Cierro los ojos para bloquear la luz que se filtra alrededor de las persianas y me paso la mano por la cara. Joder. Tanto tiempo después del tiroteo, mis sueños deberían estar mejorando, no empeorando. Los recuerdos deberían desvanecerse, no volverse más crudos y afilados. Fui a terapia unas cuantas sesiones mientras estaba en la parte más dura de la recuperación, intentando reconstruir mi sentido del yo con toda una parte de mi cuerpo desaparecida. Pero no podía permitírmelo seguir viéndola y, la verdad, no quería. Me hacía preguntas que me incomodaban, hurgaba en partes de mi alma que no estaba lista para que nadie tocara. Me obligaba a admitir sentimientos que no quería tener, así que cuando el dinero se apretó, usé eso como excusa fácil para dejar de ir. Tal vez fue un error estúp

