CAPÍTULO 3

1788 Words
Entraron en Willfred's buscando una mesa libre para poder comer y Devon pudo notar las miradas puestas en ellos. A Ryan no le iban a hacer mucha gracia los rumores en el pueblo cuando digan que se estaba viendo con el nuevo pero esa era la idea desde un principio. En cuanto se sentaron en la mesa, la mente de Ander viajó a las escapadas gastronómicas con Will, les encantaba descubrir un restaurante nuevo cada vez que salían de escapada romántica a algún sitio y reírse días después con las anécdotas sobre cómo conseguían pasar desapercibidos a la vez que se metían mano mientras esperaban los pedidos. Le parecía tentador hacerlo con Ryan, pero decidió que no valía la pena fantasear con alguien que no tenía interés en él, en cambio, enfrentó los ojos de Devon que parecía indeciso de hablar. -Pregunta lo que quieras, no tengo reparo en contestar preguntas sobre mi vida privada. -giró la cabeza para ordenar al camarero y volvió a fijarse en Devon. -Venga, pregunta. - -Em… ¿De verdad has vuelto para ayudar a tu hermano? Tenía entendido que trabajabas en la ciudad de Indiana, y en un trabajo bastante lucrativo además. No tendría sentido que te vinieras a un rancho que ni siquiera está cerca del pueblo. -de verdad que tenía interés en la pregunta. -¿Ryan te ha mandado conmigo para que me saques información? -le pareció patético pero él tampoco era quién para juzgar. Devon asintió y sus mejillas se ruborizaron, intuyó que aquello le estaba dando demasiada importancia. -Vale, a ver… No he renunciado a mi trabajo, sigo ejerciendo como director financiero de Blackthunder. S. A, pero a distancia. Digamos que solo realizo operaciones y tratos telefónicos. - El vaquero se sorprendió y varias cabezas se giraron al escuchar que el hombrecito venía de ciudad, al parecer por allí no eran bien aceptados los urbanitas, pero a Ander le dio igual. -¿Qué pasa con Ryan? Porque ese hombre algún día nos mata con su mal humor, lo juro. -suspiró antes de mirarle otra vez. - Te echaba demasiado de menos, incluso podría decir que llevaba una pequeña foto tuya en la cartera, pero no estoy demasiado seguro. ¿Qué planeas hacer con él? Te suplico que no le traigas de vuelta su mal humor. - - Le quiero, eso te lo garantizo. Pero creo que él a mí no me ve como algo más que un polvo pasajero, así que ahí se queda todo. No volveré a ser el experimento de nadie. - Ander se encogió de hombros antes de darle otro sorbo a su té helado. Necesitaba un par sesiones a solas con la almohada, Doctor Who, y té de limón helado, antes de tomar una decisión. Y realmente no estaba seguro de que la decisión que quería tomar fuese la correcta. De vuelta al rancho se quedó pensando en las palabras que le dijo Devon antes de subir a su habitación y revisar algo de papeleo. Necesitaba un despacho. Pudo encontrar uno veinte minutos después, y se decidió a pasar todo su material de oficina y ordenarlo antes de ponerse a adelantar trabajo: Llamó a su secretario, Richie, el hombre más eficaz conocido hasta la fecha, y consiguió adelantar bastante trabajo pero estaba seguro de que al final tendría que buscar una alternativa a esto del trabajo a distancia. Su mente le distraía al evocar imágenes de Ryan y modificarlas en diferentes posturas para nada pensadas por un hombre decente como él. No era un santo, con Will le encantaba experimentar en la cama y variaba con bastante frecuencia, pero le resultaba realmente indecente pensar en Ryan atándole a la cama y dejándole expuesto a su merced. Ryan parecía más del tipo fogoso. Genial, ahora tenía una enorme erección en sus pantalones vaqueros. Había pensado en aliviarse él solo pero en menos de 5 minutos tenía una reunión con el señorito que le tenía en ése estado, así que no iba a permitir que lo viese así y menos aún que su ego se engrandeciera al saber que seguía queriéndolo a pesar de todo lo que pasó con Will. Will... Aún no había hablado con nadie todo lo que pasó con aquel hombre y no tenía intención de hacerlo, ya era bastante humillante pensar en la forma en que le dejó por otra como para pensar que encima lo hizo en su cumpleaños y poco antes de casarse... Ya le había humillado bastante, durante y tras su relación. Así que genial con su hetero-descubrimiento, si fuese por él, podría irse al infierno a seguir descubriendo que él le mandaba encantado. Al final decidió que una ducha de agua fría haría por él el trabajo que no tenía tiempo de permitirse, aunque con pensar en Will, había reducido su erección a más de la mitad de lo que estaba. Una vez vestido cogió los papeles y se dispuso a ir a casa de Ryan, su sorpresa fue mayor cuando abrió la puerta y lo encontró de pie, indeciso, con el ceño fruncido y gesto de sorpresa. Parecía que alguien había tenido la misma idea que él. - Hola.. Yo... No sabía si tocar al timbre o... - parecía bastante nervioso, cosa que alegró el día de Ander hasta niveles impresionantes. Un