Encuentros efusivos

1443 Words
Hola que tal, es un gusto conocerte –dijo Samuel –hola Samuel, que tal Soy Carola y bueno ahora soy la esposa de tu hermano ya tenía ganas de conocerte –Se abalanzó sobre Samuel mirando su torso desnudo y colocó su mano derecha sobre el cuello de Samuel y con la otra mano rodeo su cintura rozando hasta la línea donde comenzaba el muy bien formado culo de Samuel lo abrazo tan fuerte que logró sentir más que su abdomen –Oh “Wow”, tu esposa es bastante efusiva –dijo Samuel mientras Mike sonreía viendo la escena bastante natural; Carola se separó de Samuel y no dejó de mirar el grande y bien formado cuerpo de Samuel lo recorrió con la mirada como si estuviera examinando una obra de arte. Cuéntame Mike que te hizo venir, hace más de tres años que no nos vemos y ahora vienes así de repente; y no me mal entiendas me encanta verte, pero es muy extraño viniendo de ti –Samuel decía todo esto mientras se sentaba en una silla que había arrastrado desde el balcón y colocaba una almohada en su abdomen –vine porque somos hermanos “Sam” y te extrañaba, también te quería contar que me case –Dijo Mike mientras Carola interrumpía –Chicos disculpen ¿Dónde está el sanitario? –Mike le dio instrucciones, Carola se retiró y Mike siguió la conversación –estuve ausente pero por fin me estabilice conseguí todo lo que anhelaba y ahora estoy aquí, bueno me iré un mes y medio de luna de miel pero regreso para quedarme –dijo Mike mientras se acomodaba sobre el sofá –Estoy un poco confundido Mike, lo último que supe de ti es que andabas con un chico, que pasó con eso –No fue significativo para mi “Sam”, solo estuve ahí hasta que encontré al amor de mi vida –entiendo, dijo Samuel asintiendo con la cabeza –Y tú, que tal, como te va en el amor aún sigues saliendo con aquella chica que sale en tus r************* –no imagine que estuvieras al pendiente de mis r************* ; y no, no estamos juntos, salimos de vez en cuando, pero nada más, aun no consigo a la chica perfecta para mí, por ahora Eugenia y yo somos socios y nos va muy bien así que; nos queremos mucho, nos llevamos bien, pero funcionamos mejor como ejecutivos –me encanta estar de vuelta y me encanta verte –dijo Mike con un tono nervioso e impaciente, parecía querer hablar de algo y no sabía cómo introducir el tema –Mike, soy tu hermano y te conozco muy bien, dime a que has venido realmente –Dijo Samuel con tono serio y un tanto fastidiado de la conversación – Mike se incorporó, entrelazo las manos y comenzó –veras conseguí un departamento, más bien soy dueño de un departamento en la avenida 17 –Oh esa avenida es muy transitada, de hecho es de las más transitadas de esta ciudad –así es, el caso es que no me encanta el departamento y quiero venderlo, es muy lindo está lleno de ventanas, pero quiero comprar algo diferente y quisiera que me ayudaras; creí que tu siendo abogado no te sería difícil –terminó Mike sintiendo un alivio enorme; el solo había ido a buscar a su hermano para pedir su apoyo, no tenía intención de quedarse ahí por mucho tiempo –es cierto que tengo amigos que me podrían ayudar pero esta vez no sería gratis Mike –no te preocupes puedo pagar tus honorarios y si puedes, hoy mismo me gustaría firmar el papeleo para que te hagas cargo de todo mientras estoy de viaje y cuando vuelva buscare un nuevo lugar donde vivir. Carola regreso del sanitario le menciono a Samuel que tenia un departamento precioso, en ese momento Mike se levantó y se despidió de Samuel –Bueno entonces nos vamos te mando los documentos ya firmados por la noche, salimos de madrugada y aun tenemos mucho que hacer, verdad amor –Así es, fue un placer conocerte Samuel espero verte pronto – se despidió abrazando a Samuel mientras le daba un beso en la mejilla, los labios de Carola rozaron los labios de Samuel, él se aparto de inmediato, se sintió muy incómodo y rápidamente abrazo a su hermano, hizo una señal para invitarlos a la entrada y