Todos odian a Carlos con una rabia ardiente, y el reloj de la cuenta atrás marca los segundos que les quedan para vengarse de él. En lugar de tramar venganza, van a esconderse. A retirarse de una pelea. Por mí. Emociones fuertes revuelven mi estómago, pero las aplasto, dando un paso atrás para alejarme de Darren. No dejes que te importen, Jade. No dejes que se metan bajo tu piel. Pero ya es demasiado tarde. Están tan metidos bajo mi piel que a veces juro que puedo sentirlos dentro de mí, pequeños pedazos de ellos clavados en mi corazón como garrapatas. —De acuerdo —asiente Cole con decisión—. Nos vamos en cinco minutos. Roy se levanta con un movimiento fluido y elegante. —Revisaré las municiones y las armas. —Yo revisaré los escáneres de la policía —añade Darren, sacando su teléfo

