Logan
Un mes después.
Hoy es el aniversario de muerte de Megan y no soy tan fuerte, siento que me voy a derrumbar en cualquier momento, por lo que le aviso a Marta que esta noche no voy a volver a casa y que se ocupe de Jackson.
Tomo mi auto cuando salgo de la oficina y me voy directo al Luxor, necesito estar solo y desahogarme.
Cuando entro al hotel la recepcionista se asombra por verme, ya que no estaba pautada una visita o una estadía mía ahí.
-Las llaves de la suite-exijo.
-Está tomada por su madre señor- dice la recepcionista.
-Maldición... cualquiera dame- y estiro la mano.
Veo temblar a la chica y duda hasta que me da una llave, la miro y es la 810, es decir piso 8 habitación 10. Sacudo la cabeza no es de las mejores ni del nivel vip, pero imagino que deben estar todas tomadas.
Entro y me quito el saco tirándolo al piso, llamo y pido todo tipo de alcohol, decidí que hoy me voy a emborrachar. Cuelgo y me meto a bañar. Cuando salgo envuelto solo con una toalla alrededor de mi cintura, ya el alcohol está ahí para mí.
No me contengo y empiezo a beber, pruebo todo y mezclo todo, perdí la noción del tiempo, pero estoy seguro de que estoy totalmente borracho cuando veo a mi mujer parada frente a mí.
-¡Amor estás acá!!-me acerca y la abraza.
Siento que dice algo, pero no logro descifrarlo, estoy tan feliz de tenerla conmigo.
-Te extrañé tanto- digo y la beso, siento que forcejea en mis brazos.
-¿Estás enojada amor? ¡No me rechaces!- digo y la vuelvo a besar y la arrastro hasta el borde de la cama.- Es tan diminuta en mis brazos, extrañaba a mi pequeña Megan.
La tiro en la cama y me abalanzó sobre ella, le rompo la parte superior de su ropa y beso y muerdo sus pechos y cuello.
Vuelve a decir algo, pero no puedo pensar en otra cosa que su cuerpo y en poseerla.
Me quito la toalla de la cintura, le levanto la falda y le arranca las bragas y sin pensarlo me hundo en ella. Dios me siento como la primera vez que estuvimos juntos y me entrego su virginidad, tan apretada, tan mágica.
Me siento en el limbo y embisto con fuerza y deseo, la siento que se retuerce bajo mi cuerpo, me araño y muerde y eso me excita más.
-Te amo Megan, no sabes cuanto. Te extrañé todos los días-digo con una última embestida y me derramo dentro de ella.
Luego me caigo rendido sobre su cuerpo y me duermo.
Cuando estiró el brazo la cama está vacía y siento que fue tan solo un sueño, un hermoso sueño dónde mi mujer me visitaba.
Pero cuando miro la cama, soy consiente de que no fue un sueño, la cama está revuelta, yo desnudo y una mancha de sangre en las sabanas blancas.
Miro a todos lados, pero no veo a nadie, solo noto un carrito de limpieza y maldigo.
-¿Qué rayos hice?- digo en voz alta.
Tomo el teléfono y llamo a mi asistente. Necesito que venga urgente a encontrarme.
Tiene que averiguar qué hice y quién era la mujer. Sé que no fue un sueño y la mancha en la sabana indica que hice una locura y lastime a una persona inocente.
Me levanto y tiro todo lo que encuentro en mi camino, tengo bronca, no soy ese tipo de hombre, no tomo a la fuerza a una mujer.
Nunca debí beber tanto, perder a Megan hizo que me convierta en alguien que no soy y que no quiero ser.
Cuando llega mi asistente le ordeno que busque en las cámaras de seguridad que paso, quién entró y quién salió de mi habitación, tengo que encontrar y compensar a la persona que lastime, eso no es negociable.
No me quedo a esperar respuestas, sé que mi asistente va a hacer bien el trabajo que le encargue.
Cuando llego a casa Jack ya me espera con una sonrisa en la cara y me hace olvidar por un momento de la locura que hice.
La niñera me comenta que mi hijo pasó buena noche y que está mejor de ánimos, ya no llora tanto por su madre.