Vila viuda de Pozo era una mujer que podía declarar que su vida fue feliz. Gozaba de un esposo increíble que siempre estuvo pendiente de ella y de complacer sus caprichos, la mayoría relacionados con sus hijos, Casio, Román y su hermosa Galia.
Cada uno de ellos tan diferente y tan decidido a conseguir lo que quería, que podían ser considerados ambiciosos, pero ¿Acaso eso no es lo que impulsa los sueños?
Luego llegaron sus nueras, Dámaris, que para su desgracia, alejó a Casio de ellos, mudándose al exterior, luego la inigualable Araceli, esa chica era magnífica, sólo ella pudo controlar el carácter y las raras inclinaciones que Román comenzaba a tener.
Galia por su parte, se enamoró desde pequeña del hijo de una pareja que siempre consideró cercana a ella y a Alexandro, los Envers.
Hadriel se convirtió en un integrante de la familia desde niño, cuando quedó huérfano, prácticamente pasó a ser un hijo más. Creció y la amistad con Román pronto lo acercó a Galia, y una cosa llevó a otra, hasta que se enamoraron.
Sin embargo, en un arrebato de rebeldía, la estúpida de su hija decidió que quería ser libre, no tener ninguna atadura, y terminó su relación con Hadriel dejándolo con el anillo de compromiso y una propuesta de matrimonio preparada.
Hacía muchos años que Vila comprendió que Galia fue la culpable de que Hadriel se casará con otra, pero el corazón de una madre siempre buscará resolver los problemas de un hijo, así este todavía no sepa qué es lo que le conviene.
Por eso, cada vez que tuvo la oportunidad de estar con Jared, trató de inculcarle los sentimientos que ella profesaba por Maia Bazma, la persona que se unió a Hadriel alejándolo de ellos, de su única y verdadera familia.
Esa mujer era la misma cara de su madre Nereida Lacrosse, y con el carácter manipulador y cruel de Abraham Bazma, el maldito que siempre humilló a Alexandro Pozo. Era evidente que a Maia no le importaba la familia de Hadriel, ella sólo deseaba su riqueza y posición social, más con todo el debacle surgido de la muerte de Nereida y la captura de Abraham por estafa, peculado y posible complicidad en otros delitos de “cuello blanco”.
La desconfianza que Vila sentía por los Bazma, evitó que Jared fuese llevado por Hadriel a pesar de conocer las condiciones en que Galia vivía. Era consciente de cómo su nieto sufría bajo el control de su hija, los días con poca comida, los hoteles de mala muerte y los amantes de una sola noche cuando necesitaba dinero para la compra de medicina, ya que el enviado por Hadriel se había terminado.
Lo que más le dolía, es que Galia empezó a ver en Jared la causa de su tragedia, a la edad de seis años trató de dejarlo en un albergue, si el niño no hubiera sido tan precoz, quien sabe cual sería su vida actual.
No obstante, su nieto con los años se dio cuenta que también podía influir en Hadriel, el sentimiento de culpa que él reflejaba cada vez que Galia le reclamaba por la situación en que se encontraba, era el abono para que Jared odiase aún más a Maia Bazma, y cuando conoció a Leila, eso fue suficiente para ver cómo hubiese sido la vida si sus padres no se hubieran separado.
De esa manera, Vila ideó un plan. Quería que Jared hiciera la vida imposible a Maia, como una venganza por lo que había hecho a su hija. Pero también sabía que su nieto era demasiado inteligente para dejarse manipular, por lo que comenzó a contarle historias sobre Alexandro y Abraham Bazma, de cómo los padres de Hadriel murieron por los malos manejos políticos y económicos de los Bazma, y que terminaron con el asesinato de la propia madre de Maia.
Jared “absorbía” la información relacionándolas con los eventos que mantenían a Hadriel lejos de Galia y de él. Pronto Maia se convirtió en el ser malicioso que ella deseaba. De ahí que al enterarse del ultimátum que le dio Jared a Galia para que se quedará en la ciudad con Vila, fue el punto clave para que el ya adolescente, atrajese por completo a su padre a vivir con ellos y divorciarse de esa mujer.
Vila lo vio como un triunfo, felicitó a Jared por seguir la sugerencia de hacerle la vida difícil a Maia, de manera ingeniosa y sin causar daño demasiado evidente. El elogio fue aceptado con una sonrisa por Jared.
Lo que no esperaba Vila era tener a Galia rechazando una y otra vez cada propuesta de Hadriel, las discusiones que provocaba siempre terminaban con la solicitud de más dinero, de algún capricho en ropa, equipos eléctricos y electrónicos, o un automotor. En los seis años que llevaba de vivir junto a ella, su hija siempre disfrutó del auto y el celular de última generación.
