Viernes, 14 de Febrero de 2014.
El día pasó muy rápido y el día siguiente finalmente llegó después de que hubiese estado todo el resto del día pensando en ese ojos azules. Y en qué demonios había pasado exactamente con Luke Harper ayer.
¿Él en serio me había besado la mejilla?
Al abrir mis ojos pude ver desde mi viejo y querido reloj de Tororo que eran las seis en punto de la mañana. Decidí levantarme para ir a hacer todo, para luego ir al instituto, pero cuando me levanté del colchón sentí que todo empezó a dar vueltas. Estaba tan mareado que ni podía seguir de pie, tenía náuseas. Me sentía mal. Todo mi cuerpo me dolía. Y por eso solo me tiré devuelta en la cama con mi pijama y comencé a respirar despacio para calmarme, pero no funcionó, me sentía realmente mal.
Por suerte mi mamá entró a mi habitación y me ayudó. Me dio una pastilla y me dijo que me acostara a descansar. Ella solo decía que tenía que dormir para que la pastilla hiciera su efecto. Pero yo no quería, quería ir al instituto. Además, tenía que entregar el taller de Matemáticas que tanto me había esforzado en hacer con Luke. ¡Por qué mi cuerpo había querido fallarme este día!
- Mamá debo ir al instituto...- musité un poco mareado, mientras que seguía recostado en el colchón.
- Alex estás enfermo, por lo menos duerme. Además, recuerda que te hiciste ese moretón en el labio mientras paseabas a Otis, ¿será por eso que estás así?- se preguntó mi madre con preocupación, observando lo hinchado que mi labio inferior se había puesto por el golpe de Racso.
Cuando mi mamá llegó ayer del trabajo y me vio el moretón que me había echo Racso en el labio, se preocupó bastante. Y yo le mentí descaradamente. Le dije que me había hecho eso porque saqué a Otis a dar una vuelta, y que distraídamente choque con un poste. «Otis» es el perro de la familia. Él es un Golden Retriever, y por ende solía tener mucha fuerza a la hora de que lo sacábamos a pasear. Era tan fuerte que podía controlar el paso, mientras que lo sujetábamos de la correa. Por eso yo lo utilizaba para mentirle a mi madre, cada que Racso me hacía un moretón notable.
Yo le mentía descaradamente a mi madre.
- Mamá no creo que sea por eso...- murmuré con un tono muy bajito, sintiéndome mal por todas esas veces que le he mentido.
- Cariño, solo relájate, debes de descansar- me dedicó una dulce sonrisa en su maternal rostro. Pero, aun así pensé que tenía que volver al instituto.
Debía de entregar el taller.
Si, solo eso.
Nada más.
- Mamá no puedo quedarme en cama, porque tengo que ir a entregar la tarea que hice con Luke- le expliqué como una excusa, realmente necesitaba ir.
No sabía por qué exactamente.
Pero realmente quería ir. Sentía la necesidad. Y extrañamente no me importaba la tarea, yo solo quería… ver a Luke. Era extraño, me sentía extraño. Además, siento qué raramente me gustó el beso de ayer... ¡Mierda qué digo! Él es un hombre y yo también.
¡Y yo no soy homosexual!
- Cariño, tranquilo, llamé al instituto y dijeron que no fueses sí te sentías mal. Por eso podrás entregar la tarea el Lunes, ¿está bien?- habló mi madre con tranquilidad, para intentar convencerme. Algo que al final funcionó, ya que a ella no le podía llevar la contraria. Porque mamá siempre ganaba.
- E-Esta bien...- acepté en un suspiro, mientras me acostaba cómodamente en la cama para luego cerrar mis ojos.
- Que duermas bien, cariño...- dijo mamá con una de sus mejores sonrisa, antes de besarme en la frente dulcemente.
Mi mama era tan dulce conmigo, eso era lo que más me gustaba de ella. Es una gran madre, y por eso… no se merecía que le mintiese tan seguido.
