Mi garganta se cierra. El aire deja de entrar y salir de mis pulmones. No. Eso no puede ser verdad. Eso no puede ser verdad. Otra oleada de recuerdos fluye por mi mente y todos son de Cole. De su puño volando una y otra vez hacia el rostro de Paul. De la rabia que parecía llenar todo su cuerpo en ese momento, como si la violencia fuera una parte inalterable de su ADN. De él prometiéndome que no le gusta hacer daño a la gente si puede evitarlo. Eso fue lo que dijo, ¿verdad? Entonces, ¿cómo puede ser esto cierto? Mi mirada vuelve a la foto que Carlos sigue sosteniendo firmemente delante de mi cara. No sé quién es el hombre muerto aparte de su nombre, que no significa nada para mí. Tiene el cabello oscuro y hombros anchos, y parece bien vestido. Bien arreglado. Su rostro tiene un toque