los miró irse mientras las puertas del elevador se cerraban. Samuel inmediatamente realizó una llamada solicitando a un empleado, que se comunicará con su hermano Mike, para que le solicitará toda la información necesaria y redactara el papeleo para por hacer los trámites que Mike le había pedido; el café de Samuel se había enfriado, así que fue hacia la cocina a servir una nueva taza mientras pensaba en todo lo que le había ocurrido durante los últimos días y no dejo de hablarse así mismo en voz alta –Leonel, Leonel, Leonel ¿Qué me hiciste?, Leonel ¿Cómo puedo saber de ti? –Suspiró intensamente se llevó la taza de café a los labios y recordó el olor de Leonel, un olor irreal, un olor que solo había detectado en su sueño, un olor del cual no estaba seguro, sonrió por un momento, cerró los ojos y comenzó a soñar despierto –Samuel nunca había tenido prejuicios sobre la homosexualidad, sin embargo el jamás había experimentado sentimientos, de ningún tipo por algún hombre hasta ayer, se preguntaba y no obtenía respuesta, pensó que solo estaba un tanto confundido por haber visto a Leonel desnudo, sin embargo ese pensamiento lo llevo a recordar cada parte de su cuerpo, desde su cabello hasta los pies, toco más abajo de su abdomen, sintió su dureza y decidió ir a la ducha nuevamente para calmar su mente y su cuerpo. Ya habían transcurrido tres días desde que Leonel había salido sin decirle a Samuel más que su nombre, Leonel llego a una provincia muy colorida y conservadora, un lugar de tradiciones y cultura sumamente arraigada, recorrió las calles, compró un bolso y unas cuantas camisas y “jeans”; aun así no se había quitado la ropa que tomó de la habitación de Samuel. Miraba con una actitud inquieta un edificio que estaba frente al parían, admiraba la belleza del lugar; el edificio abarcaba de esquina a esquina, era un edificio colonial, con pequeños detalles del estilo “Barroco” alrededor había otros edificios similares, aunque, el que él admiraba en ese momento era sobresaliente de los demás, sobre el parían la gente pasaba, con un paso constante, viviendo la “rutina” del día a día. -¡Hola, por fin estas aquí! –un hombre de unos treinta años de edad, con cabello ondulado, ojos color marrón, de cuerpo atlético, con una piel color bronce hermosa; vestían una playera blanca ajustada a toda su anatomía, con el pectoral duro como roca, unas piernas grandes y detallas a causa de los músculos, que se apreciaba gracias a los pantaloncillos cortos que llevaba y unos zapatos abiertos que permitían apreciar unos pies hermosos. Sonrió a Leonel con una sonrisa blanca enmarcada por unos labios carnosos y bien definidos con el rostro completamente limpio y una nariz imperfecta, a causa de alguna riña de la adolescencia. -Gracias por venir por mí –contestó Leonel de forma escueta –si tú no me reconoces yo no lo hubiera hecho, estás completamente cambiado –un tanto confundido pegunto Leonel – ¿Si eres tú, Víctor? –Claro que soy, ¡hombre ven acá y dame un abrazo! Me quede muy preocupado no sabía qué hacer y ahora que te veo me haces muy feliz, vamos no perdamos tiempo hay tanto que contar, después de todo, no siempre puedes hablar con tu ex novio tan fácilmente –afirmo Víctor colocando su brazo sobre la espalda de Leonel, comenzaron a caminar sobre el parían, llegaron a la finca de Víctor, bajaron del automóvil y entraron por la puerta principal, era un lugar enorme con paredes altas, vegetación en el recibidor había una fuente con detalles coloridos y deambulaban trabajadores por todo el lugar, Víctor tomo del brazo a Leonel –ven vamos –lo llevo a una habitación que conducía directo a la cocina, justo al entrar lo llevo hacia su cuerpo y lo besó rodeo con sus grandes brazos el cuerpo de Leonel; y le dijo lo bien que se sentía de tenerlo de vuelta, Leonel no hizo más que corresponder al beso y quedo sonrojado por tal atrevimiento de Víctor.
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