Me quité los lentes al terminar la nueva creación que se me había ocurrido. Me masajee las sienes pensando en realidad es el más poético que he hecho. Relevo de nuevo entre párrafos y sonreí ante la obra de arte que estoy haciendo, aunque mi inspiración esté basada en Alexander, eso no tenía importancia porque las cosas que escribían venían de cualquier inspiración y simplemente escribían pequeños párrafos que para mí son importantes, toda mi vida estaba resumida en este pequeño documento en el cual estaban mis pensamientos y deseos.
Te vi, cuando te vi juré ver con mis propios ojos a un ángel que increíblemente me ha caído del cielo, Te vi, pensando que eras una persona hermosa por fuera y por dentro, pensando que sería el destino que te ha puesto en mi camino .
No era un ángel que estaba enfrente mío, era el mismísimo diablo a quien yo tenía enfrente, no era hermoso por dentro y no el destino te puso en mi camino, si no el karma.
Cerré la portátil y la metí a mi bolsa para ti irme de la biblioteca de la escuela, sin darme cuenta ya era tarde, sin embargo, eso no me preocupó en absoluto puesto que las instalaciones se quedaban abiertas hasta tarde y yo estaba encantado de quedarme en un lugar tan tranquilo como una biblioteca haciendo tarea, porque por razones obvias en el trabajo me mantenía ocupado y no podría realizar mi tarea o estudiar para un examen. Me levanté poniendo mi bolso en mis hombros y agarré mi jugo de naranja que tenía un lado de mi computadora hace un momento. Y yo salí de la biblioteca.
Caminé hacia la parada de autobús cuando comenzó a llover. Agarré más fuerte mis cosas que tenía colgadas en mi hombro y corrí hacia el pequeño techo donde siempre paraba el autobús. Miré mi hora y le rogaba a Dios que mi autobús no tarda en llegar porque necesito ir a entregar los papeles a la empresa que tenía pendientes y que sin darme cuenta me las había llevado en mi bolso.
El autobús tardó en llegar como era de esperarse y yo empapada con la lluvia que no paraba de caer, me introduje en el mismo muy aplastada por todos los pasajeros que estaban, todos estaban desesperados por llegar a sus destinos, al igual que yo. La lluvia volvía locos a todos y atrasaba mucho a los mismos. Hasta los semáforos se han apagado por el apagón que hubo.
Me moví entre el gentío al notario que a lo lejos estaba mi destino, le dije al buen señor que aquí me bajaba, pero él conductor no tenía miedo de escucharme debido al bullicio de la gente presente así que después de unos minutos me escuchó y me paró el autobús a una cuadra después de mi destino con lo cual con la lluvia él más empapada.
Entré al edificio y noté que la mayoría de las luces estaban apagadas, probablemente el apagón afectó mucho más que solo los semáforos, subí las escaleras de servicio por el elevador dejado de funcionar debido al apagón y corrí escaleras arriba, posiblemente deje estas copias en el escritorio de mi jefe para que pueda checar el consumo de todo el año. Y así compararlo con el año pasado. Después de un gran recorrido por toda la empresa que a oscuras mostró una de esas películas de terror. Temblorosa me desvíe hacia la oficina y entré de putitas hasta dejar la carpeta en la mesa con una respiración profunda por lo que menos lo salvado de nuevo mi trabajo.
Salí de esa habitación que de noche asustaba más que en el día y cerré la puerta detrás de mi yéndome lo más rápido que pude de ahí. Bajé las escaleras despacio hasta llegar al piso de abajo en donde paré en seco y miré hacia la ventana que daba hacia el exterior.
Seguía lloviendo, amaba la lluvia pero estaba demasiado empapada para seguir de ese modo. Lo más seguro es que acabe con una neumonía, miré hacia los coches que pasaban enfrente y di un paso de más haciendo que las puertas automáticas se abran. Un viento helado me hizo estremecer y agarrarme los hombros, mis dientes temblaron al igual que mi yo interno porque tenía que esperar el autobús en medio de la lluvia o simplemente caminar hacia mi departamento que no está tan lejos. Di un paso hacia delante cuando alguien me agarró del brazo lo que hizo que rápidamente me girara hacia el con una pose parecida a los chicos que toman karate, que aunque pareciera ridículo en mí, yo solo con precisión de defenderme.
Escuché esa risa y al mirar el traje costoso que la persona llevada sobre quién era. Alexander .
—Eres tan patética. - Dijo entre risas y mi furia se elevó hasta mi cabeza que casi me hizo temblar.
—Me haz asustado, ¿Cómo quieres que reaccione? - Dije entre dientes molesta de esta situación y de lo que yo solo veo como una estúpida y patética mujer. No lo soy. —Imbécil - susurré y él sonrió divertido. Tal vez no me escuchó, sin embargo me regañé internamente, por más que odie a este hombre tengo que mantener el respeto al dueño de la empresa. Lo miré por unos segundos y noté esa sonrisa divertida en el rostro y esos ojos llenos de brillo. ¿Cómo podría mantener un respeto sí parece aún más joven que un hombre con veinte ocho años? Suspiré molesta por mis pensamientos y mi actitud desvergonzada con el jefe de jefes.
—Es razonable, pero si te hubieras visto con esa pose. Oh dios mío, estarías riéndote conmigo. - más risas. Al verlo de este modo me gustó de inmediato, él era un hombre muy guapo y despreocupado; y el '' Alexander divertido '' era sin embargo mi faceta favorita de este extraño hombre. No pude evitar sonreír al ser contagiada con su risa hasta que el me miró a los ojos suspirando.
Nos quedamos en silencio mirándonos sin saber que decir haciendo que yo me pongo nerviosa al ser contemplada por un hombre tan perfecto cómo Alexander Rickford. Suspiré sonoramente moviéndome inquieta. - Ya es tarde, me tengo que ir.
—Oh claro. Igual yo. - Susurró y yo sonreí rodeándome con los brazos por el frío para emprender mi camino hacia mi casa. Él se fue hacia el estacionamiento y comenzó a caminar por la lluvia hasta mi casa que no estaba tan lejos.
Caminé en la lluvia mirando mis pies y rodeándome con los brazos para tratar de sentir calor, cosa que no funcionó para nada porque el aire estaba hacia mi dirección al igual que la lluvia en mi cara, temblaba de pies a cabeza y abrazaba mi bolso buscando algo de calor, solo unos minutos más y estarían en casa, de eso estaba seguro.
'' En mi mente imaginé mi casa al llegar, pondré la calefacción a la más alta que se pueda y yo acostaré después de darme una ducha con agua caliente con un café en las manos, miraría la ventana que tengo en ella y vería la lluvia por la cual había pasado hace unos minutos ahí ... '' [Una imagen típica de los abuelitos felices en las películas, definitivamente es una realidad distorsionada]
-¿Desaparecido en combate? - Escuché esa voz lo que hizo que parara en seco y mi mente regresó a la realidad. Yo estaba caminando en medio de una lluvia que por cierto estaba demasiado fuerte. Miré hacia el Ferrari que estaba a mi lado y en él estaba Alexander mirándome con los ojos abiertos. —Dios mío, Mia. - Dijo y se bajó corriendo a mi lado y abriendo la puerta del copiloto agarrándome de los hombros, no pude evitar abrir los ojos ante la oleada de calor que me dio ese toque. —Entra, dios mío, estás empapada. - Yo asentí y me conocí en el lujoso coche apenada de que mojaría la piel del asiento.