Al día siguiente Matadi, el Congo Robert Jones (Lewis) Hay dos formas de cazar a una presa: lanzar un anzuelo, esperando pacientemente a que caiga, o jalar del gatillo en el instante exacto. No hay término medio; cualquier vacilación es una grieta que permite la huida. La caza exige un instinto afilado, observar el entorno con atención, analizar los gestos, los movimientos mínimos, para saber que la atraparás. El hombre no se diferencia tanto de los animales; por mucha inteligencia que presuma, sigue siendo tan básico como la de cualquier bestia. Tiene impulsos, deseos que lo dominan y debilidades que bien explotados, lo vuelven tan predecible como una bestia sedienta al borde del río, entonces aprovéchalos para cazarlo, para destruirlo a tu antojo. Recuerda que la esencia de la ca

