El veredicto

953 Words

La puerta se abrió lentamente. El sonido fue seco, definitivo. Alma no se movió. Seguía sentada, con las manos apoyadas sobre la mesa y los dedos apenas tensos. Su respiración era controlada, pero el pulso golpeaba con fuerza en su pecho. Uno a uno, los miembros de la junta evaluadora regresaron a la sala. Ricardo Valente entró primero, con la carpeta cerrada entre sus manos, su expresión completamente ilegible. Detrás de él, los médicos evaluadores ocuparon sus lugares en silencio, sin cruzar miradas. Luego entró Ferrer; esta vez no sonreía, y su mirada se había vuelto más dura, más afilada. Clara apareció después, caminando con la misma elegancia de siempre, aunque había una tensión contenida en su postura, casi imperceptible. Finalmente, Bruno cruzó la puerta. Se detuvo apenas un segun

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