Después de que mi mamá salió por la puerta de mi dormitorio, realmente decidí dormir. Quería sentirme bien para poder ir a la cita con Luke, era extraño pero yo realmente quería ir. Espera, ¿pero eso realmente era una “cita”? No lo podía ser, ¡dos hombres no pueden tener una cita! ¡Y yo no soy…!
Pero había algo extraño en Luke Harper que me había hecho pensar en él, y que no me lo podía sacar de la cabeza.
Entonces, por pensar demasiado en ese jodido rubio de ojos azules, me comenzó a dar sueño. Mis ojos me estaban comenzando a pesar, caería rendido entre muy poco. Y por eso en menos de un segundo... quedé profundamente dormido…
***
Al abrir mis ojos pude ver por la ventana de mi habitación que el sol se estaba ocultando, y quedé sorprendido. Porque había dormido literalmente... ¡todo el día! Por lo menos me sentía mejor. Me levanté de la cama y vi que tenía un mensaje en el celular, al parecer era de Kayla. Decía qué por qué no había ido al instituto y si me sentía bien. Su mensaje me alegró el día, ya que aunque ella estuviese detrás de Jordan Clay, tenía tiempo para mi. Y siempre se preocupaba por mi. Eran tan considerada, y estaba tan feliz de tenerla como mi mejor amiga de por vida.
Bostece y entonces decidí responderle luego con más calma, ya que mis ojos se abrieron como platos al ver que había dormido todo el día, eso significaba... ¡la cita con Luke! ¡Santo Dios debo de alistarme para esa cita!
Antes de correr a alistarme vi en mi reloj de Totoro que faltaba poco para las siete de la noche. Yo como pude me bañé rápido. Me puse un suéter verde de cuello de tortuga, con unos pantalones marrones algo ajustados, y mis queridas vans negras. Ya estaba listo para la cita. Estaba un poco nervioso ya que era mi primera cita, y… ¡Mierda ¿qué estoy diciendo?! ¡No es una cita ya que los dos somos hombres!
Por eso no es una cita...
Cuando acabé de prepararme bajé y fui rapidito a la cocina para meterme por lo menos un pedazo de pan en la boca. Ya que también moría de hambre. Y después de haberme devorado casi cinco panes de hamburguesa, fui hacia la sala de estar cuando escuché que el televisor de pantalla plana que teníamos empotrado contra la pared, estaba encendido. Ya que seguramente mi mamá estaba viendo la tv con Katy. Y por eso enseguida que entré a la habitación mi mamá y mi hermanita se me quedaron pasmadas mirándome fijamente en el marco de la puerta. ¿Qué tenía en la cara?
¡¿Tan mal me veía para mi primera cita?!
¡Mierda! ¡Que no es una cita porque somos dos hombres!
- Qué guapo te ves, cariño- escuché a mi madre decirme, dulcemente. Sacándome de mis asfixiantes pensamientos y haciéndome volver a la realidad.
- Gracias, mamá...- le contesté con la misma sonrisa.
Y bueno, quizás no me veía tan mal. Pero lo único que arruinaba todo era mi labio hinchado. Lo bueno era que me encontraba ya bastante mejor. Y estaba nervioso por Luke, porque si lo dejé... ¡plantado!
¿Será que vino y se fue? La duda me estaba carcomiendo, y por eso le quería preguntar a mi madre si él había pasado. Pero me vi interrumpido cuando ella me regaló una mirada muy graciosa y picara, diciendo:
- ¿Tienes una cita con tu novia, cariño?
Vi a Katy ahogar una risita sobre el sofá, exclamando:
- ¡Si, ya por fin tengo una tía!
Mi rostro se terminó de desencajar de vergüenza, y mis mejillas ardieron como nunca antes. ¡Dios mío, qué vergüenza!
- ¿¡Qué!? ¡No, mamá! ¡No, Katy!- solté de golpe, con una ligera capa de sudor en la frente-. No tengo novia, y no es una cita. Voy simplemente a casa de un amigo, solo eso... Por cierto, ¿él no ha pasado buscándome, mamá?- hablé un poco nervioso, cruzando los dedos detrás de mi esperando no haberlo dejado mal.
