Logan.
Hoy fue el funeral de mi esposa, todavía no lo asimilo, miro el cajón en el que está y es irreal. Tengo al pequeño Jackson en brazos que solloza en mi hombro. Es duro para ambos y aunque Jack solo tiene dos años, es consciente que no verá nunca más a su mami.
Todo era perfecto en mi vida, tenía a Megan que era mi apoyo incondicional, nos amamos desde que nos vimos en la facultad de negocios, ella era una chica becada debido a que su familia era de bajos recursos. Lo que ame de ella era su autosuficiencia y que nunca quiso que nadie le regalara nada, todo se lo ganaba con sudor. Y a pesar de que nos casamos cuando nos recibimos ella decidió trabajar para la compañía de la familia de mi mejor amigo Liam. Entro en un puesto bajo y escalo hasta llegar a director de área.
Estábamos organizando unas vacaciones largas, ya que ninguno de los dos nos habíamos tomado un respiro desde que nos recibimos, ni siquiera cuando nació el pequeño Jack. Ella siguió trabajando homeoffice y yo sacando a flote la empresa hotelera de mi familia porque mi padre casi la funde. Tuve que relegar mi proyecto personal y Megan entendió al cien porciento.
Cuando recibí la llamada hace una semana que mi esposa tuvo un accidente de auto, no me lo creía, corrí al hospital con la esperanza que fuera un error, pero no, ahí estaba llena de tubos y cables. Fue una semana larga en donde las esperanzas se perdían día a día, durante esa semana tuvo tres paros cardiacos y la sacaron de ellos, pero el de ayer no tuvo vuelta atrás. Cuando vinieron a mí a contarme caí derrumbado, no podía creerlo, mi vida, la mujer que me enseño que se podía amar, la madre de mi hijo me dejo. Se fue antes de este mundo y nos dejo solos, todo por un imprudente que cruzo mal el semaforo y luego huyó.
Quiero que pague ese malnacido, pero hoy es el día de despedirla y mañana de cobrar deudas. Abrazo a mi hijo y nos acercó al cajón para dejar un ramo de flores y que se despida por última vez de su mamá.
Después del funeral no tengo fuerzas para ir a casa y encontrarla vacía por lo cual me dirijo al hotel Luxor de mi familia donde decidí pasar un día con Jack, él no se ve muy convencido de no ir a casa aunque le prometí comprarle un juguete nuevo y parece calmarse.
Cuando llegamos la recepcionista ya tiene lista la tarjeta de nuestra suite y no hace falta que diga nada, ella solo extiende la tarjeta y tiene esa cara de lástima que estoy empezando a odiar ver. No necesitamos lástima de nadie, mi hijo y yo somos fuertes y nadie nos va a ver con lástima.
Tomo el ascensor mientras llamo a Marta la niñera de Jack para que se una a nosotros en el hotel, hoy más que nunca la necesito para que me dé apoyo con mi niño. Salgo del ascensor distraído y no noto a la chica de la limpieza y la choco haciéndola caer.
-Auch-escucho que dice.
-Deberías ver por donde vas-la reto.
-Pero usted me chocó- replica.
-¿Estás discutiendo con un huésped?- digo en tono exigente.
-No, lo siento señor no va a volver a ocurrir.
-Eso espero- digo y acomodo a Jackson en mi hombro que se quedó dormido en algún momento y no me di cuenta.
Camino hasta la suite y una vez dentro acuesto a mi niño en la cama de su habitación. Solo cuando estoy en mi habitación me desmorono y lloro la perdida de Megan, pero me prometo que esta es la única vez que me desmorono. Debo ser fuerte por nuestro hijo y enseñarle a sobrellevar las perdidas.
Pasa alrededor de una hora y siento que llaman a la puerta, me limpio el rostro y voy a abrir para encontrar a Marta con ropa de ambos que fue a buscar a la casa. No dice nada, me sonríe y la dejo pasar.
Ya llevamos una semana en el hotel y Marta tiene razón, tenemos que volver a casa, Jack extraña y no podemos vivir para siempre acá ignorando nuestra realidad. Por lo que hoy volvemos a casa, tenemos todas las valijas listas y cuando Marta abre la puerta para que nos lleven el equipaje al auto Jack sale corriendo.
-Jackson no!- escucho que grita Marta y cuando levanto la vista de mi computadora veo cuando Marta corre fuera de la habitación.
No tardo ni dos segundo y salgo a buscarlo, noto que Marta se quedó quieta mirando algo y me acerco.
-¿Qué ocurre pequeño? ¿Por qué corrías?- pregunta la mucama.
Jackson no responde, él casi no habla, solo dice monosílabos a sus dos años.
-Mami- dice sollozando.
-¿Buscas a tu mami?-Pregunta ella que está agachada abrazando a mi hijo.
-No está... cielo- dice y noto la expresion de la chica de asombro.
-Comprendo tu mami se fue al cielo- y Jack llora el doble.
-Shhh-lo consuela- todo va a esta bien. Tu mami te ama y te ve desde el cielo ¿Sabías eso?
-No- dice sobándose los moco.
-Si ella te ve y a ella, ¿le gustaría verte llorar?
-No.
-Eso pensé, debes ser un niño bueno y fuerte, para que tu mamá esté orgullosa de vos.
-Jackson -interrumpo y la mujer, mejor dicho niña me mira y veo susto en su rostro y ahí la recuerdo la mucama del primer día.
-Señor- dice moviendo la cabeza en forma de saludo-¿Lo conoce?
-Si es mi hijo.
-Oh- se levanta con él en brazos y camina hacia mí- No llores más pequeño, debes ser feliz para que tu mamá lo sea- dice le da un beso en la frente y me lo entrega.
Se da vuelta y empieza a irse.
-Gracias- le digo y ella se gira con una sonrisa tímida.
-De nada señor.