Estaba preparándome para ir a una nueva sesión con Sabrina cuando sonó el timbre de mi departamento. No tenía idea de quién podía ser. Me pasé los últimos días dándole vueltas en mi cabeza a todo lo que pasó en el consultorio y a la vergüenza que pasé al penetrar a Sabrina. Porque ni siquiera puedo decir que me la cogí, fue solo meter la v***a en un agujero que claramente excedía mis capacidades. Mi estado de ánimo no era el mejor. Como de todas formas tenía que salir, en lugar de contestar el portero eléctrico, directamente bajé por el ascensor. Me llevé una gran sorpresa al encontrarme con Kylie, mi ex novia, saludándome desde la calle. —Kylie, ¿qué hacés acá? —Le pregunté, luego de darle un beso en la mejilla. —Estaba por acá de casualidad… —Eso no te lo creo, vos ni siquiera vivís