- Pues si...- contestó Katy, mientras que peinaba el cabello de su muñeca y yo me sentí muy extraño al escuchar esa respuesta.
- Si, cariño...- respondió mi madre seguido de mi hermana, para luego bajar la mirada de una manera muy extraña.
La noté rara. Pero no podía creer que Luke sí vino, y que yo estaba tirado sobre mi cama sin saberlo.
- ¿¡Osea qué se fue!?- solté casi que un grito muy poco varonil, y traté de calmarme para no verme bastante raro por eso.
- No, no se fue, él te está esperando afuera, Luke te espera- dijo, y yo no entendí lo que pasaba cuando vi lágrimas cayendo por las mejillas de mi hermosa madre.
Me desconcerté por eso, y me acerqué hacia ella para arrodillarme frente suyo y tomarla de la mano, preocupado.
- ¿Qué pasa, mamá?- le pregunté enseguida mirándola con atención, y ella solo me acarició la mejilla con sus dedos.
- Es que por fin… por fin- le escuché decirme, temblorosamente-. Por fin veo que sales con tus amigos, y que tienes vida social. Porque sé que tú no eres muy sociable, y no me gustaba cada vez que Kayla te invitaba a una fiesta y tú le rechazabas. No me gusta que ella sea tu única amiga y que solo te encierres en tu habitación. No es sano para un adolescente como tú, debes de conocer la vida, y de salir de esa cueva- confesó con un tono bajito y dulce, mientras que me sonreía y se limpiaba varias lágrimas-. Entiendo que tú no seas de estar en una fiesta, y que no es lo tuyo, pero de verdad me alegra que empieces a salir…, y que tengas amigos nuevos.
No sabía qué decir, ya que jamás pensé que mi madre tenía eso en mente. Y la verdad me gustaba saberlo. Que ella se preocupaba por mi en todos los sentidos.
- Gracias mamá- musité, dándole un corto y sincero abrazo-. Pero, ¿por qué no me despertaste, mamá…?- pregunté confundido. Porque si quería que hiciera amigos, ¿por qué no me despertó cuando Luke vino?
Ella carraspeó, y respondió sonriente:
- Hijo bueno, Luke llegó hace rato, y lo conocí- me reveló, y sentí un temblor en mis piernas-. Por cierto es muy guapo y amable. Yo le dije que te iba a despertar porque él me comentó que iban a su casa a jugar Xbox. También le conté que no fuiste a la escuela porque estabas enfermo, y por eso él me dijo que no te despertase. Porque quería que te sintieras mejor... Se preocupó por ti hijo, qué gran amigo tienes- dijo, y yo realmente no podía creerme ninguna de sus palabras, estaba atónito-. Él está afuera esperándote, cariño, ve con él.
Cuando escuché esa respuesta sentí un extraño hormigueo en el pecho… ¿A caso eso era felicidad porque vería a Luke? ¡No, no, no!
- Mamá... gracias- le dije devolviendole esa sonrisa, y abrazándola fuerte.
Antes de irme le di un abrazo a mi mamá y a mi hermana Katy. Las amaba mucho a las dos. Después salí de mi casa y al frente me encontré con un Lamborghini rojo carmín de vidrios oscuros, no sabía qué hacia al frente de mi casa. Pero estaba muy anonadado, mirando a ese auto. Sin embargo, me sentí confundido cuando no encontré al rubio por ningún lado. Pero de repente una de las ventanas del Lamborghini comenzó a bajar lentamente y del otro lado me encontré con él. Era Luke… ¡Él tenía un jodido auto! ¡Y era hermoso!
- ¿Qué esperas, cachorro? ¡Sube!- lo escuché decirme con ese tono grueso que tenía, sacándome de mi estupefacción.
- S-Si- le respondí con una sonrisa simpática, para luego subirme al Lamborghini con cierta confianza que le empecé a tener al rubio.
