Capitulo 2

2381 Words
Capitulo 2 Charlotte al estar lista luego de llorar durante algún rato y recobrar fuerzas para levantarse y arreglarse se paró frente al espejo observando su reflejo. Debía asumir las consecuencias de lo que había hecho, aprender a vivir con ello y quizás disfrutar un poco lo que tendría, era una mujer adulta y llena de madurez con una maravillosa carrera por delante, fuera bueno o malo lo que le esperaba junto a Gustavo lo afrontaría como una mujer fuerte que era. Al ver que otra pequeña gota salía de su ojo rodaba por su mejilla la quito de inmediato. No tenía planeado pasar el resto de su vida llorando así que con paso decidido se dirigió a la puerta y bajo las escaleras. Cuando iba por la mitad de los escalones sintió un leve mareo, pero ya dudaba que fuera por el peinado que le habían hecho. Ese mareo era diferente y de pronto recordó la cantidad de copas bebidas durante la noche y lo probable que era que estuvieran empezando a surtir efecto en su cuerpo. Sin embargó, recuperando la estabilidad en unos segundos siguió su camino. Al llegar a abajo vio a su flamante esposo parado en la sala junto a sus padres, su madre y una enorme maleta mientras sostenía un café en sus manos. Le costará o no reconocerlo su esposo era súper guapo y lucia impecable con ese atuendo que estaba entre lo casual y lo formal. - Buenos días - saludó a las personas presentes en la estancia en un tono bajo caminando hasta donde estaba Gustavo. Debían fingir estar enamorados delante de sus padres puesto que estos no estaban enterados del acuerdo entre ellos, y creían que su hijo y ella estaban muy enamorados y felices por haber contraído matrimonio. - Buenos días - respondieron todos. Su suegra la miro con especial atención - Charlotte, ¿Sucede algo? Te ves algo indispuesta, ¿Te sientes mal? - Charlotte sonrió dejando que su esposo pasará su brazo por su cintura negó. - No, para nada - dijo con un tono suave - Es solo que estoy un poco cansada, eso es todo - se excuso intentando no dormirse allí parada. En definitiva las copas hacían efecto. - Toma cariño - dijo Gustavo entregándole el café - Debe hacerte falta - sonrió notando que luchaba por no quedarse dormida, obviamente no estaba acostumbrada a no dormir durante las noches, su Lotty era todo una princesa. Ella asíntio tomando el vaso de su mano y dándole un sorbo. - Gracias - murmuró al ver que la pareja mayor hablaba animadamente acerca del lugar donde sería la luna de miel con su madre. - Por nada - susurró él a su oído - ¿Segura que te sientes bien? - preguntó preocupado. - Si, deben ser las copas que me tomé - explicó - No estoy acostumbrada a tomar eso es todo - añadió sin mirarlo. - De acuerdo - suspiró. Al rato llegó el abogado y pidiendo un permiso pasaron al despacho a firmar el acuerdo de fusión entre los despachos, como Charlotte lo leyó y noto que todo estaba tal y como se había acordado firmó enseguida y luego salió dejando a Gustavo y a él otro abogado finiquitando algunos detalles. Cuando llegó el chófer con cariño sus padres y su madre se despidieron de ellos, y Clara sin darse cuenta lo mucho que la incomodaba le dijo un "No lo arruines" en su oído del que nadie se dió cuenta por lo que rápidamente y sin esperar más salió prácticamente corriendo para encerrarse dentro del auto y quedarse allí hasta que entrara Gustavo. Al estar ambos subidos en este y también el equipaje el chófer se puso en marcha para llevarlos al aeropuerto. -¿Te pasó algo al hablar con tu madre? - preguntó Gustavo extrañado por su cara desde que había bajado de arreglarse. Sabía que Clara Montiel no era una mujer facil y de buen carácter, se lo había demostrado cuando le ofreció descaradamente a su hija y lo chantajeo para que aceptará un trato de lo más indignante sin ningún derecho de infomarle la verdad a Charlotte. La cual estaba en cierta forma engañada en cuanto a la realidad de lo que sucedía a su alrededor. - Nada, solo tuve una fuerte discusión con ella por algunas diferencias que tuvimos - contó brevemente - No hay nada de que preocuparse, por lo menos tu, tiene un muy buen concepto de tu persona. - ¿Crees que lo que me importa es caerle bien a tu mamá? - pregunto dispuesto a aclarar ese punto, y decirle que solo le importaba su opinión con respecto a él, la cuál no era muy buena