Habían pasado un par de días y todo lo acontecido parecía solo un mal sueño; Samuel estaba tan desconcertado por la actitud del hombre al que ya podía llamar por su nombre, al menos para sí mismo, había regresado del gimnasio, el edificio funcionaba como hotel y tenían acceso a servicios de limpieza, lavandería, gimnasio, entre otras comodidades, al entrar se quitó la camiseta deportiva que traía encima llena de sudor la boto al suelo a un lado de la entrada del departamento, su cuerpo descubierto y el sudor rodeando su torso lo hacían lucir sumamente deseable para cualquiera que estuviera ahí en ese momento, estaba cansado física y mentalmente tenía muchas cosas en mente desde aquel día y no había podido conciliar el sueño correctamente; se recostó en el sofá, empezó a sonar una canción desde su celular mientras el miraba al techo, de pronto recibió una llamada la música corto y comenzó a vibrar el celular que estaba colocado en la pequeña mesa cuadrada –sí, bueno -escuchó a una voz responderle a través del celular –¿Eres tú?, Jamás pensé que tú me llamarías a esta hora, ¿porque te fuiste así nada más?, -escuchó respuesta a través del celular -"vendrás", dejaré dicho que te dejen entrar ya sabes que piso es. -Se quedó en silencio por un momento y comenzó a sonar de nuevo la canción que había sido interrumpida. Samuel se quedó dormido y tiempo después el elevador se abrió era Leonel; traía puesta una camisa color crema y unos “jeans” de color azul, se veía radiante y su cabello despeinado lo hacía lucir muy varonil y hermoso, miró a Samuel sobre el sofá con todo su cuerpo casi por completo desnudo, camino en silencio y se sentó a un lado donde estaban los pies de Samuel. Samuel sintió su presencia y se incorporó rápidamente -¿Qué haces aquí? -vine porque tengo algo que decirte y no sé por dónde empezar, yo… -Samuel miraba nuevamente esos ojos negros profundos fijamente y pensaba en que era real y que no lo imaginaba, no podía creer que volvería a tener de frente a Leonel, no dejó de mirarlo mientras Leonel hablaba, los pensamientos de Samuel comenzaron a ser confusos sentía cosas extrañas que no sabía descifrar rápidamente; de pronto lo invadió el deseo de abrazar a Leonel y era tan absurdo porque no había razón de hacerlo y no entendía cómo es que llegaban esos pensamientos justo en ese momento. Antes de que Leonel terminara la frase; Samuel se lanzó sobre Leonel, lo tomo del rostro, su grandes manos rodearon la cara de Leonel por completo y lo beso; Leonel fue tomado por sorpresa intento zafarse pero Samuel recorrió sus mano hacia la espalda de Leonel y siguió besándolo desesperadamente, se convirtió en una especie de lucha “Grecorromana”, Leonel logró apartarse con desdén como si le hubiera provocado asco, Samuel miró intensamente a Leonel hubo un silencio que solo se terminó con el sonido de la respiración agitada, Samuel tocó sus labios con su mano y percibió un placentero olor, tenia los labios llenos de él, llenos de Leonel, intentó acercarse nuevamente, Leonel lo detuvo un segundo levantando la mano en señal de defensa y ahora era él quien atacaba a Samuel; se lanzó sobre él y busco sus labios con los suyos, cuando por fin los encontró, se fusionaron como dos piezas de rompecabezas encajadas a la perfección, la respiración de ambos, estaba acelerada y las manos de ambos intentaban entrar en el cuerpo del otro como si fueran masas moldeables, Samuel le arrancó la camisa y así quedaron ambos con el torso desnudo continuaron con una especie de lucha, pero una lucha que en vez de separarlos los unía más y más. Samuel postró sobre el sofá a Leonel y de forma apresurada le arrebato los “jeans” azules que traía encima, el se quito el pantaloncillo corto que llevaba puesto, y volvieron a fusionar su cuerpos, volvieron a fusionar sus labios, en una danza que solo ocurre entre un hombre y otro. Leonel se levantó y forcejeo con Samuel lucharon para establecer quien seria el “Alfa” en aquella disputa y a pesar de la fuerza y gran tamaño de Samuel, este quedó postrado en el sofá boca abajo Leonel se coloco sobre su espalda lo tomó del cuello con su mano derecha mientras la izquierda buscaba quitar la última prenda de ropa que limitaba a ambos de experimentar todo el placer que podían ofrecerse, se incorporó un poco y antes de entrar en Samuel… -Samuel “despertó”, todo había sido un sueño o tal vez una pesadilla; de manera abrupta se incorporó de inmediato sobre el sofá escandalizado notó que su mano estaba sobre su abdomen bajo completamente duro.
-¿Que me está pasando? –se preguntó así mismo, se levantó del sofá se dirigió a la ducha para refrescarse y eliminar su calor, mientras lo hacía, miles de cuestionamientos iban y venían a su mente, ninguno era concreto, ninguno tenía respuesta, tocaba su cuerpo y solo podía sentir que no eran sus propias manos las que lo tocaban sino las de Leonel y se sentía asustado, extasiado, todo al mismo tiempo, salió de la ducha y busco una toalla para secarse tomó su ropa y abrió el cesto que tenía a un lado del espejo, al abrirlo se encontró con la ropa de Leonel, levantó la camisa y se la llevó al rostro, dio un respiro profundo como si eso ayudara, para poder sentir, para tener presente o para recordar a Leonel; soltó la prenda y volvió a preguntarse -¿Qué me está pasando?, ¿Por qué sueño contigo, Leonel…?
La luz del día entraba nuevamente por los enormes ventanales de las sala en el departamento, mientras Samuel recibía aquellos rayos de luz sobre todo su cuerpo casi, desnudo por completo, se había levantado de la cama y traía consigo solo unos calzoncillo de color azul cielo, y tenía consigo una taza de café que él mismo había preparado observaba la ciudad o lo que lograba ver desde el piso número seis, dio un sorbo grande a su café, y sonó el elevador, giro el cuerpo y espero a que abriera sus puertas, al abrirse el elevador apareció un hombre de piel blanca, con ojos color marrón, y de la misma estatura de Samuel -¡Mike eres tú, no lo puedo creer! –Dijo Samuel mientras abría los brazos en señal de bienvenida -¡Mi hermano el más pequeño, soy yo! –Mike corrió a abrazar a su hermano con una sonrisa en el rostro le dio un beso en la mejilla se apartó y dijo –te presento a mi esposa Carola. –Dijo Mike mientras salía una mujer de cabello largo y castaño, del elevador.