POV Amelia Nos han llevado con los ojos vendados entre pasos misteriosos y rodeados de susurros por diferentes caminos, hasta llegar a uno firme en el lugar donde se dará la celebración. Solo puedo sentir las manos cálidas de Owen entrelazadas con las mías después de que nos ubicaran frente a frente. Estamos ansiosos por saber cómo se ve todo a nuestro alrededor. La venda que llevo puesta cae, mientras mantengo mis ojos puestos al frente. Lo primero que puedo distinguir es el rostro de mi esposo, a quien también le acaban de quitar la delicada tela de los ojos; me observa con intensidad e ilusión, sosteniendo un gesto risueño. Puedo suponer que yo tengo una expresión similar, porque no dejo de sonreírle, sintiendo mariposas en el estómago como si apenas nos estuviéramos reencontrando y