por cierto, y la de nadie más. - No, se que te importa también la mía, pero no creo que quieras conocer todo lo que pienso en este momento del mundo en general - suspiró -¿A dónde vamos? - pregunto cambiando drásticamente de tema en un tono neutro volteando la mirada hacia la ventana. Gustavo dispuesto a dejar que asimilará todo y que volviera a ser ella misma, odiandose por hacerle aquello y no poder confesar lo que le estaba consumiendo desde hacía algunos meses. - Me enteré de que te encanta la playa y el aire libre - dijo con una bonita sonrisa sintiéndose capaz de hacer cualquier cosa para hacerla sonreír y cambiar aquella carita de ojitos tristes - Así que pensé que te gustaría ir a Hawaii y luego pasar por algún otro lugar, que será claramente una sorpresa. - Tengo la impresión de que hace muchas cosas para hacerme feliz - suspiró sin cambiar la expresión - ¿Que es lo que buscas en realidad con este matrimonio? - pregunto mirándolo fijamente por primera vez desde que la había visto frente a la piscina. Gustavo jugando con su sortija de matrimonio en su dedo anular izquierdo se quedó en silencio por unos minutos, obviamente no podía decirle la verdad así que optó por lo que le parecía la mejor respuesta. - Solo quiero que estés bien y poder hacerte feliz todos los días de tu vida - admitió con una ligera sonrisa. Charlotte lo miró pero le pareció mejor permanecer callada, en realidad con un matrimonio casi a la fuerza como el suyo no se le podía llamar amor y mucho menos por un simple negocio. Aunque lo entendía, quizás él quería una garantía de que no perdió todo y que mejr que un matrimonio en dónde el acuerdo era claro, y a su esposo le parecía mejor disfrazarlo con eso de crear el amor día a día. - Espero que al menos te sirva de algo - susurró apoyando la mandíbula en su mano y manteniéndola en el aire con la ayuda del codo. De la nada sintió como tomaba su mano con delicadeza y besaba la palma de esta. - Te aseguró que si cielo - murmuró él igual. Al llegar al aeropuerto se bajaron y con ayuda del chófer y los guardias entraron al jet de Gustavo. Charlotte sin más remedio que finjir también delante de los empleados lo mucho que amaba a su esposo se sentó junto a este, y se distrajo abrochando su cinturón. Gustavo la observaba de reojo mientras sacaba su teléfono de la chaqueta que tenía y lo revisaba, su esposa no parecía la misma con la que había tratado en el juzgado desde que anunciaron su compromiso y eso no le gustaba, sabía que se había casado bajo su voluntad, pero sin duda alguna lo había hecho por su padre no por amarlo a él. -¿Quieres algo? - le preguntó con voz suave a lo que ella negó. - Solo quiero dormir - dijo en voz baja - He estado todo el día de ayer y toda la noche despierta, estoy agotada y solo deseo descansar. Aunque lo que no me explico es como estoy tan adormecida - bostezó frotandose los ojos con pereza. - Entonces duérmete - dijo Gustavo recordando que ese cansancio repentino seguramente era por las copas de más que había ingerido. Durante toda la noche estuvo al pendiente de ella y aunque le parecía que tomaba demaciado y muy rápido prefirió no interferir. Sin embargo, sus sospechas habían quedado confirmadas. - Si creó que eso es lo que debo hacer - recostó la cabeza en la cabecera del asiento y de forma imperceptible sus párpados se cerraron. Ante aquello él no pudo evitar sonreír de manera tierna su linda esposa de solo 24 años era como una princesita de cuento, delicada, tierna y toda una belleza, le encantaban sus ojos, su sonrisa y su habilidad en los tribunales para resolver los casos que le correspondían. Era inteligente y bondadosa, además estaba seguro que tenía un sinfín de virtudes más solo que si las describía no acabaría nunca. Por otro lado era como un nuevo amanecer para él puesto que después de su última relación estable con una mujer no había hecho más que padecer cada día el no fijarse con quién se metía, se había enamorado solo dos veces en su vida, Charlotte era la segunda oportunidad para amar que se le había presentado. Solo esperaba que está vez todo funcionará. Por qué podría jurar que si las cosas con ella no salían como esperaba acabaría con él, la amaba, la amaba más que a nada ni nadie en el mundo poco a poco después de perder el caso que presentaron de la