El mismo día Matadi, el Congo Emily Mi padre vive repitiendo que el hombre es un animal que se viste para marcar su superioridad, pero que, en el fondo, sigue siendo un ser de impulsos, territorialista hasta el último hueso. Diría que toda esa naturaleza salvaje se oculta bajo capas de etiquetas, formalidades y protocolos; pero, en cuanto alguien se atreve a desafiarlo, basta una amenaza para que el barniz de civilización se quiebre y aflore lo primitivo. La realidad es que los hombres olvidan su pose civilizada cuando otro de su misma especie lo empuja al límite, le pisa el orgullo, lo mide con la mirada. Allí simplemente se convierten en animales feroces por defender lo que consideran suyo al extremo de recurrir a la violencia. Sin embargo, existen una leve minoría que puede controla

