El día había empezado como cualquier otro, y eso fue lo más cruel. Alma salió del hospital con la cabeza todavía llena, arrastrando el cansancio como si fuera parte de su cuerpo, con esa sensación constante de estar siempre un paso atrás del tiempo. La discusión con Clara seguía dándole vueltas, no por lo que había pasado, eso lo podía sostener, sino por lo que había quedado latente. La mirada, el tono, la amenaza que no había sido del todo dicha… pero que estaba ahí. Y, sin embargo, siguió. Cruzó la calle sin apurarse, ajustándose la mochila sobre el hombro, revisando mentalmente lo que tenía que hacer después, sin notar esa sensación leve, incómoda, de estar siendo observada. El sonido del motor fue lo primero. Demasiado fuerte, demasiado cerca. Alma levantó la cabeza apenas, apenas u