familia Bronw trató por todos los medios de establecer una amistad con ella y lo logró. Su amistad duro solo tres meses y le dió certeza de que era la mujer indicada para él, como un hombre maduro sabía lo que quería y pudo comprobar cada vez que charlaban o hacía algo lo mucho que le gustaba solo verla y admirar todas sus facetas. Antes de que le propusiera matrimonio todo estaba bien, se llevaban como amigos más que como colegas. Pero después todo se volvió incómodo y tedioso para ella. Mientras ella dormía él decidió trabajar un poco, ya que en la luna de miel seguro no tendría tiempo ya que su esposa no estaba presisamente enamorada de él y estaba a un paso de no soportar verlo siquiera, por lo que se había propuesto durante todo ese mes complacerla y hacer que lo amara. Claro que sí ella no se disponía sería un poco complicado, pero igual lo intentaría con todas sus fuerzas y con todo lo que tenía. Luego de algunas horas, al ver que quedaban solo algunos minutos para aterrizar decidió despertar a su esposa, quien sin notarlo se había acurrucado a su lado. - Charlotte - susurró - Charlotte, despierta cariño - insistió. Despacio está empezó a abrir los ojos y frotandolos con los puños trató de desperezarse, pero por el contrario se acurrucó aún más metiendo la cabeza entre el cuello y hombro de Gustavo. Con una bonita sonrisa en el rostro este la abrazó y acarició su espalda sobre la gruesa chaqueta tiernamente, otro dato importante de su mujer: Le gustaba dormir - Lotty, cielo... - Shhh, cállate déjame dormir - se quejó aún con los ojos cerrados mientras colocaba una mano tapando su boca con menos fuerza que un niño. Eso hizo que Gustavo riera, era cómico como sin ser conciente estaba viviendo los momentos que se había imaginado que tendrían. Charlotte al escuchar la risa de Gustavo quedó más que a gusto por lo que había hecho, se notaba que ella era algo especial para él y así fuera solo por ese momento disfrutaría de lo que causaba en su persona y después fingiendo no saber lo que pasaba lo enfrentaría. - Charlotte ya aterrizamos - dijo él de nuevo. Ella se levanto despacio y quitó el cabellos de su cara. Sintió también como su esposo la ayudaba a colocarse los mechones de color café en su lugar y fijar sus ojos en los suyos como lo había hecho frente a la piscina. - Gracias - susurró mirándolo a esos ojos verdes grisáceos que le gustaban más de lo que quería admitir - ¿Sabes que hora es? - pregunto bajando un momento la mirada. - En Londres las 8:00 pm, aquí 2:30 am - dijo - Te ves hermosa, ¿Lo sabías? - acarició su mejilla con el pulgar. Charlotte parpadeó reteniendo el aire. - En realidad me lo dijiste ayer en la iglesia y después al inicio de la recepción, estaba conciente de que lo estaba - pauso - Pero ahora no, no lo estaba, menos teniendo en cuenta que apenas estoy despertando - suspiró - Pero gracias - repitió - Me alegra saber que no te parezco un desastre. - Tu nunca eres un desastre para mí - aseguró y para dejar de incomodarla decidió partir - Vamos a bajar de aquí, estoy algo cansado de este asiento. - De acuerdo - asintio. Primero se levantó él y luego procedió a darle la mano, Charlotte la aceptó y poniendose de pie sintió un ligero mareo al pararse. -¿Estás bien? - preguntó preocupado tomándola de la cintura. - Si es solo... que llevaba muchas horas dormida y creó que todavía no estoy del todo despierta - aclaró su garganta mirándolo de soslayo. Su preocupación era notoria en el rostro de la joven. - Bien, vamos bonita - la guío hasta la salida. - Gustavo estoy bien - dijo ella para que la soltará, le parecía una exageración que se tomará todo tan a pecho siendo algo insignificante. - Ya te dije que está bien - asíntio igualmente - Vamos no seas testaruda y déjame ayudarte - Charlotte rodó los ojos y suspiró largamente mientras negaba. - No quiero ni imaginar cómo te pondrás si alguna vez quedó embarazada - murmuró con la intención de que él no lo escuchara pero fue imposible. - Sería el doble de cuidadoso, te lo aseguró - respondió bajito para que solo ella lo escuchara. Sin responder nada más continuaron caminando hasta el auto y después de dejarla dentro de este se subió al otro lado y el chofer arranco enseguida rumbo a la residencia dónde se alojarían.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD