Román y Lora habían llegado a Texas, un pequeño rancho era su destino final, sin embargo, habían llegado pasada la medianoche del día sábado, casi seis horas de vuelo fueron el tiempo que tuvieron que esperar para llegar, más un par de horas que el vuelo se retrasó, Román y Lora se hospedaron en un pequeño hotel cerca del rancho de los padres de Román con la intención de llegar a primera hora del día domingo para la reunión que los padres de Román habían preparado. Ambos habían ido despacio en su relación, y aunque Lora moría de ganas por estar con Román durante los últimos dos meses todo se había concretado a; citas, películas, comidas, cenas, un parque de diversiones y extensas sesiones de besos apasionados que dejaban a ambos al borde del sexo. Y aunque Lora en aquellos encuentros, de