Luke estaba en el piloto y yo en el copiloto, obviamente. Él tenía una camiseta vans blanca sin mangas, que hacía resaltar sus tonificados bíceps. Tenía muy buenos brazos y... ¡Mierda otra ahí iba yo!
También cargaba un pantalón n***o muy ajustado y unas converse negras. Se le veían muy bien. Yo estaba algo nervioso por la cita. Además, que la profunda mirada de Luke me seguía dando miedo. Pero no quería demostrarle que le temía, y yo… en serio quería averiguar la razón por la que me había ayudado de Racso y sus amigos.
- Conocí a tu mamá, la señora Amelia- me contó el rubio con naturalidad-.Tu mamá se portó muy bien conmigo, me agrada. Y tu hermana Katy es muy adorable- mencionó con una ligera sonrisa en sus labios.
- G-Gracias...- me limité a responder, porque empecé a sentirme demasiado nervioso por su prominente presencia.
- Por cierto, ¿te sientes bien? Tu mamá dijo que estabas enfermo- dijo como si estuviera preocupado.
¿Realmente yo le preocupaba?
- Pues si, estaba enfermo, pero ahora estoy bien...- contesté con un tono muy bajito, agregando con mucha vergüenza sin mirarlo a la cara-: ¿Yo… Yo te importo?
Él se quedo en silencio, y luego respondió con esa misma seriedad que solía tener y de la que ya me estaba acostumbrado a ver:
- Eso te lo responderé más tarde- entonces su tono de voz cambió radicalmente, cuando me dijo con cierta alegría-: Por cierto, noté que tu labio se ve menos hinchado que la última vez. ¡Me alegro mucho de eso!
- G-Gracias...- contesté, tímidamente.
- ¿Sabes? Te ves muy adorable hoy...- dijo, y me dedicó una jodida sonrisa que casi me hizo derretir sobre mi asiento… Espera, ¿por qué había dicho eso? ¡No, no, no!
Después de eso Luke empezó a conducir y nos desplazamos por las calles de la residencia, mientras que yo pensaba en sus palabras. ¿De verdad estaba adorable? ¿Me veía bien para él? ¿Le parecía guapo?
Aunque, ¿por qué carajos eso me preocupaba tanto?
¡Si los dos somos hombres!
Pero, creo que estoy algo equivocado con respecto a él. Luke en el fondo creo que es bueno... pero aún así me hacía sentir muy nervioso. Aunque, fue muy extraño, ya que condujo fuera de la residencia.
¿Por qué Luke se salió fuera de la residencia? ¿Qué no íbamos a ir a su casa? Estaba nervioso y confundido. Pero debía de confiar en esos ojos azules.
- ¿No íbamos a ir a tu casa...?- cuestioné con un tono muy bajito, mientras esperaba una respuesta rápida de su parte.
- Pues si, pero primero vamos a comer helados- dijo él de manera natural, con las manos en el volante y la mirada fija en el camino.
- ¿¡Qué!? ¡No traje dinero!- exclamé, nervioso-. ¡¿Por qué no me dijiste que tenía que traer dinero?!
Él se echo a reír con ese mismo encanto que tenía.
- Tranquilo, yo pago- dijo, sonriendo un poco.
Me sonrojé, y quise abofetearme por ello.
- G-Gracias, ¿oye el auto es tuyo?
- Sip, no lo llevo al instituto porque a mi mamá no le gusta que lo lleve a lugares así- se volvió hacia mi y me dio una mirada divertida, diciendo-: Dice que es un auto que llamará demasiado la atención. Quizás, para la universidad si lo lleve.
- Ya veo...- murmuré sin más, y miré hacia el exterior mediante la ventana, mientras que íbamos rumbo a la heladería por las calles de Terraburgo.
Estaba muy nervioso por todo... ¡Mierda y no sé por qué! Ese rubio. Luke. Él me intimidaba. Era demasiado intimidante para mi.
