Mirar por la ventana se volvió cansado y tedioso, bordar, tocar el piano, tejer o pintar. Nada tenía sentido. Bela Sheridan de Bastián era una Duquesa, la sociedad entera debía ser dirigida por ella y siendo la Santa, todos en el mundo tendrían que estar al pendiente de sus palabras y sus movimientos. En lugar de eso, estaba atrapada e incomunicada. Perdida en una mansión en el interior del bosque, con sirvientes que no le daban respuesta a sus preguntas y un esposo que la abandonó. El Duque Arturo Bastián. La primera vez que lo vio le pareció un hombre muy apuesto, caballeroso, amable y el tipo de hombre que era digno de tomar su brazo y caminar junto a ella por la calle haciendo que todas las miradas la buscaran. Un hombre como él debía amarla y protegerla, en lugar de eso la aban

