Prefacio Parte 1

4281 Words
Territorio Dracul en Bran, Braşov, Transilvania, Rumania, después del triunfo de la primera batalla contra Satanás y sus aliados. A los dos días del amanecer que llegó con el triunfo tras el sacrificio de Aideen, los brujos que decidieron dejar sus aquelarres para iniciar uno nuevo llegaron. Eran diez parejas con sus hijos que poblarían el espacio elegido cerca del bosque, para no estar tan alejados del campamento de hadas, el cual se había reforzado con la presencia de la pareja predestinada de hadas de fuego. Asimismo, en el poblado de Bran se habían asentado los felinos, quienes iban sin ningún problema del aquelarre al campamento, como al castillo. Solo faltaba con que una manada de licántropos y una villa de elfos aparecieran en ese territorio, y se tendría a las siete especies que pueblan La Tierra reunidas, trabajando en armonía. Sin embargo, el primer grupo de elfos aún no regresaba, y sobre compartir territorio con los licántropos, era un tema que debía darse paso a paso, ya que, aunque ahora eran aliados, habían sido enemigos naturales por milenios, lo que los llevaba a tomarse las cosas con calma. Un primer paso para la sana convivencia entre licántropos y vampiros fue el retorno de aquellos que huyeron del Clan Hagi para reestablecerse en su territorio original. Después de algunas semanas en Bran, donde los de nacimiento pudieron recibir el apoyo necesario para aprender a controlar sus dones y los convertidos conocer una forma de organización social justa y equitativa que copiarían en sus tierras, los que llegaron huyendo del abuso y maltrato regresaron a donde eran oriundos. La Manada Ishiwara, al mando del Alfa Hotaru, recibió a los retornados. Los licántropos habían reconstruido la Mansión Hagi, ya que quedó destruida después del rescate de los vampiros con alma que existían en condiciones deplorables. Los licántropos ayudaron a que se restablecieran y organizaran de tal manera que cada m*****o del clan fuera beneficiado. Al querer tener un sistema de obtención de alimento como el de Los Dracul, que dependían de la sangre entregada libremente por los humanos, Los Ishiwara empezaron a donar por propia voluntad suministros de sangre a los vampiros, acto que conmovió a los retornados, ya que no esperaban que aquellos que habían sido sus más cercanos contendores pudieran tener ese gesto tan desinteresado y empático con ellos. Y, aunque cada grupo tenía su propio territorio, licántropos y vampiros empezaron una sana convivencia en la que paso a paso las rencillas quedaron atrás y un futuro en unión se vislumbraba. A esta unión de especies se sumaron los brujos que quedaban del Aquelarre Kamado, el cual sobrevivió al haber sido incorporado territorialmente a la Manada Ishiwara, ya que esa fue la única opción que encontraron para evitar que los demonios que poseían a los vampiros ataquen frecuentemente a los brujos, acto que hizo que el número de ángeles encarnados descienda considerablemente en esa parte del planeta. Con la convivencia de las tres especies en armonía, el accionar de los demonios se redujo en la nación nipona -o así se creyó- al desaparecer las posesiones de vampiros. Hasta los mismos humanos empezaron a experimentar una vida más tranquila, sin las tentaciones que los demonios proponían a cada momento; sin embargo, todo sería una mentira. Que el Clan Hagi se haya convertido en el segundo grupo vampírico en dejar el pacto con Satanás para unirse a La Nueva Alianza hizo que se ganara el odio del embaucador líder del Inframundo, por lo que los ataques que gestó empezó a dirigirlos hacia los vampiros japoneses. Así fue que la segunda batalla que enfrentaron se desarrolló en la isla nipona. Mansión Höller, en el vecindario privado de Renania, Santiago de Surco, Lima, Perú, días previos a la segunda batalla. Haldir y Elrond se habían dedicado a la fabricación de las flechas con punta de piedra de luna, arma necesaria para acabar con los orcos potenciados por la sangre o restos de un Celestial encarnado que cayó en poder de Satanás tras atrapar y asesinar a indefensas hadas, inocentes niños elfos o injustamente