De camino a la heladería más cercana todo estuvo muy silencioso. Yo solo miraba hacia la ventana. Y Luke estaba muy serio, me daba un poco de miedo. Pero, por suerte llegamos a un local de helados rápido. Luke me dijo que no me bajara del auto, asentí, y él se bajó y fue a comprar los helados. Y al rato salió de la heladería y entró al auto con dos barquillas grandes. Las dos eran de chocolate, y me alegró porque precisamente las compró de mi sabor favorito.
- ¿Porque no vamos a comernos los helados adentro de la heladería?- pregunté con nerviosismo, como siempre.
Y él me dio una mirada que no pude entender, y me entregó una de las barquillas, diciéndome con una muy pequeña sonrisita:
- Quiero estar a solas contigo, y aquí en el auto podremos estarlo con tranquilidad.
Volví a sentir ese maldito cosquilleo en mi interior, y me quedé sin habla. Él era demasiado extraño, pero algo de él realmente… me llamaba la atención. Después de aquello empezamos a comernos los helados sin decir mucho. Ninguno decía nada la verdad, y el ambiente se sentía incómodo, hasta que Luke habló.
- Tienes un poco de helado aquí...- señaló con seriedad para después limpiarme el labio inferior con su dedo indice, que sin darme cuenta tenía chocolate. Entonces, se miró el dedo cubierto de helado y frente a mi, lo lamió con descaro y un brillo lujurial en sus ojos que me dejó perplejo.
No supe qué decir y solo me sonrojé horriblemente, mirando hacia otro lado para no verle a la cara.
Luke se estaba comportando bastante bien conmigo, pero solo me ponía nervioso cuando estaba serio... Cuando acabamos con los helados Luke condujo devuelta a la residencia y nos llevó a su casa.
De camino a casa de Luke nuevamente nadie habló. Nadie dijo nada. Pero por lo menos el ambiente no se sentía tan incómodo como antes. Al llegar a la casa de Luke quedé realmente sorprendido porque la casa de ese rubio parecía una mansión. No exageraba… ¡Realmente lo parecía! Era realmente hermosa y no sabía por qué, ya que pensaba que todas las casas en mi residencia eran iguales. Pero, comparada con la mía… mi casa parecía una choza.
Luego de habernos bajado del Lamborghini de Luke entramos a su casa. La cual hasta incluso era hermosa por dentro, yo estaba boquiabierta. Admirando todos los muebles y viendo que todo era bastante elegante. Aunque, me sentía un poco avergonzado por estar en la casa de un chico con el cual no tenía mucha confianza. Y él lo notó.
Su casa era enorme. Había una lujosa zona para sentarse, llena de sofás y blancos cojines, una sofisticada mesita con una pila de grandes libros ilustrados, en medio había una mesa redonda de madera oscura con un enorme ramo de flores blancas que iban acompañando a los sofás. Las paredes estaban llenas de cuadros, y pintadas de un cálido color crema. El suelo era de una fina madera y habían unas blancas escaleras de caracol que te llevaban arriba. Y no pude ver más porque solo estaba en la entrada.
- Tranquilo no hay nadie, vamos- me habló con un tono amigable, para luego tomarme sin previo aviso de la mano mientras me llevaba a su dormitorio, el cual quedaba subiendo por esas elegantes escaleras de caracol.
Luke me llevó a su habitación la cual por cierto era muy grande. Y muy linda. Tenía demasiadas cosas en ella. Noté que su cama parecía una matrimonial, y sus sabanas eran blancas. Tenía un pequeño sofá de cuero n***o. También un enorme televisor pantalla plana que se empotraba contra la pared, una pequeña biblioteca, un closet de ropa gigante y varios muebles que le decoraban el dormitorio de una manera perfecta.
- Qué bonita habitación tienes...- murmuré, anonadado.
- Sí lo sé, ¿quieres jugar con mi Xbox?- propuso con una sonrisita, cambiando de tema. Y yo me volví hacia él con la boca abierta. ¡Vaya, tiene una Xbox!
- ¿Tienes Xbox? ¡Genial! Si, si quiero jugar- le dediqué una pequeña y sincera sonrisa de agradecimiento. Entonces, ambos nos acercamos frente a su enorme televisor pantalla plana y yo me senté en uno de los puff que el rubio tenía, mientras que observaba como este encendía la consola y colocaba un juego de Mario Bross.
Todo fue bastante divertido la verdad. Luke y yo jugamos Xbox por horas, jugamos y hablamos mucho sobre trivialidades. Luke me cayó bastante bien después de que lo empecé a conocer. Era amable. Agradable.
Me agradaba.
Pero las horas de diversión pasaron rápido, y supe que ya tenía que irme cuando me fijé en mi reloj de mano de «Hora de Aventura».
- Luke ya son las nueve y cincuenta de la noche, ya debes de llevarme a casa- le pedí con un tono de voz más confiado, y él pareció no inmutarse por mis palabras. Estaba matando a muchos aliens en la Xbox, absorto en el juego.
Pero yo me levanté del puff, ya que estábamos sentados allí mientras jugábamos. Porque ya era demasiado tarde para mi, y ya tenía que irme. Me dirigí hacia la puerta para salir de la habitación de Luke, pero cuando iba a abrir la puerta Luke apareció detrás de mi como un león y repentinamente puso su mano en la puerta, para luego acorralarme contra ella. El corazón me dio un vuelco, y me sentí muy pequeño frente a él. Estaba algo nervioso y un poco incómodo. Porque Luke estaba muy cerca de mi.
- ¿Qué haces, Luke? Tengo que irme...- hablé con un tono nervioso, mientras tocaba el rígido pecho de Luke para intentar apartarlo con mis manos fuera de mi, pero se me hacía demasiado difícil porque yo era muy débil y pequeño a comparación de él.
- Tranquilo, tu mamá me dijo que te llevara cuando yo quisiera. Además, todavía te debo decir por qué te salvé ayer de esos idiotas, y por qué he decidido protegerte...- murmuró Luke cerca de mi rostro de forma seductora, con sus tonificados brazos acorralándome como si él fuese un depredador y yo su presa.
Estaba asustado.
Intentaba apartarlo de mí pero mis intentos por hacerlo eran muy débiles. Él solo me miraba fijamente a los ojos, pero yo no podía mirarlo fijamente. Su fría mirada era demasiado penetrante para mi. Y por eso decidí quedarme un rato más con él para saber la verdad, yo... yo tenía que saber la verdad...
- Está bien, me quedaré un rato más- acepté finalmente, mirando a sus dos orbes azules-. Solo porque quiero saber la respuesta de todo.
- ¡Perfecto! Entonces te diré tus respuestas- dijo seriamente, mientras seguía acorralándome contra la puerta con autoridad.
Podía sentir que nuestras respiraciones agitadas se mezclaban, y que jamás habíamos estado tan cerca como ahora.
- Quiero saberlo todo Luke Harper...- repetí seriamente mientras intentaba ver fijamente a ese rubio, como él lo hacía conmigo.
Y él entonces se mordió el labio inferior, y sin apartar la mirada de mí empezó a contarme:
- Tú eres el que no me había visto, porque yo te había visto antes, ya que cuando me mude aquí siempre manejaba por estos lados. Y ahí fue cuando te vi por primera vez caminando por la acera con tu mochila azul. Te veías un poco triste, y yo sentí que tenías un problema. Entonces, empecé a verte por ahí mas seguido, y poco a poco algo de ti me fue llamando la atención, y no sabía por qué. Además, tú ni siquiera me conocías, y fue entonces que mi madre me inscribió en el instituto Rivers y ahí fue cuando te vi. Yo iba a lavarme las manos en el baño y ahí fue cuando te vi. Te veías tan pequeño y delicado… ¡Pero imbéciles te estaban golpeando!
»Me di cuenta ahí de que ese era tu problema, ya entendía el por qué siempre cuando te veía estabas algo triste. Con esa cara larga. Era por esos malditos imbéciles. Yo estaba muy feliz al verte, y por eso decidí ayudarte, Alex. Lo que me dolió un poco fue ver que me temías, y lo noté porque no soy estúpido. Mis intenciones jamás fueron lastimarte, pero yo de verdad… yo de verdad...
