En un momento de la noche me quedé completamente dormida no sé por cuánto tiempo. Me desperté de golpe atontada sin saber qué ocurría a mi alrededor hasta que después de pestañear desorientada me adapte al oscuridad de la noche que cubría la estancia. Un ligero rayito lunar entraba por la ventana conectado directamente a la cama donde el vikingo aún descansaba, acto seguido mi corazón dio un salto al recordar el porque estaba ahí así que sin perder el tiempo me levanté encendiendo la lámpara de mi escritorio llenándola enfermería de la suficiente luz que necesitaba para verlo pero no demasiada como para despertarlo ya que no encendí la luz en general, él necesitaba descansar y yo cerciorarme que todo estuviera bien. Mis pupilas conectaron con su cuerpo dándome cuenta que estaba sudoroso

