Capítulo diez

1452 Words
La próxima vez que se vieron fue para ayudarle a hacer un trabajo a Joel. Como le había ayudado antes, aunque no entendió la forma en que lo hizo, ahora le tocaba recibir ayuda a él. Básicamente terminó haciéndole la tarea a Killian sin problema, parecía como si jugara un juego haciendo ejercicios de matemática, cosa que Joel no entendía.  Cuando terminaron, comenzaron a besarse de forma lenta y tranquila en el sofá de la casa del chico de cabello azul. O bueno lo más tranquila que podría ser teniendo en cuenta  las hermanas que cuando no estaban cantando Joel tiene novio una y otra vez, u otra canción sobre besos, se les acercaban, los tocaba y se iban. Su living comedor no era pequeño, eran una familia grande por lo que la mesa donde almorzaban y cenaban todos los días tenía más de ocho sillas, lo que era una exageración a comparación de la casa de Killian pero no teniendo en cuenta que es hijo único. Tenía cuadros familiares colgados en la pared, un reloj y algunas decoraciones colgadas entre medio. El juego de living era color bordo, consistía en dos sillones de un cuerpo y uno más grande que era en el que estaban sentados. Había una alfombra por debajo y en el centro una mesa ratona larga donde habían dejado apoyado las cosas que utilizaban antes para estudiar y hacer la tarea de Joel. Los besos tibios en el sillón habían dejado caliente a Joel y aunque después de la última vez que se vieron Killian le habían mandado muy directamente que la próxima vez si tendrían sexo, extrañamente no sabía como encarar la situación o si quiera si quisiera hacerlo. Se había sentido mal suponiendo sexo o dandolo por hecho, así que solo esperaría  una iniciativa del rizado. Aunque rápidamente, esta iniciativa apareció. Killian había estado toda la siguiente semana insistiendo a Joel que él no iba a hacer nada raro la próxima vez que ellos tuvieran un encuentro s****l, aunque en verdad estaba planeando todo lo contrario, bueno, no, en realidad estaba planeando probar su culo, lo que según videos que había visto por ahí, no era nada extraño. No entendió bien porque Joel se fue después de que hiciera anotaciones por ver su culo por primera vez sin ropa, era algo de esperarse con la forma en la que le gustaba su cuerpo. Esa noche no volvió a escribirle por f*******: más tarde como venían haciendo por las noches, por lo que sacó su número de su perfil y le mandó un mensaje. Antes le había contado a su madre toda la situación, queriendo indagar en por qué Joel podía estar molesto. Lo miró muy sorprendida, con una expresión anonadada pero sin dejar de sonreír, felizmente extrañada por su hijo y que esté experimentando el tener citas y las primeras veces de todo. Aunque si le preocupa que tenga asperger y cómo se desenvuelve en ese aspecto, le da miedo que pueda salir lastimado o termine lastimando a alguien sin que sea su intención.   Joel le dijo a Killian que iría el sábado por la noche a su casa para verse de nuevo y el rizado estaba bien con eso pero también bastante inseguro, la expresión de Joel al confirmarle su asistencia lo había dejado así, ya que en éstas le mostró que no creía en que Killian estuviera diciendo la verdad y eso solo significaba una cosa: Joel no iba a ir. Bueno, eso creía el rizado y para confirmar su teoría tenía su teléfono lleno de vistos de Joel a sus insistentes mensajes que no sabía si eran buena idea o no a ese punto. Killian estaba muy preocupado porque el lunes debía entregar su trabajo, o por lo menos, una gran parte de él y el rizado llevaba menos de la mitad de éste, se había relajado bastante al principio y ahora se estaba arrepintiendo de eso.  