Alya Fuentes Me desperté antes de que sonara la alarma. No era el despertar angustioso de Hawái, sino uno lleno de propósito,nme duché y me arregle tratando de verme lo mejor posible un traje color n***o y falda de tubo Me preparé un desayuno sencillo café cargado y tostadas mientras miraba por la ventana de la cocina. El sol de la mañana bañaba la ciudad y, por un momento, me permití saborear la paz de mi hogar antes de que el caos regresara. Conduje hacia la oficina con la música a todo volumen, sintiéndome dueña de mi tiempo y de mi camino. Al llegar, la recepcionista me recibió con la amabilidad de siempre. —Buenos días, señorita Fuentes. El señor Montes la está esperando en su oficina con la clienta del caso 402-B —me informó. El corazón me dio un vuelco de emoción. Ase

