Capitulo 16: Habitación part 2

1968 Words
—La primera vez que estuve aquí no lo noté, pero tú cuarto es de lo más interesante. James se encontraba revisando mis tesoros privados, acabo de descubrir que es un fisgón de primera y descarado porque no le importa las miradas de advertencia que le estoy enviando desde mi puesto en la cama. Bueno tampoco me importa, son objetos con uno que otro valor sentimental, lo que sí me importa es que pensé que nos besaríamos... sin llegar a nada más claro está. Tampoco tengo la audacia de tener sexo en mi casa con mis padres en la planta de abajo haciendo Dios sabe qué y tampoco quiero saber. Jacob ya se debió haber escapado y Lily duerme en el fondo del pasillo así que no es importante. ¿Cuándo va a dejar de revisar mis cosas y me va a venir a besar? —¡Wow! Todavía tienes este peluche —exclama emocionado mostrándome un peluche del señor Bigotes de mi caricatura favorita cuando era niña. —Sí, tuviera a su mejor amiga si no fuera porque alguien me la robó —James sonríe con inocencia. —Esa coneja está segura en mi habitación. Entrecierro los ojos ante su descaro, bueno, es un ladrón ¿qué puedo esperar de él? —Algún día entraré a ese cuarto y rescataré a mi coneja, ladrón —cruzo los brazos a la altura del pecho tratando de verme un poco molesta. James ríe y vuelve a meter todo en su lugar, cuando termina se levanta y camina hacia donde estoy sentada en la cama. No había notado lo pequeño que se ve mi cuarto ante su enorme altura, casi llega al techo sin necesidad de inclinarse, estoy casi segura que si se estira podría tocar el techo con sus manos. El tipo se tira justo a mi lado colocando una mano sobre mi pierna desnuda, mano que fue golpeada tres segundos después. —Auch —se queja acariciando la mano golpeada —Respondiendo a lo que dijiste: para sacar esa muñeca de mi cuarto, primero tendrías que demostrar que puedes pensar en algo más que no sea yo moviéndome dentro de ti. Mis ojos abren totalmente ante la sorpresa de sus palabras, inmediatamente puedo sentir como mi cara y mi cuello se ponen calientes ante el notorio sonrojo que estoy teniendo ahora, no esperaba que cambiara de personalidad tan pronto, pero esto está encendiendo una chispa de emoción en mi interior. James no se ve nada afectado por sus palabras, de hecho sonríe orgulloso por su audacia y no me importa mi vergüenza, no lo dejaré salirse con la suya. Tomo una larga respiración de manera disimulada tratando de bajar mi sonrojo y finjo toser para aclarar mi garganta seca ante el repentino cambio de ambiente. —Para lograr tu cometido primero tendrías que ser lo suficientemente bueno para distraerme —paso mi lengua por mis labios de forma lenta asegurándome de llamar toda su atención a mis ahora labios mojados y lo consigo, James desvía sus ojos hacia mis labios mojando los suyos en el proceso —un buen tamaño no garantiza un buen uso. Una sonrisa se asoma en sus labios, pero no es lo suficientemente para ser perceptible. —Tendrías que probar para que juzgues por ti misma —dice con esa seguridad y altitud que tanto odio, pero a la vez me gusta mucho. Una de sus manos viaja hacia mi rostro posándose sobre mi labio inferior, tira un poco dejando libre al pobre que tenía de prisionero entre mis dientes sin haberme dado cuenta. Un suspiro sale de su boca y separa un poco sus labios sin decir nada. —Odio cuando haces eso —susurro embelesada por sus ojos azules. No me recuerdan al cielo, son como el mar y la analogía le queda muy bien porque a veces están tan tranquilos y otras veces se sacuden como si estuvieran ocultando una gran tormenta, lastimosamente la gran tormenta me la causa a mí. —¿Qué odias? —murmura y podría jurar que veo admiración en sus ojos o tal vez son mis propios ojos reflejados en él. —Que hagas como si fueras a decir algo, pero nunca sale nada de tu boca —le respondo con honestidad —eso me cabrea. James suelta una pequeña risa y se acomoda un poco mejor en la cama para estar a la altura de mí, aún sin quitar su mano de mi rostro. —Es que detengo mis pensamientos antes de que salgan. —¿A qué le tienes miedo, Williams? —susurro aún más cerca de su rostro. —A que no puedas con ellos. Una pequeña risa ahogada sale de mi garganta. Nuestras narices se acarician entre sí de forma juguetona. Mi corazón salta de emoción dentro de mi pecho ante la anticipación de lo que pasará, mis sentidos se agudizan buscando sentir más, más de su toque, más de su calor, más de su deseo... Siento que puedo escuchar su respiración luchando por estar calmada, los latidos de mi propio corazón, hasta la serie tonta que están viendo mis padres en el primer piso. No sé quién los dos se mueve primero, pero cuando unimos nuestros labios un millón de sabores dulces explotan en mi boca sacando un gemido de satisfacción de nuestras gargantas. James no pierde el tiempo y me rodea con sus brazos posando sus manos sobre mis caderas apretando con fuerza y deseo, mis manos no se quedan quietas esta vez y viajan hasta su cuello acariciando la zona caliente de esa parte. Todo se vuelve cada vez más intenso, en un momento termino a horcajadas encima de James, este toma más confianza y baja sus manos hacia mis piernas desnudas apretando con deseo y desesperación. Nuestros quejidos se vuelven un poco más obscenos y eso nos prende más. James desliza sus manos por mis piernas hasta que las mete por debajo de la camisa que