Como todos los días voy con un pequeño retraso al instituto. Con pequeño me refiero a 10 minutos de entrar en la primera clase y hasta ahora terminar de cepillar mis dientes. Mientras termino, escucho a mi pequeño primo Jack gritar por no poder quedarse en su cama el resto del día y tener que ir al jardín de infantes y mi tía Jaz trata de cumplir su misión de sacar a Jack de la cama. Tomo mi blazer y mochila, me despido del pequeño con un beso al igual que mi tía, que está demasiado ocupado para responder mi despedida. Desde que mis padres se separaron y mi herma mayor se aventuró por el mundo, ha sido mi rutina. Levantarme, arreglarme en el menor tiempo posible para facilitar el trabajo de mi tía con Jack antes de que parta a la inmobiliaria. La que ocupa casi el 80% de su día para lle

