El ambiente se siente pesado y no de mala manera, pesado de que hay un tipo tomándose una botella de vodka él solo en la mitad de la enorme casa. Las chicas hermosamente arregladas caminan sacando pecho tratando de llamar la atención de algún patán o simplemente porque tienen los cuerpazos de tu vida y quieren exhibirlos orgullosamente, no juzgo sea cual sea el caso, y los tipos... bueno ellos tienen salud, hay uno que otro guapo, otros están haciendo retos estúpidos y otros están coqueteando con chicas, algunos hasta se están besando.
—Que horror —la mueca de asco en mi casa debe de ser muy notoria porque Sandra me golpea para que la disimule un poco.
—¡Todos están muy prendidos! —grita Sandra por encima de la música.
—¡Vamos a buscar qué tomar! —Ambas asentimos ante la propuesta de Diego.
Los tres nos dirigimos hacia la cocina donde está la cocina. Cuando llegamos a la cocina hay varias parejitas reunidas, algunas sirviéndose alcohol o mejor dicho mezclando alcohol, otras están besándose ¿Otra vez? ¿No tienen más lugares en los que besarse donde no molesten la vista de las personas? Nunca haría eso en público, bueno he hecho cosas mucho peores en privado ¡pero es en privado! Me daría mucha vergüenza que las personas me vieran compartir saliva con James... Aunque puede ser una buena forma de alejar a todas las chicas que quieren una oportunidad con él, lo pensaré.
—¿Cómo ven la fiesta? —pregunta Diego en un tono más bajo, desde acá no se escucha tanto el ruido de afuera.
—Genial.
—Ya me quiero ir —decimos a la vez. Sandra me empuja con cariño sacándome una pequeña risa.
—Deja de ser tan aburrida —dice mientras acepta el vaso lleno de no sé qué preparado por Diego. El tipo me extiende un vaso también a mí que miro con una ceja levantada.
—No me dejara esto ciega ¿verdad? —pregunto con desconfianza mientras analizo el líquido rojizo que contiene el vaso.
—Es solo alcohol mezclado con jugo —dice mientras da un trago directo de la botella de vodka. —extrañaba este sabor.
Miro el vaso con sospecha decidiendo si confiar o no, no es la primera vez que nos emborrachamos con combinaciones sacadas de la cabeza de Diego, pero las otras veces no resultaron para nada bien, es obvio que esta tampoco lo hará. Bueno, la vida es una y hay que disfrutar, es lo único que pienso antes de darle un trago grande a la bebida, el sabor a cereza explota en mi paladar sacándome un gemido de satisfacción hago una mueca al sentir el amargo del alcohol, pero no está nada mal. Doy tres tragos más y ya he acabado mi primer vaso de alcohol de la noche.
—Dame más —exijo extendiendo mi vaso hacia Diego. Sandra suelta una pequeña risa ante la cara de fastidio de Diego, que no dice nada y solo se dispone a preparar una nueva bebida.
—Dijiste que no te ibas a emborrachar —me recuerda Sandra.
—La gente cambia —un trago no le hará daño a nadie.
Media hora después estoy en la pista bailando con Sandra una canción famosa de Justin Bieber, Diego se une dándonos otro cóctel preparado por él. Las personas a nuestro alrededor bailan y saltan cantando a la par de nosotros. Sandra saca todos sus dotes artísticos robándose las miradas interesadas de varios tipos mientras yo le animo y sirvo como su compañera de baile.
—¡Todos te ven! —le grito en el oido a mi amiga con la lengua algo pegada ya por el alcohol. Puede que esté un poquito borracha, pero solo un poquito.
—¡Te ven a ti, Jade! —me grita de vuelta. Suelto una carcajada por su broma y sigo bailando con ella dejándome llevar por la música.
En una de las vueltas que Sandra me hace dar me dijo en un chico rubio que está sentado en el patio trasero muy parecido a James, pero es imposible James no me dijo que vendría a una fiesta. Dejo de bailar para enfocarme bien en el chico, él está sonriendo mientras habla con unos chicos que supongo que son Chris y Adam, pero eso no es lo que llama mi atención, una chica lo está abrazando por el cuello mientras besa su mejilla. Me acerco un poco más dejando a Sandra con Diego en la pista. Camino más cerca de la enorme puerta de vidrio del patio trasero, mi corazón se acelera y mi sangre se calienta, pero ya no sé si es por el alcohol o por el miedo que tengo al describir que ese chico si sea James. El chico rubio levanta su mirada y ambos nos miramos fijamente, su ceño se frunce y luego abre sus ojos con sorpresa.
No hay duda, es James.
La chica que lo abraza se lanza hacia él dándole un beso en la boca, él inmediatamente la aparta y se levanta mirándome fijamente. Sus amigos lo miran confundido y voltean hacia donde estoy yo, Adam agarra a la chica murmurando algo en su oído y Chris solo ríe divertido mientras toma de su vaso. Se está burlando de mí
¿Por qué tengo ganas de llorar? ¿Por qué me siento tan triste y a la vez me siento tan furiosa que quiero ir a golpearlo hasta que desaparezca ese sentimiento? ¿Solo estuvo jugando conmigo? ¿Solo quería llevarme a la cama y luego desecharme? No debí creerle, no debí permitirme explorar más de la atracción que sentía por él.
Lo odio, lo odio, lo odio, lo odio.
Siento algo húmedo bajar por mi mejilla y con miedo me toco, es una lágrima. Antes de llorar más me doy la vuelta y salgo corriendo de ahí buscando la entrada de la casa. No sé en qué momento me eché a llorar por completo que las lágrimas pintadas de n***o bajan por mis mejillas sin parar.
