La miraba completamente nervioso, era un total estúpido ¿Cómo solo pude decir esa bobada? Me maldije muchas veces. Ella me miró – Ya está por llegar, así que no te preocupes – Como niño pequeño lleve mis manos atrás, me movía de un lado a otro, no me había sentido tan nervioso en mucho tiempo. Isa era la única mujer que tenia la capacidad de alterar mis sentidos, de llevarme al límite. -¿No tienes la llave? Le pregunté. -¿Ya comiste? – Los dos hablamos al tiempo. -Si. Le dije algo apenado… -Bien – La vi caminar hasta la puerta del edificio. Rápidamente decidí hablar – Vamos a comer algo – No queria dejarla ir, queria pasar tiempo con ella después de mucho tiempo que no la veía. Ella se detuvo y se giró para mirarme – Dijiste que ya habías comido – Me acerqué un poco a ella.

