Nuestro reencuentro superó todas mis expectativas. Stefan encendió la chimenea, pidió que nos llevaran la cena a la habitación, tendió una sábana sobre la alfombra, y ahí, a la luz del fuego, fuimos uno. Si bien es cierto que seguía siendo el mismo apasionado de siempre, había detalles que hicieron que disfrutara más nuestra intimidad s****l. Stefan aprendió a darle a cada situación su debido tiempo, así que no destrozó mi ropa, como algunas veces anteriores. Utilizó el tiempo para desnudarme como un juego previo que junto a los susurros provocadores al oído hicieron que estuviera lista para él. En medio de la madrugada desperté, y ahí estaba, en su forma de lobo, echado a mi lado, contemplándome. Cuando abrí los ojos, comenzó a mover la cola, y eso me hizo reír. Acerqué mi mano para aca