inculpados brujos. Por eones el embaucador se dedicó a reservar gran parte de este preciado botín, y el momento de usarlo había llegado, por lo que la única forma de repeler ese poder era por medio de lo que la divinidad de los sobrenaturales había enviado a La Tierra para que sus hijos contaran con destellos de su esencia, una capaz de destruir el oscuro conjuro colocado sobre la carne muerta y putrefacta. Padre e hijo llevaban días y noches encerrados en esa zona del sótano donde habían alzado una herrería siguiendo las precisas indicaciones del único elfo puro sobre La Tierra. Habían pasado cinco semanas desde el primer enfrentamiento que sostuvieron contra las huestes de Satanás, cuatro desde que empezaron con la ejecución del trabajo encargado tras recibir de Amelia las herramientas de diamante que se requerían para maniobrar la dureza de la piedra de luna. Y es que esta, en manos de sobrenaturales, era más fuerte que el metal más duro conocido por el hombre, cosa que no ocurría cuando un humano intentaba modificarla, por lo que para ellos solo era una piedra preciosa por el hecho de su rareza, más no por su poder, uno que desconocían que contenía. Por cuatro semanas se mantuvieron alejados de la familia, de sus compañeras eternas, solo siendo visitados por Amelia. Y es que trabajar la piedra de luna no era sencillo, implicaba un sacrificio que las otras especies sobrenaturales no entenderían, y por ello se mantenían alejados de los demás para concentrarse y no sufrir algún daño irreparable. Ese sacrificio, el verter la propia sangre sobre las herramientas de diamante cada vez que iniciaban una jornada, era necesario para que la esencia divina almacenada en cada piedra de luna que modificaban en una punta de flecha se active, y así conseguir el arma santa con la que los conjuros oscuros alzados por Satanás y sus demonios sean disueltos. Además, la sangra de elfo confería un sello que impedía el uso de la piedra de luna de manera maléfica, por si una punta de flecha caía en manos equivocadas. Haldir, al ser un elfo puro, no tenía problemas para continuar con la labor sin chistar, ya que su naturaleza lo hacía que sea muy enfocado en su misión, por lo que el recuerdo de Marion no le afectaba. Sin embargo, para Elrond la situación no era tan sencilla, ya que, al ser un híbrido de elfo y licántropo, esa parte animal que tenía en los genes le pedía ir por Caroline. Amelia, tuvo que intervenir varias veces para ayudar al medio elfo, ya que, al no haber más de ese pueblo, era el único que podía ayudar a su padre, ya que Cassie había demostrado ser más licántropa que elfa, haciendo que ella no sea apta para ese trabajo. - Quizás es mejor que Elrond regrese con los demás. Ya hemos avanzado con más de la mitad de piedras de luna de las tres toneladas almacenadas, déjame a mí hacer el resto –propuso Haldir pensando que a su hijo no le haría nada bien, por ese rasgo licántropo que poseía, permanecer alejado de su compañera eterna por tanto tiempo. - Si Elrond no te ayuda, tener listas las flechas de piedra de luna tomará más tiempo. Sé que es una labor complicada para él, pero esto servirá para forjar su carácter –señaló Amelia-. Quédate tranquilo, que lo que siente tu hijo proviene de él mismo, ya que Caroline ha comprendido muy bien la situación, y aunque lo extraña, busca diferentes maneras para que él no perciba tristeza por parte de ella. - ¿Y lo mismo ocurre con Marion? –preguntó Haldir mostrando completo control de sí mismo. - Sí. Ella está muy orgullosa al saber que el esfuerzo que realizas es para el bien de todos los pueblos sobrenaturales –decía Amelia con alegría-. Al principio estaba preocupada por que la labor que se te encomendó pudiera agotarte, pero al explicarle que tu especie ha sido diseñada de tal manera que puedes soportar este arduo trabajo, ella se tranquilizó, y es por eso que no logras percibir ningún tipo de emoción negativa proviniendo de tu amada. (…) Por esos días, la familia conformada por Paul Torres y Laura Solís juntos a sus hijos Sandro y Elías acababan de mudarse al vecindario privado de Renania al ser considerados parte de la manada, aunque