La casa de campo era tal y como la recordaba, salvo por la impresión que tuvo del jardín. Una vez ese terreno estuvo cubierto de rosas, lo había condicionado como un pequeño paraíso para Bela y le dedicó un largo tiempo para que fuera perfecto. Después de que Marjory se mudó, las rosas desaparecieron y en su lugar hubo flores diversas, estaban todas sembradas en desorden con macetas invadiendo el jardín hasta que el kiosco se perdió enterrado bajo las plantas. Y ahora. Nada. El jardín era un gran terreno cubierto de césped sin una sola rosa o flor. – Hermano – gritó Kayla y corrió a abrazarlo rodeando su cintura – creí que jamás volvería a verte, estaba tan asustada, no devolvías mis cartas, papá dijo que estabas ocupado, pero me abandonaste tan cruelmente, ahora que estás aquí podrá

