9. Desesperado y malvado

1326 Words
Narra Caleb: Todavía no puedo creer que la estúpida de Alexandra me dejara porque sospechó que tenia otra mujer, lo peor es que al volver a casa me di con la carta que me dejo con todo el asco y el odio del mundo. Ella me ama, lo sé, solo esta dolida y se le pasará con el paso de los días, de eso estoy convencido. Ella no puede vivir sin mí, no tiene nada ni a nadie mas que mí, ni siquiera sus padres la buscan, por lo tanto, es cosa de tiempo para que vuelva llorando y pidiendo perdón por irse sin motivo. Miro nuevamente la carta que me dejó en casa, todavía me duele leer “con todo el odio y asco del mundo”, no entiendo el motivo de ese dolor, seguramente es mi orgullo dolido por no tenerla a mis pies, aunque también puede ser el hecho de que en un comienzo si me enamoré de ella, la amaba y quería estar a su lado por siempre. No contaba con que Lara aparecería en mi vida, me haría tan feliz en todo sentido y mas encima, que ambos pensemos igual en relación al futuro. Mi paciencia tiene un limite y este se sobrepaso desde hace días, no puedo creer que estoy rodeado de inútiles, nadie sabe donde carajos se metió Alexandra. Esto no me puede estar pasando, me costó demasiado tenerla como esposa para perderla porque sepa de mi amante. Tomo aire antes de tocar la puerta de mis suegros, necesito mostrarme dolido y triste, ellos deben saber donde esta su hija, eso espero. —Pase señor Sánchez, los señores lo esperan en el despacho. —dice la sirvienta Avanzo mientras pienso en cosas tristes, cosas tristes, me repito y nada que logro conseguir lágrimas. Toco la puerta antes de entrar al despacho, escucho que mi suegro me dice que pase, lo hago y pongo mi mejor actuación de sufrimiento —No se que hacer, llevo días buscando a Alexandra y no sé donde se fue. Estoy desesperado —pongo las manos en mi rostro tapando estratégicamente mis ojos, fingiendo dolor y llorar —¿De que estas hablando? —pregunta mi suegra acercándose a mi y tomando mis manos —Hablo de que su hija me ha dejado, no entiendo el motivo, son testigos de que me desvivo por esa mujer, ella es mi vida y todo lo hago por ella. Me duele saber que para ella no soy importante y que sea tan fácil irse y alejarse de mí sabiendo que no puedo vivir sin ella —continúo hablando buscando su apoyo —Déjame llamarla —veo que toma su celular y marca su número, pero me ha sucedido a mí suena fuera de servicio —, ¿le preguntaste a Lara? Es la mejor amiga de Ale, ella debe saber dónde está. —Ya lo hice y no sabe nada. También a intentado llamarla y nada. Veo el desconcierto en su mirada, sobre todo en la madre que siempre me ha querido como yerno, mi suegro es otro cantar, me mastica, pero no me traga. Sabe que soy el indicado para llevar la empresa y continuar ganando dinero sin tener que trabajar, sin embargo, no cree lo que digo, puedo notarlo. —¿Estás seguro de que no estas ocultando información? No creo que simplemente se fuera de tu lado porque le dio la gana. Te ama y algo debe haber pasado, así que lo mejor que puedes hacer es decirnos todo —exige le padre de Alexandra, quiero poner los ojos en blanco, pero me abstengo. —Estoy seguro de que les conté toda la verdad, no tengo nada que ocultar, además, no tengo vida mas que con mi esposa y ambos son testigos de ello. No comprendo ahora el motivo de sus dudas. —reclamo ofendido por la duda de mi suegro —Tienes razón, lo siento. No debí dudar de ti, vives por ella. Ahora tenemos que ver donde se fue esa maldita malagradecida, que ni siquiera a sus padres informó de este viaje. ¿Será que tiene un amante? Esa última pregunta de mi suegro me da una idea totalmente inesperada, pero que realmente puede funcionar. Volteo dándoles la espalda, finjo que estoy tan conmocionado para darle seguridad para que crean lo que les diré —Esa idea ha pasado por mi mente alguna vez, ella nunca me iba a ver a la oficina y yo no sabía que hacía en todo el día, a veces la llegar a casa, sobre todo antes de irse, me daba las buenas noches y se iba a dormir. Comprenderán que como hombre uno tiene sus necesidades, las que ella no cubría y eso me hizo pensar en la idea de que tuviera otra persona, pero ahora que se fue de mi lado siento que todo tiene sentido con respecto a la actitud de ella de los últimos meses. ¿Qué hago ahora sin ella? La amo, demasiado y me siento perdido sin ella, es mi vida, mi todo. Siento las manos de mi suegra en mi espalda buscando darme consuelo, pienso en algo triste y no encuentro nada en mi mente, por lo que abro mis ojos sin pestañar durante mi relato para que se humedezcan y crean que estoy llorando. Logró hacerlo después de bastante tiempo dándoles la espalda y mi suegra al ver lagrimas en mi rostro gira enojadísima donde su esposo se sorprende por mi expresión —Espero que hagas algo con respecto a tu hija, ya me tiene bastante cansada su forma de actuar. Caleb no se merece todo esto, menos cuando ha llevado la empresa tan bien todo este tiempo. Tienes que hacer algo —exige furiosa, no comprendo eso de “tu hija”, sin embargo, no digo nada, ella voltea a verme nuevamente —. Te invito a tomar un té o algo para calmar tu pena, hijo. Siempre ha sido muy buena conmigo, por eso a veces me asombra la frialdad que tiene con Alexandra, aunque me da igual por otro lado. La acompaño y ella habla en voz baja, no alcanzo a entender todo lo que dice, porque se aleja a ordenar que preparen una taza de té para mí. Definitivamente Alexandra tendrá muchos problemas por querer dejarme, no le daré el divorcio y de eso estoy convencido, convenceré a mi suegro de que ella no puede dejarme. Después del te volvemos al salón donde mi suegro habla por teléfono no se con quién y me da igual, lo único importante es que antes de encontrarla y que vuelva, hablar sobre le posible divorcio. —Yo… —cuando tengo la atención de ambos padres, aclaro mi garganta —, quiero que sepan que no quiero dejar a Alexandra, la amo y si cometió el error de tener una aventura, la perdonaré, solo quiero que vuelva conmigo. —Eres demasiado bueno para Alexandra y con respecto al divorcio cuando la encuentre hablaré con ella, no te preocupes que, si ella quiere dejarte, perderá toda su herencia. —responde convencida su madre, mientras que su padre me mira aún con desconfianza, siento que no me cree todo lo que le he dicho y eso me da pavor. —Lo primero es encontrarla, para después ver que pasa con lo demás. Por ahora cada uno buscará, no creo que este sin hacerlo, mientras que yo por mi lado, haré lo mismo. Asiento sin saber que mas decir, tengo que encontrarla antes que mi suegro, ya sé que cuento con el apoyo de mi suegra, sin embargo, no con el de su esposo. Me despido de ambos y tomo camino a mi casa, mientras pienso en que hacer para tener el apoyo de mi suegro. Creo que voy a necesitar ayuda, por lo que llamo a Lara y en vez de ir a mi casa, voy a la de ella.
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