Me siento tan traicionada, no debí creer en él, es un mentiroso. Me dijo que yo le gustaba, me rogó una oportunidad y yo de tonta cedí ante sus bonitos ojos, ¿Es por mi culpa? Quizá no soy lo suficientemente bonita, quizá...
Un sollozo salió de mi garganta cuando salí de la casa.
—Jade —susurra una voz agitada a mis espaldas. —Jade, yo no...
—No digas más —volteo a encararlo aún sin dejar de llorar —¿este era el plan desde el principio? Meterte conmigo para probar tu hombría, me imagino que te regordeaste con tus amigos diciéndoles que la tonta Jade por fin cayó a tus pies.
—No Jade, jamás haría eso, lo que yo siento por ti si es cierto —James avanza hacia mí, pero yo por instinto retrocedo.
—No te me acerques —su expresión dolida me hace sentir mal, pero no cedo ante eso, ya no más —si lo que sintieras por mí fuera real no te hubieras besado con esa chica.
—Yo no la besé, ella me besó. Yo jamás la besaría, es una amiga mía, no pensé que me iba a besar. Yo... yo lo siento, no debí dejar que se me acercara así.
Sus ojos buscan los míos buscando algún signo de que le creo, pero solo recibe una mirada cargada de odio.
—No te creo nada, no te creo, eres un mentiroso, siempre lo has sido —ahora es James el que da un paso atrás totalmente dolido por mis palabras —Que buen teatrico te armaste para que yo bajara mi guardia contigo, pero ya no más, James. Nunca debí darte esta oportunidad, nunca debí dejar que te me acercaras y pensar que yo si me estaba enamorando de ti, no sabes lo mucho que te odio ahora mismo.
Su mirada se endurece casi hasta el punto de darme miedo y me preparo para ver su peor versión, esa que siempre esconde detrás de esa cara de niño bueno, el verdadero James Williams que nadie ha visto.
—Siempre creí que eras cruel, pero ahora lo confirmo —sus palabras me golpearon como mil dagas, la decepción en su voz me hace sentir inquieta. De seguro esta es otra forma de manipulación —te veía ser cruel con las demás personas ignorandolos o diciéndoles sus verdades incómodas sin mostrar ni un poquito de empatía por lo que sintieran y aún así pensé que solo era parte de tu personalidad y no un mal aspecto, pero ya veo que no, eres mala Jade, eres una horrible persona...
—¿Ahora soy una persona horrible? —suelto una risa sarcástica limpiando mis lágrimas con rabia.
—Sí, lo eres. Nunca escuchas a nadie más aparte de ti misma, eres impulsiva, dices que nada te importa, pero estás pendiente a todo lo que pasa a tu alrededor para criticar y poder sentirte moralmente superior que las demás personas. —sus palabras son calmadas, pero hay tanta rabia en sus ojos que me hace tambalear un poco —no voy a justicarme con lo que pasó ahora porque sé que fue un error mío no ponerle un límite a la chica sabiendo que estoy... estaba saliendo con otra chica —su corrección me hace sentir una chispa de tristeza, sentimiento que reprimo enseguida —pero tú, desde que me declaré ante solo he recibido indiferencia, humillaciones y joder, no... —James toma una respiración sobando su cien con una mueca casi de dolor. Luego de un minuto de silencio vuelve a hablar —no sabes lo mucho que me duele saber que no me conoces ni siquiera un poco.
—Yo te lo dije... —susurro con voz aguda. James suelta una pequeña risa sarcástica y asiente con su cabeza.
—Sí, lo hiciste y pensé que... pensé que iba a lograr que me conocieras y dejaras atrás todos esos prejuicios que tienes sobre mí —aprieto las manos a mis costados luchando con la necesidad de consolarlo. No, a mí fue a la que engañaron, yo soy la verdadera... víctima... aquí. —Tampoco pensé que ibas a venir. Te invité, pero me dijiste que no, yo... yo no sé cómo defenderme con respecto a lo que viste. Me tomó desprevenido, tampoco soy un mentiroso, pero ya no importa.
James se da la vuelta, pero antes de irse me mira por encima de su hombro con una expresión devastada.
—Te dejo en paz, Jade —un nudo se forma en mi garganta ante su declaración —Perdón por las molestias.
La enorme espalda de James camina hacia la casa dejándome sola en la entrada. Unos minutos después salen mis dos amigos agitados, Sandra corre a abrazarme y luego se une Diego, ahorcando mis sollozos en su ropa.
¿Por qué me siento tan horrible si esto era lo que quería? ¿Seré yo en serio una horrible persona? ¿Por qué siento como si me hubieran arrancado el corazón? Ni siquiera eramos novios, esto es tan ridículo.
—Esto es muy ridículo —logro decir entre sollozos —¿Por qué me duele tanto si no éramos nada? ¿Qué es este maldito sentimiento de derrota que siento? Nunca había sentido algo igual.
—No es derrota, Jade —susurra Sandra mientras acuna mi rostro entre sus manos con cariño —te acaban de romper el corazón.
Otro sollozo desgarrador sale de mi boca y abrazo a mis amigos con fuerza, buscando apaciguar un poco de mi tristeza en su calor corporal ¿Me acaban de romper el corazón? Qué ridículo, eso... eso es ridículo. Nunca debí aceptarlo en mi vida, nunca debí... Lo quiero de regreso ¡No! Es un mentiroso... y yo soy una horrible persona, sí, la peor persona del mundo. Me merezco todo este sufrimiento y tristeza.