ningún m*****o de la pareja era un licántropo. Por el ataque del Clan Dracul a Los Höller en Perú, Solís sufrió una fuerte impresión al ver ensangrentado el vestido de Amelia, lo que causó que empezara a manifestar síntomas relacionados con el estrés postraumático, como recuerdos recurrentes de lo sucedido, pesadillas, sobresaltarse fácilmente, mantenerse tensa o siempre en guardia. Por recomendación de los brujos, Stefan y Amelia decidieron que lo mejor sería que Solís, junto a toda su familia, parta a unas merecidas vacaciones, alejándose del lugar que era el detonante para sentirse ansiosa y angustiada. Torres solicitó vacaciones en el trabajo, las cuales no se le negaron porque no había hecho uso de este beneficio en los últimos dos años, además que su tío, el Comandante General de la Policía Nacional, hizo que el área competente le otorgara, sin preguntas de más, el mes completo que durarían las vacaciones en un crucero por el caribe. Como la idea era que Solís se relaje, junto a ellos viajó una familia de brujos que el líder de los aquelarres dispuso a solicitud de Stefan para que se encarguen de cuidar y entretener a Sandro y Elías, quienes quedaron encantados con sus cuidadores momentáneos. Así Torres se desvivió atendiendo a su amada Solís, y la expolicía se pudo recuperar, evitando generar el trastorno de estrés postraumático que todos temían que sufriera. Tras el regreso de los humanos amigos de Los Höller, Stefan propuso en reunión con su séquito el incluir en la manada a la familia Torres Solís, ya que, por la guerra que ya había empezado contra Satanás para defender a los vampiros que quisieran romper el pacto que tenían con el señor del Inframundo, en cualquier momento los demonios podrían ir detrás de la pareja y sus hijos, por lo que el Alfa consideraba necesario mantenerlos bajo la protección de la manada. Beta, Gamma y Delta estuvieron de acuerdo, y así fue que tres semanas después del retorno de las necesarias vacaciones que tuvieron, Solís y Torres estaban haciendo la mudanza a una casa ubicada en un condominio a dos cuadras de la Mansión Höller. Así fue que Los Torre Solís empezaron a recibir las continuas invitaciones de la familia líder de la manada, tanto en grupo como por separado, ya que en sus tiempos libres Solís era invitada por las hembras de la familia a conversar mientras hacían una manualidad, cocinaban algo o simplemente tomaban algún aperitivo. Del mismo modo, Torres era invitado a una partida de billar o a tomar unas cervezas mientras conversaba con los machos. Y de igual manera, Sandro y Elías llegaban a la mansión para jugar con Lena, con quien habían empezado una bonita amistad desde que se conocieron en el almuerzo que Los Höller prepararon para revelar la verdad de su origen a Torres. Con el paso de los años, esta familia humana sería muy bien acogida no solo por el Alfa y su parentela, sino también por las demás familias que conformaban la manada. (…) La noticia del regreso de los vampiros oriundos del Clan Hagi a su territorio de origen llegó durante la quinta semana de fabricación de las puntas de flecha de piedra de luna. Aunque era una noticia positiva, Stefan supo que los vampiros japoneses serían el nuevo blanco a atacar de las huestes de Satanás, quienes buscaban vengarse de aquellos que rompieron el pacto al rechazar ser poseídos por los demonios. Además, que el acercamiento a la Manada Ishiwara y al Aquelarre Kamado no sería bien visto por el embaucador, ya que la unificación de los pueblos sobrenaturales no le convenía para hacer realidad sus fines. Fue por ese motivo que Stefan alertó al Alfa Hotaru, y le pidió que se mantenga alerta, ya que los demonios atacarían de la manera más inesperada. Asimismo, Stefan se comunicó con Wang Baihu, quien quedó en reemplazo de Qiang como el Señor Felino, mientras el original líder de las colonias estaba ocupado con la misión de acercarse a su predestinada e introducirla en el mundo de los sobrenaturales sin que esta quiera rechazarlo. El Alfa Höller propuso a los felinos que, así como hicieron en el poblado de Bran, designen un grupo de guerreros que se asienten en