El problema se agravó cuando Jared entró a la universidad, a pesar de ganar una beca, Galia pidió a Hadriel lo que equivalía a los gastos de su hijo en el periodo de educación superior, cada vez que se veían las mentiras y los insultos que su hija le hacía a Envers, generaron un cambio en el carácter de su nieto, fue tan leve que sí Vila lo notó fue porque ella fue quien llevaba viendo por él desde que tuvo catorce años.
La distancia entre Galia, Hadriel y Jared creció lentamente, Vila veía como su hija se perdía cada vez más en una vida sin sentido, llena de placebos que le facilitaban su falta de responsabilidad, hasta hace dos años.
Leila Envers Bazma fue un viento refrescante y que favoreció a Galia, con cada visita de la niña, la menor de los Pozo regresaba a la realidad, comportándose como una adulta responsable, o eso suponía Vila, porque viéndola en esa cama y sabiendo la causa, debió aceptar que su hija estaba psicológicamente enferma.
Agarró la mano de la chica que consideraba su vida, y lloró. ¿En que se había equivocado?
El repentino zumbido continúo de la máquina que controlaba los signos vitales de Galia sonó indicando un paro cardíaco, el médico y las enfermeras inundaron el lugar para revivirla, Vila se abrazó a sí misma tratando de encontrar un poco de confort en esa acción, desde el pasillo pudo ver la atención que brindaban a Galia, pero también las personas que rodeaban, todos estaban acompañados por sus seres queridos o parejas, menos ella y su hija, y la odió, odio a la mujer que fue la causante de esa soledad, la misma que haría pagar con lágrimas de sangre el haberles quitado la felicidad.
Cuando el médico dijo el parte de tranquilidad, Vila tomó el celular para enviar un mensaje a su mejor arma, ya era hora de que entrara al juego.
«Jared, amor, necesito que vengas a la clínica, debemos hablar».
Jared recibió el mensaje de su abuela haciendo una mueca porque sabía bien el tema a tratar. Eran años recibiendo el discurso amañado sobre su deber para con la familia, que se resumía en acabar con Maia Bazma Lacrosse.
No respondió, continuó con la revisión de la publicidad de la Fundación. La noche anterior conversaron con Maia hasta tarde y pudo comprobar lo que, desde que la vio por primera vez en un evento especial de la preparatoria donde estudiaba a los quince años, pensó de ella. La mujer no sólo era hermosa, sino también inteligente y con un carisma especial que obligaba a los demás a rodearla y seguir sus indicaciones.
Desde ese día evaluó lo que decía Vila, detalló cada una de las visitas de su padre a Galia y con los años sintió primero pena y luego vergüenza por la manera como Hadriel se dejaba manipular por esa mujerzuela.
El mismo dinero que ella le pedía argumentando que era para el estudio y las cosas de Jared, era el que se gastaba en estupideces, bebida y sus pastillas.
La imagen de Hadriel con los días se desdibujó por completo, el hablaba del amor familiar, de la lealtad a los amigos, y tan ciego estaba que no era capaz de ver que por las mentiras de los Pozo, perdía la verdadera felicidad al lado de Maia.
Así fue como comenzó a recopilar fotografías, cartas, detalles sobre la otra familia de Hadriel. Al comienzo las dejaba al alcance de Galia, la mujer poco le importaba, como se lo hizo saber el día que descubrió que él era quien las poseía. Para ella, Maia era la imbécil que la libró de una vida aburrida y llena de responsabilidad, pero sobre todo, quién le permitía continuar con el único hombre que amaba sin las ataduras de un matrimonio.
«…la relación perfecta Jared. Hadriel cumple con su papel de dador mientras yo me comporto como una desquiciada depresiva, y tu eres la soga que lo tiene atado a nuestra disfuncional familia».
Cambió de estrategia, una noche Jared confrontó a su padre, le mostró todas las pruebas y le exigió una explicación. Hadriel avergonzado y arrepentido, admitió su engaño, y sorprendente, que todavía amaba con locura a Galia, sin embargo, comprendía que su estabilidad emocional siempre sería Maia.
En ese momento el poco cariño que Jared sentía por sus padres se esfumó por completo, extendiendo esa falta de sentimientos a Vila, Araceli y Román. Al fin entendió porque el tío Casio se retiró del lado de la abuela y sus hermanos, los Pozo eran tóxicos.
Jared se centró en su propia vida. Estudió más, se esforzó por ser un buen amigo y se convirtió en un publicista a los veinte años. Tiempo oportuno para irrumpir en la vida de Maia Bazma y tomar venganza en contra de los seres que la ofendieron, porque a pesar de que ella no lo sabía, llevaban años compartiendo su vida.
Además, él podría
darle todo lo que Hadriel le negó.