—No tienes por qué preocuparte, aunque no lo creas, te respeto. No es porque te lo has ganado, te respeto porque eres la hija de Albert y Corina, nada más. Así que, puedes estar tranquila, nunca te besaría, nunca te tocaría, aunque fueras la última persona en el universo. Además, no eres de mi gusto. Después de esas palabras, Amelia percibía una expresión burlesca en el rostro de Owen que empeoraba con el pasar de los segundos y que finalizaba con una mirada de desdén y odio. . Amelia fue trasladada a un hospital, tenía fiebre alta y se veía desorientada cuando recobraba la conciencia; su debilidad era tal que se mantenía lúcida por lapsos cortos de tiempo. En sus sueños, reproducía una y otra vez las palabras que Owen le dijo la última vez que se vieron hacía 5 años. Como pesadillas.