De pronto, se quedó callado y desvió la mirada de mi cara, hacia otro lado. Yo no podía creerme sus palabras, y aunque estaba estupefacto, con mis manos todavía sobre su rígido y fornido pecho, le pregunté:
- ¿Pero tú de verdad qué...?
Entonces, el rubio volvió a clavar su fría mirada sobre mi, enseñándome esos lapislázuli que tenía. Ladeó su cabeza, con una profunda seriedad y el corazón me latió a toda prisa. Su glacial mirada me congelaba contra la puerta. Y no pude hacer nada cuando el se inclinó, llevó una de sus manos a mi rostro, y me pasó el pulgar por la mejilla y el labio inferior, susurrando:
- Te deseo tanto…
Se me cortó la respiración en ese momento, y sentí que mis piernas temblaron como si fuesen de gelatina. Y me quedé paralizado cuando Luke me tomó el mentón, y junto sus labios con los míos en un profundo beso.
Mis ojos se abrieron como platos al darme cuenta de lo que estaba pasando, e intenté apartarlo fuera de mí más que nunca. Pero mis intentos fueron muy inútiles como siempre, y de pronto sentí como Luke volvió el beso más apasionado cuando introdujo su lengua dentro de mi boca; la cual empezó a jugar con la mía, y yo solté un gemido que lo detuvo. Haciéndolo apartarse de mi, y mirarme con un brillo en sus ojos. ¡Dios mío, ¿qué estaba pasando?! ¡No, no, no! ¡Yo no era homosexual!
«¡Esto no puede estar pasando!»
- ¡Basta, Luke!- bramé horrorizado, sin poderme creer que él me había besado. Y empujándolo con fuerza fuera de mi, pero él pareció mantenerse más rígido frente a mi, como un león que levantaba su prominente pecho.
- Cada porción de ti me llama...- musitó con un tono muy ronco, acercando su rostro hacia el mío, diciéndome-: Y quiero que me pagues por haberte salvado el trasero ayer de esos cabrones, me lo debes, Alex King.
El rostro se me desencajó, y mis piernas volvieron a temblar. Una gota de sudor me cayó por la frente, y me quedé helado. Sintiendo como mi corazón latía fuerte, y como ese rubio me atrapaba con su mirada. Entonces, sin previo aviso volvió a estrechar sus labios sobre los míos, en un beso.
Y yo no era homosexual… pero me quedé quieto. Manteniendo mis piernas duras para no derrumbarme sobre el suelo ridículamente. Mientras que le empezaba a seguir el beso a ese intimidante… y guapo rubio. No sabía qué estaba pasando, y solo me dejé llevar cuando menos lo noté. Siguiéndole el beso. Entrelazando nuestras lenguas, las cuales peleaban por cuál tener el control del beso, desesperadamente.
La pasión así fue aumentando, hasta que empecé a sentir calor. Y que el cuerpo de ese rubio se estaba calentando mucho. De pronto, sin darme cuenta sentí que mis piernas ya no tocaban el suelo, porque ese rubio me había cargado entre sus brazos y me pegó contra sus caderas, mientras que seguíamos besándonos con intensidad. Y así me condujo hacia su cama. Donde me recostó, y se aparto de ese lujurial beso que teníamos.
Mi cara estaba muy sonrojada, y no sabía lo que estaba pasando exactamente. Y él parecía no estar teniendo mucho control de sí mismo. Estaba perdido en la lujuria, como yo, solo que algo dentro de mi quería salir corriendo gritando que no era homosexual. Pero, ya estaba en la cama de Luke Harper, y él estaba frente a mi mirándome con deseo. Y yo estaba empezando a dudar de lo que era bueno…, y de lo que era malo.
Y sentí que el mundo se me vino abajo, y que el corazón se me detuvo cuando él me ordenó con un tono de voz dominante:
- Quítate el suéter.