La misma noche Matadi, el Congo Samuel Las palabras salen desde que nacemos, es nuestra forma de comunicarnos, un espejo de lo que deseamos repetir. Sin embargo, no siempre dicen la verdad, no manifiestan lo que pensamos en realidad, ni que se diga de lo que sentimos. Al contrario, muchas veces, se convierten en un disfraz que usamos cuando lo creemos conveniente, también como consecuencia de su ausencia, en su lugar los silencios se presentan, mientras ellas se quedan atrapadas, cautivas en nuestra mente, esperando el momento para juntar el coraje para escapar de nuestros labios. Aun así, tienen un poder decisivo en nuestro destino cuando se liberan de su maldita carcelera. Pueden ser tan devastadoras como un huracán o tan suaves como una caricia. Una sola palabra, dicha en el moment