traigo puesta. Lo siento tocar la piel expuesta de mi abdomen con delicadeza hasta que llega a uno de mis pechos y lo aprieta sacándome un gemido, siento lo que está dentro de sus pantalones moverse contra mi zona íntima y no puedo enviar restregarme contra el buscando más de esa estimulación. James se separa por un momento para ver hacia abajo con la mirada perdida en su propia excitación y luego sube para mirarme con picardía. —Haré algo que te gustará —dice en un susurro extasiado —¿Me das permiso? Asiento inmediatamente buscando más y más de lo que James tiene para darme. Con cuidado me acomoda en la cama, lo miro confundida por un momento, pero este solo deja un beso en mi boca para comenzar a bajar en una hilera de besos por mi cuello, levanta mi camisa hasta dejarme prácticamente desnuda ante él, solo con mi ropa interior. Lo veo lamer por encima de la tela de mi sostén y es la escena más jodidamente excitante que jamás voy a tener la dicha de ver. Sigue bajando besando mi abdomen y dejando algunos mordiscos en el proceso —¿Qué estás... Ah, no muerdas —siento la vibración de su risa contra mi estómago mientras con sus manos aprieta mis muslos. —¿Qué harás, pervertido? James mira fijamente mi entrepierna y no puedo evitar intentar cerrarlas me da tanta vergüenza que vea mis panties mojadas por todo lo que estamos haciendo. Él solo las separa y se acomoda entre ellas como si nada. Deja un último beso en mi abdomen antes de bajar a mi intimidad, tomo una respiración larga cuando su rostro está justo frente a mi v****a, veo su larga lengua asomarse y lamer sobre la tela de mis panties. Oh, lamerá ahí. —Esto te encantará —es lo último que dice antes de bajar mis panties con delicadeza dejándome completamente expuesta. James se muerde el labio mirando fijamente mi zona hinchada y húmeda por la excitación —Gracias por los alimentos. —¿Qué estás... ¡Ah! —gimo con fuerza cuando siento su lengua moverse encima de mi clítoris con maestría. Mi respiración se agita y mis manos se posan encima de sus cabellos dorados. Esto es demasiado para mí. La lengua de James se mueve con rapidez justo encima de mi botoncito de placer, sus manos aprietan mis muslos con desesperación dejando algunas marcas rojas en el proceso. Siento como succiona y mueve su lengua sobre mi clítoris enviando descargas de placer a todo mi cuerpo, mis manos se aferran con fuerza a su cabello, mientras él sigue comiéndome con gran dedicación. Su lengua entra y sale de mi v****a y luego sube a succionar y presionar justo esa pila de nervios que hace perder la cabeza. Miro al techo con la boca completamente abierta sin poder decir nada, no sabía que esto se sentía así de bien ¿O solo es porque James lo sabe hacer? Una de sus manos suelta mis muslos, miro hacia abajo encontrándome con la mirada satisfecha de James, sus ojos están llenos de lujuria. Se separa por un momento dejándome respirar un poco, James se lleva sus largos dedos a la boca sin apartar la mirada de mí, los moja con saliva y esos mismos dedos los lleva a mi v****a para meter uno en mi sensible entrada. —¡Oh James! —gimo al sentir su dedo salir y entrar con delicadeza acariciando mis paredes internas en cada movimiento. Su boca vuelve a su trabajo de estimular mi clítoris mientras con su dedo me penetra lentamente. Suelto un sollozo de placer al sentirme cerca del orgasmo y James lo nota porque incrementa el número de sus dedos. La pequeña incomodidad de la penetración desaparece en unos segundos y solo siento placer, al ser estimulada tanto por fuera como por dentro. La constancia de mis gemidos aumenta junto con el movimiento de la lengua de James. Arqueo mi espalda al sentir la oleada de placer llegar a mí y un gemido vergonzoso se escapa de mis labios. Mi cuerpo queda sensible ante el reciente orgasmo, pero James no termina mete un dedo más mientras que su lengua se mueve un poco más lenta sobre mi clítoris, los espasmos de mi anterior orgasmo todavía no se han ido y siento dolorosa esta sobre estimulación, mis piernas tiemblan con agresividad. James sigue estimulando hasta que un gemido sordo sale de mi boca anunciando mi segundo orgasmo en la noche. Mi cabeza queda completamente despejada a lo lejos puedo escuchar un pequeño pitido. Escucho un gemido ronco frente a mí, pero no tengo la fuerza todavía para abrir los ojos, el cuerpo de James cae sobre mí agitado dejando varios besos sobre mi cuello. —¿Qué tal? —pregunta con diversión. Su respiración está agitada como si acabara de correr una maratón, pero su energía no parece haberse acabado —te dije que te iba a gustar. —Creo que me quemaste las pocas neuronas que me quedaban —respondo arrastrando las palabras. James ríe sobre mi cuello enviando ondas de placer a través de mi cuerpo sensible. —Solo es uno de los muchos orgasmos que te daré en un futuro —sus labios siguen dejando besos sobre mi piel, sacando suspiros satisfechos de mi boca. —se me olvidaba contarte, mañana... Sus palabras se vuelven borrosas y no las alcanzo a escuchar con claridad. —¿Quieres ir conmigo? —termina preguntando mientras acaricia mis cabellos. Lo miro confundida un momento y niego con pereza, no quiero ir a ningún lugar ahora —mmmh hazme saber si cambias de opinión. No sé en qué momento me quedé dormida con James besando perezosamente mi cuello. Dios bendiga a este hombre y su lengua.
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