Ryan nervioso era lo que le hacía falta a Ander para ponerlo de buen humor. - No quería molestar, Ander... Parecías triste últimamente... Quería saber si podía ayudarte... O si yo era el causante de eso... - En aquel momento Ander se podía haber tirado a sus brazos y suplicado que lo lanzara a una cama, pero no quería seguir siendo impulsivo. Eso ya le había costado su corazón dos veces. - Bien, Ryan... Justo me dirigía a tu casa. ¿Te importa que subamos a mi despacho un momento? - Ryan negó antes de sonreír y cerrar la puerta tras él. - Tienes telepatía conmigo o algo, pensaba hacerme un café e ir a buscarte. - - Aunque haya venido yo, estoy tentado a aceptar ese café. - sonrió Ryan con su sonrisa seductora mientras le seguía al pequeño despacho que se había decorado Ander. Le invitó a entrar y se disculpó para ir a hacer el café, trató de respirar hondo mientras reunía fuerzas para que no le temblaran las piernas mientras hablaba y rezó para que Ryan no pensara que era patético. Puso la cafetera y dos tazas en una bandeja antes de llevarla al despacho, totalmente improvisado que había hecho antes de tener tiempo de fabricarse uno, donde encontró a su vecino concentrado en uno de los libros que le regaló Will por su aniversario. Era el único libro donde había, en el interior de la portada, una dedicatoria de Will, cuando aún eran prometidos. A Ander le temblaron las piernas y dejó la bandeja en la mesita de al lado antes de que notara el pánico que subía por su garganta. ¿Serían iguales? Ambos eran hombres grandes y masculinos, Ryan exhudaba virilidad y masculinidad allá a donde iba, igual que Will, salvo que éste último era unos centímetros más bajo, Ryan era endemoniadamente alto. Sin duda era un extra e incrementaba las ganas que tenía de trepar sus músculos y ordenarle que le besara, pero si ahora iba a vivir aquí tal vez no veía tan buena la idea de lanzarse a los brazos de su vecino casanova. Además de qué ni siquiera sabía si era gay, a lo mejor tenía pareja ya y él estaba allí haciendo el ridículo. O tenía novia. A pesar de que su hermano y su cuñada estaban convencidos de que Ryan babeaba por sus huesos, él no estaba tan seguro, no se consideraría ni digno de un vistazo de no ser por la cantidad indecente de horas que pasaba en el Gimnasio sacudiendose el estrés. Cuando cogió una taza para ofrecérsela y vio su ceja alzada dirección al libro decidió que no era el momento para desnudar su alma. - Larga historia, ya te la explicaré. Pero hoy no. - sintió un escalofrío cuando sus manos se rozaron y sonrió pensando en que tal vez ya le tocaba ser feliz. - A ver... Necesito saber porque posees el 25% del rancho y que piensas hacer con ese poder. - -¿Desconfías de mí? - pregunto Ryan con una ceja alzada. - Tu padre dejó el rancho en herencia y tu hermano no pudo sólo con todos los gastos y deudas que en ese momento tenía... Y no era capaz de pedirte dinero. - - No veo porque no iba a hacerlo, no me sobra pero podía haberle ayudado... - notó una punzada de dolor al saber que ni siquiera su hermano tenía confianza en él. - Vale que yo no era ningún santo, ni soy una persona 10, pero no soy horrible... - Ryan dio la vuelta al escritorio sin apartarle la mirada y le sujetó por la cintura, parecía enfadado y no sabía que podía haber dicho para ponerlo en ese estado. - No eres horrible, y no quiero hacer uso de ese porcentaje del rancho, de hecho, redacta un documento donde especifique que no lo quiero. - el dolor se podía ver a través de sus ojos vidriosos y Ander no entendía nada. - ¿Porque debería hacer eso? Tú pagaste bastante dinero, ese terreno te pertenece, Ryan... ¿Qué haces? - notó una punzada de decepción cuando Ryan volvió al escritorio y le rehusó la mirada. - Vamos Ryan, no seas testarudo, sé que quieres expandir tu rancho y yo no puedo afrontar todos los gastos sólo... Mm... Podemos unir ambos ranchos y convertirlo en uno sólo. Sería más terreno para explotar y menos gastos si se divide entre un mismo pago de hacienda. - Ryan pareció pensarlo mientras se pasaba las manos por el pelo, exasperado, y trataba de dar con alguna solución que no lo comprometiera demasiado. Después se quedó pensando y negó con la cabeza, con ojos tristes y mirada derrotada. - Escucha... Necesito tu consejo. Tú tienes una carrera y sabes de ésto. Trabajemos juntos, vivamos juntos, y si no funciona lo haremos por separado. No quiero que tengas que perder nada, yo necesito que me ayuden con las cuentas, y me ahorraría al administrador, y tu que te den solvencia. - un brillo extraño se sostuvo en la mirada de Ryan como si esa fuera una solución a medias. - Prometo que, si así lo quieres, tendrás tu espacio y tu libertad, tan sólo... Vivamos juntos.- Ander se lo pensó por unos segundos antes de asentir y mirarlo fijamente. Asintió a pesar de que realmente no necesitaba ni quería ese espacio personal.
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