Capitulo 33

1269 Words

Alya Fuentes ​El trayecto hacia la nueva mansión fue un ejercicio de asfixia silenciosa. El interior del auto de Mateo olía a cuero nuevo y a ese perfume suyo que se me estaba instalando en el cerebro como una droga. Fuera, la ciudad se deslizaba en un desenfoque de luces crepusculares, pero dentro, la tensión era tan sólida que sentía que podía cortarla con la mano. Mateo conducía con una calma imperturbable, pero sus dedos apretaban el volante con una fuerza que delataba sus verdaderos pensamientos. ​Al cruzar los enormes portones de hierro forjado, la propiedad se desplegó ante nosotros. Era una construcción imponente, de líneas modernas y ventanales que devolvían el reflejo de un cielo naranja sangriento. Antes de bajar, pude ver la zona de la piscina. Allí estaba mi madre. ​A

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