territorio japonés, para que puedan ayudar a confrontar a las huestes de Satanás si llegaran a atacar al Clan Hagi. Wang Baihu aceptó la propuesta de Stefan, y asignó que un batallón de la Colonia de Hong Kong se dirija hacia Tokio. La llegada de los felinos a territorio unificado de licántropos, brujos y vampiros causó mucha alegría y tranquilidad, ya que por el buen desempeño que tuvieron los guerreros de esta especie en la primera batalla, defendiendo el Castillo Dracul, sabían de lo que eran capaces de hacer cuando adoptaban la forma idónea que tenían para participar en batalla. A la cabeza de este grupo llegó Wang Xiuying, la madre de Pietro, hermana de Baihu y prima de Qiang, el Señor Felino. La hembra guerrera de esta especie era reconocida como una de las mejores espías, así como, por su habilidad en la batalla, destacaba al ser uno de los guerreros más fuertes de las colonias. Y es que, entre los felinos, que uno sea mejor en el combate que el otro no solo dependía de si era macho o hembra, sino que la pureza en la que se mantenían fortalecía sus dones para la guerra, y Wang Xiuying se había mantenido pura de una manera muy particular. Su predestinado, Giacomo Lombardo, alguna vez fue un sacerdote católico que no tenía ni la más mínima intención de dejar los votos que tomó ante el Dios Supremo; sin embargo, la manera como este se enteró de la existencia de los sobrenaturales ayudó a Xiuying a contarle sobre las demás especies que habitaban La Tierra junto a los humanos, y que, por predestinación, ellos estaban unidos por la eternidad. Una noche, cuando abandonaba las instalaciones del comedor público que administraba al estar dedicado a la labor social como representante de la Iglesia Católica en la ciudad de Chicago, en el estado de Illinois, Estados Unidos, el sacerdote fue atacado por un par de vampiros que hambrientos se saltaron los protocolos indicados por su clan sobre cuándo, dónde y de qué clase de humano se podían alimentar para no llamar la atención. Fue ahí que Xiuying, que había estado espiando a su predestinado por un par de semanas desde que dio con él, se presentó ante Giacomo, y, sin poder evitarlo, le mostró que ella también era un ser sobrenatural al defenderlo del cobarde ataque de los vampiros. Al principio, Giacomo no quería dar crédito a lo que habían visto sus ojos, pero era irrefutable que lo que sucedió en ese lado oscuro de la ciudad, cuando se dirigía a la casa parroquial a descansar, fue real, y que la mujer que lo defendió también era un ser que distaba por mucho de ser considerado un humano tradicional. Cuando decidió que no podía negar lo ocurrido esa noche, Xiuying le comentó sobre la bendición de predestinación, y que él era su alma gemela. Al ser un sacerdote, para él era impensable el mantener algún tipo de relación carnal con una mujer u otro ser parecido a una, por lo que estuvo a punto de rechazar a Xiuying; sin embargo, que esta le dijera que la unión carnal no era necesaria, más que para procrear, conmovió el corazón del hombre de fe. «Hay más de una manera por la que las parejas se pueden unir por el amor que existe entre los compañeros. Yo no necesito que me toques, si así lo decides, solo requiero que me entregues tu amor, uno que se base en el respeto y confianza», después de oír estas palabras, Giacomo se dio cuenta que en él también había nacido el amor por Xiuying, y que negarlo sería caer en el pecado de la mentira, por lo que decidió abandonar los votos monásticos e iniciar una nueva vida con quien había nacido para ser su compañera eterna. La formación religiosa de Giacomo hizo que el amor que nació entre ellos creciera de una manera pura, inocente y sincera. El morbo, la lujuria, la lascivia, en sí, el pecado, no era parte de la relación que tenían. Aunque el exsacerdote reconocía que por Xiuying sentía deseo, este no era uno que explotaba por lo carnal, salvo contadas veces, siendo dos de ellas las que sirvieron para procrear a Antonella y Pietro, los hijos concebidos en el matrimonio que el acérrimo creyente exigió que se diera antes de que empezaran a vivir juntos. Es por ello que la guerrea felina Wang