Dos meses después… El sol sale para todos, y aunque era una mañana fría de otoño, Emiliano escribía aquel manuscrito que Bastian lo encontró leyendo alguna vez en su oficina, era un libro que Emiliano había tenido la intención de sacar a la luz algún día. Las paredes grises de piedra, con detalles blanquecinos que en el pasado seguramente se veían más intensos, adornaban el espacio del que Emiliano había hecho su refugio. Este había salido del país, e incursionó en un viaje por el sur de América, tratando de encontrar respuestas. Y la única que había encontrado era que amaba a Bastián pero no había tenido el valor de decírselo. Por videollamada durante los casi últimos dos meses se habían hablado a diario, Emiliano le contaba sus aventuras y Bastian hacía lo mismo, aunque este último o

