Dos días después, Victoria estaba en casa de sus padres para su recuperación. Tenía un vendaje de contención en su torso que evitaría que sus movimientos fueran tan dolorosos, debía hacer ejercicios respiratorios para que sus pulmones no se vieran afectados por las dificultades para respirar y pronto, una fisioterapeuta la empezaría a visitar para ayudarla con más de estos ejercicios; por otro lado, tenía un cabestrillo que le inmovilizaba su brazo lesionado. En casa, hacían turnos para no dejarla sola, sentía que la trataban como una niñita que no podía valerse por sí misma, estaba agradecida con que sus hermanos y sus padres estuvieran al pendiente de ella, pero le incomodaba la idea de que tuvieran que dejar sus actividades habituales para cuidar de ella. De hecho, hasta Owen se estaba