Pero el sábado sorprendiendo y alegrando el día a Killian (o mejor dicho la noche), Joel si fue a su casa cerca de las ocho de la noche, él entró en su casa con unos jeans negros ajustados y una remera blanca con un estampado en el medio de la serie futurama, le dijo algo sobre que no podía quedarse toda la noche porque tenía algo más que hacer más tarde pero el rizado no escuchó del todo porque no podía desviar su mirada del trasero de Joel en esos apretados pantalones. Quedó como un idiota con la boca abierta y el chico de cabello azul se lo quedó mirando con una expresión cansada pero una sonrisa divertida en sus labios. —¿Puedes dejar de mirar mi culo un segundo y escucharme? —Killian levantó la mirada y asintió efusivamente, Joel solo rodó los ojos. Hablaron sobre sus días en la escuela y la tarde que habían pasado en su casa. El rizado le contó que sus padres llegarían a las nueve, por lo que Joel tomó la mano del rizado antes de ese horario, para luego comenzar a llevarlo escaleras arriba, hacia su propia habitación, como si fuera su casa. El rizado se dejó llevar Cuando ellos llegaron a la habitación del rizado y cerraron la puerta de ésta, Joel se acercó hasta él, agarrándolo del cuello en puntitas de pie porque era más bajo que él y pegando sus cuerpos de ese modo, y lo besó suave y lento al principio, acariciando su nuca con sus dedos y apretando ligeramente. El rizado lo tomó por la cintura instintivamente, acercándolo a su cuerpo. Sus dedos clavándose apenas en el costado del cuerpo ajeno. Ya se habían dado varios besos pero siempre volvía a ser dudoso al comienzo y se sentía igual de nuevo. Luego de un momento, el beso se tornó rudo y desesperado, adentrando su lengua dentro de la boca ajena y jugando con ésta en ella. Killian le correspondió el ritmo del beso enseguida, llevando sus manos a la espalda baja de Joel y acercándolo más a él, tirando de su agarre. Permanecieron besándose y acariciándose hasta que el castaño se alejó un poco pero solo para separar sus bocas, sus cuerpos pegados.  —No te vas a poner a escribir en tu libreta si estamos en tu cama ¿no? —Le preguntó Joel con una media sonrisa y una de sus cejas levantadas.  Killian movió sus dedos contra la piel cubierta de la espalda baja de Joel antes de contestar. —No. ¿Puedo hacer anotaciones después?—Joel entrecerró los ojos y abrió la boca para protestar aunque volvió a cerrarla y terminó asintiendo con una sonrisa tierna en sus labios. Killian no le dejó hablar, ya que volvió a proponer algo antes. —Te quiero atar.  Joel sonrió de lado, mirándolo fijamente. Sus ojos brillaban ante la idea.—Oh, eso podría ser. Tengo lubricante en mi mochila —dijo más tarde esto último. Se dieron unos besos más, apenas rozando los labios. Se sonreían tierna y tímidamente. Killian se había pasado horas haciendo otra investigación referida a Joel: sexo. Vio muchos videos hasta aturdirse de ellos, su madre entró a su habitación mientras estaba viendo uno y quedó sorprendida aunque notó un cambio de expresión a una confundida cuando lo vio con su cuaderno haciendo notas. Quería aprender lo que necesitaba saber para que Joel no se vaya como la otra vez, podía irse si así lo quería pero prefería que se quede con él.  Se dedicó a ver todo tipo de videos, llegando a fetiches que no entendía siquiera cómo era que era que existían. Joel antes de haberle dicho que no había tenido sexo todavía, le contó sus propios fetiche y lo que más le gustaba. Por lo general le gustaba ser pasivo, le dijo que disfrutaba por lo general ceder y que le era más fácil, aunque sí había probado estar arriba un par de veces pero no le convencía. Así que lo que más había visto y buscado eran en los que podía aprender como jugar con su culo y que él pudiera disfrutarlo. Vio varios videos para aprender a besarlo, lamerlo y apenas morderlo. Aunque sí le confundió el hecho de que en varias paginas pudo leer que no le hiciera caso a los videos de porno porque no eran educativos y recomendaban el postporno, por lo que continuó su investigación en ese tipo de videos, encontrando mucha menos variedad. Y sí, Killian iba a lograr conseguir todo lo que necesitaba para su trabajo práctico esa noche, pero también todo lo que necesitaba y quería probar con Joel. Le gustaba a tal punto de que quería que la pase bien con él.
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