la espalda antes de que pudiera emitir comentario alguno y camine hasta el escenario junto a Taylor.
-¿Qué fue eso de osito?-