Xiuying era excepcional porque gracias a la especial forma de amar que mantenía con su predestinado, ella se mantenía pura, lo que fortalecía su alma y dones entregados para la batalla. El tiempo para festejar la llegada de los felinos fue mínimo, ya que, a las pocas horas del arribo de estos, empezó el segundo ataque de las huestes de Satanás. A diferencia de cómo se daban los enfrentamientos en el pasado, cuando Los Hagi formaban parte de los seguidores del embaucador y se dejaban poseer por demonios, en esa oportunidad, quienes llegaron a atacar al clan vampírico que dejó el pacto con el señor del Inframundo, no esperaron que cayera la noche sobre la ciudad de Tokio. Sin llamar la atención de los humanos ignorantes del mundo sobrenatural que existía en La Tierra, cientos -llegando a ser miles- de demonios llegaron a las puertas de la Mansión Hagi a través de portales abiertos gracias a las dos piedras de luna que estaban en poder de Satanás. Al estar aún el sol en lo alto del firmamento, guerreros de la Manada Ishiwara junto con brujos del Aquelarre Kamado se encargaban de hacer guardia en la propiedad donde residían los vampiros, ya que, a pocos minutos para las 4 pm, estos no podían exponerse a los rayos del sol, aunque el cambio estacional ya se había dado, y el fuerte sol de verano dio paso al amable sol de otoño. De inmediato los guerreros licántropos lanzaron la alerta de la llegada de los demonios, ya que, como era de esperarse, venían preparados para dar muchos problemas, y el Alfa Hotaru supo que debía pedir ayuda para enfrentar a tan temibles enemigos. - Hermanos felinos, sé que recién han arribado a territorio japonés, pero necesitamos de su ayuda -empezó así el Alfa Hotaru a dirigirse al batallón felino enviado para fortalecer la protección del Clan Hagi-. A las afueras de la mansión donde se resguardan nuestros hermanos vampiros ha llegado un gran número de seguidores de Satanás. Comandados por Belial, uno de los hijos que el embaucador tuvo con la pecadora Lilith, magos oscuros que dirigen a cientos de demonios buscan castigar a aquellos que dejaron el pacto con Satanás, por lo que han venido encubiertos de la manera más cobarde, sabiendo que se nos será casi imposible ir en contra de ellos –las palabras de Hotaru, cargadas de mucha impotencia preocuparon a los felinos. - Dinos, Alfa Hotaru, ¿qué nueva artimaña están usando los demonios esta vez? –preguntó Wang Xiuying. - Han llegado a territorio Hagi poseyendo a humanos inocentes e ignorantes de la existencia del mundo sobrenatural. Los guerreros que protegían la Mansión Hagi habían observado que los cuerpos poseídos por demonios no eran orcos, putrefactos c*******s con los que los magos oscuros jugaban a ser dios al ingerirles vida tras la posesión de un demonio, sino humanos que aún estaban vivos. Los dos brujos que formaban parte de la guardia de esa tarde confirmaron lo detectado por los licántropos al detallar las auras de esos humanos y percatarse que la gran mayoría habían sido poseídos a la fuerza, ignorando lo que sucedía al no comprender sobre la existencia de un mundo sobrenatural desarrollándose en paralelo a la vida humana. - Nos confiamos al pensar que el accionar de los demonios había descendido en j***n al no haber vampiros que estén dispuestos a aceptar ser poseídos por estos. Han ido en busca de humanos que con engaños han poseído –señaló el Alfa Hotaru a los felinos recién llegados. El sintoísmo es una religión cuyo origen se da en j***n, y en la actualidad está tan vinculada a las costumbres y tradición de esta nación que resulta difícil diferenciar los rituales religiosos de las manifestaciones culturales, por lo que la mayoría de la población japonesa se declara seguidora de este culto, el cual tiene sus bases en la creencia animista. El animismo es un conjunto de creencias religiosas que tienen en común la idea de que todas las cosas existentes en el mundo real –seres animados (humanos, animales o plantas) e inanimados (desde un alfiler hasta una enorme montaña)- son poseedores de un espíritu inteligente o consciencia mística despierta que provee de una vida anímica (alma). Esto hace que los creyentes puedan adorar a un río por brindarles el agua para regar sus campos, o a un árbol que por su longeva existencia consideran un guardián del bosque. Asimismo, la idea de que los espíritus de los antepasados se pueden manifestar para guiar a la descendencia es común, por lo que mantienen el recuerdo vivo de los que se fueron, llegando a pensar que al pedirles orientación estos se manifiestan de diferentes formas, como poseyendo algún accesorio que era de uso frecuente del difunto, el cual luego los vivos mantienen como amuleto de buena suerte. Es por ello que los demonios pudieron burlarse de la inocencia de los humanos, haciéndose pasar por aquel ser amado que ya no está o por alguna deidad religiosamente conocida, y, de esta manera, obtuvieron el permiso para poseer los cuerpos. Y así pudieron caminar libremente por la ciudad de Tokio, reuniéndose en cientos, que con el paso del tiempo se hicieron millares, para luego marchar hacia la Mansión Hagi, esperando que los sobrenaturales aliados limiten su fuerza bélica para no dañar el cuerpo de los indefensos humanos que habían sido engañados. - Con esta acción, los demonios están rompiendo el equilibrio del universo –manifestó Wang Xiuying. - ¿Equilibrio del universo? –preguntó Hotaru muy confundido al ignorar a lo que se refería. - Antes de que la humanidad llegue a La Tierra, el Dios Supremo acordó con Satanás que no atacaría a su máxima creación directamente, que dejaría que el hombre decida si se inclinaba por el bien o por el mal, siendo el único responsable de su destino. Si Satanás no cumple el acuerdo, El Todopoderoso puede decidir desaparecer a los demonios, a los Caídos que lo siguen, a sus hijos híbridos por la unión con Lilith y a él mismo. Así que Satanás solo puede tentar al hombre, hacer que este caiga en pecado y decida seguirlo al desear una vida de perdición, por lo que seguir el camino incorrecto sería su voluntad. Sin embargo, que hayan poseído a la fuerza a humanos que ignoran el mundo sobrenatural, va contra lo acordado entre El Todopoderoso y el embaucador que ha hecho del Inframundo su reino –explicó así Wang Xiuying. - Entonces, al romper lo pactado, ¿podemos hacer algo? –preguntó Hotaru con la esperanza de encontrar una solución. - Que Satanás haya roto el acuerdo nos permite actuar –Wang Xiuying miró al batallón de felinos después de responder al Alfa Hotaru-. Usaremos nuestros dones para la batalla, liberando a los humanos de la forzada posesión y sellando a esos demonios en el Inframundo, de donde no saldrán hasta que se dé la Segunda Venida del Hijo del Dios Supremo. - ¿Qué clase de poder tienen para hacer eso? –Hotaru estaba muy curioso por conocer más sobre los felinos. - El de desdoblamiento astral –empezó a explicar Wang Xiuying-. Concentrando en nuestros puños la energía y poder para abrir portales, el golpe que soltamos consigue separar el alma del cuerpo, así como que se rompa la posesión demoniaca. Luego marcamos de un zarpazo a los malditos moradores del Inframundo y los enviamos a ese profundo y miserable lugar, sin la posibilidad de poder volver al plano donde habita el hombre, ya que la marca que pondremos en ellos les impedirá regresar. - Hasta que Satanás los libere –mencionó Hotaru. - Satanás no puede deshacer nuestro poder –el Alfa Ishiwara miró con suma sorpresa a la general felina, ya que no se esperaba esa respuesta-. Es por ello que podemos pelear contra sus hijos, los más poderosos guerreros del Inframundo, ya que la Madre Luna nos bendijo con tales habilidades para poder lidiar con los ataques de aquellos que nos quisieron arrebatar la vida para usar nuestro don para sus miserables fines. Mientras se dirigían a la Mansión Hagi, donde los demonios empezaron el ataque al saber que los sobrenaturales no responderían con la misma intensidad para no dañar los cuerpos de inocentes humanos, el Alfa Hotaru comunicó a Los Höller lo que ocurría en j***n, lo que ocasionó que Stefan y Amelia convocaran a sus guerreros en Perú para dirigirse hacia la isla ubicada al otro lado del Océano Pacífico.
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