Así paso ese gran desayuno entre sobrina, tío y tío político, Huracán dio un recorrido por la casa junto con CeTri y Daniel les guiaba, todo fue normal en la planta baja, pero al bajar al sótano Cesar perdió por unos minutos el color pues sabía perfectamente lo que esos objetos significaban para su sobrina, al subir al primer piso palideció aún más, a tal grado que Tristán tuvo que sostenerle por temor a que este fuera a desvanecerse, Cesar tomo su celular y salió del cuarto de Daniel muy molesto, pese a que era una casa grande, Cesar había bajado las escaleras, saliendo a la alberca, se podía escuchar su voz grave y familiar en su tono sarcástico y condescendiente comenzar la conversación con un “pedazo de animal malparido”, después de esa frase Tristán reacciono y comenzó a charlar.
-Si quieres puedo hacer que un decorador de interiores remodele la casa en menos de un mes
-No, llevo mucho tiempo tratando de escapar de esto, si quiero que por lo menos Phil piense en venir para mi cumpleaños debo jugar con sus reglas
-Dan, sé que sientes que de alguna manera tienes que ganarte el amor de tu padre, pero, pienso que es algo que ya tienes, los hombres de tu familia tienen una extraña manera de demostrar amor
-¿lo dices por huracán?
-No, lo digo a pesar de Cesar, ¿recuerdas cuando tu tío y yo estuvimos a nada de terminar por una copa de vino el día de nuestro aniversario?
-es diferente Tristán, tu sabes que eres la prioridad de Cesar, yo soy, una postergación constante
-la prioridad para Cesar y para mí, eres tú, y aunque tu padre no te vea seguido estoy seguro que lo eres para él también
-te lo creo de ti y de huracán, pero Phil no me ha visto en dos años, les sede sus obligaciones conmigo a ti y mi tío, el silencio, también es una respuesta
-No lo ves desde el ángulo correcto, piensa que tu papá no está al pendiente de lo que haces pero le pide a Cesar que lo este y ¿Quién mejor para cuidar a un ángel caído que un demonio redimido?
-sabes que en esto tengo razón, pero gracias por los ánimos… tío
Antes de que Tristán pudiera decir otra cosa entro Cesar, con los ojos rojos del coraje
-se me cayó el celular a la alberca y estaba a punto de ganarle a mi hermano
Tristán y Daniel rieron, era el tercer celular que Cesar perdía en ese mes, así pues, subieron al segundo piso y al entrar en el cuarto que era para Cesar este lo observo y mando a Tristán al carro por las maletas pues aunque no planeaban quedarse más de dos días ambos llevaban 3 maletas cada uno que se traducían en ropa, accesorios y zapatos.
Al acomodar en el ropero todo lo que traían, decidieron salir los tres con ayuda del GPS hacia una plaza para comprar cuadros, pintura, o lo que fuera necesario para decorar el cuarto de sus tíos, Cesar condujo cerca de una hora y entraron en una gran plaza, dejaron el coche en el estacionamiento y entre los tres consiguieron un cuadro de un paisaje con árboles secos y un castillo al fondo, un perchero barnizado de cedro, un taburete n***o de gamuza, un reloj para la pared antiguo, un ajedrez de cristal, ropa para sus tíos y una que otra prenda para Daniel, un reloj de bolsillo, un cuadro de bodegón y otro que es una muy buena imitación de un artista que desconocían llamado Montenegro que retrataba la vieja Tenochtitlan antes de la llegada de los españoles, además de esto un espejo con marco n***o con calacas en cada uno de los extremos, pinturas, pinceles brochas y un papel tapiz que simulaba el contorno de una hoja. Lo subieron al carro y se detuvieron a tomar el almuerzo en un restaurant que estaba a cuatro cuadras de la casa de Daniel, todo estaba saliendo bien, hasta que Cesar le dio un beso a Tristán y unos clientes del restaurant comenzaron a hacer comentario subidos de tono poco amigables hacia ellos.
-¿Por qué no se mueren y dejan de ensuciar al país?
-Oye, nosotros no te estamos haciendo nada, solo venimos a comer como tú, deja de ofendernos
Dijo Tristán tratando que la situación no escalara.
-Solo están comiendo, sarasas de miércoles, ¿y tienes la osadía de responderme? (en tono burlón)
-¿Cómo les acabas de llamar?
Daniel se arremangaba las mangas mientras hacia esa pregunta y tratando de caminar hacia el desconocido poco amable
-y de seguro esta cría es una lesbiana de esas que necesitan un hombre que las haga mujeres, este país está rodeado de basura de miércoles, y este lugar dejando entrar a gente así a comer, que falta de…
Cesar antes de que pudiese terminar la frase suelta un golpe a puño cerrado en la cara del sujeto.
-mira homofóbico de miércoles, a mi dime lo que quieras pero, vuelves a decirle algo a mi pequeña y te prometo que no vas a utilizar tus piernas en más de un año
toda la conmoción atrajo la atención de un mesero, un joven con rasgos orientales alto, delgado que podría ser considerado atractivo, el cual se acerco un acto de valentía.
-señores cálmense por favor, le suplico que se retire, está alterando el orden
Cesar trato de refutar que ellos no iniciaron la pelea pero antes de que eso pudiese suceder el joven mesero se dirigió al señor que había comenzado con el altercado
-por favor señor, en este local no le servimos a gente tan despreciable, le ruego se retire o llamare a la policía.
El señor que era alto y gordo con facciones oscas salió del local, molesto y diciendo cosas tan poco decentes que muchos de los clientes no podían más que tapar los oídos de los niños, el señor se fue sin pagar y ya había consumido todo el menú, Cesar, Tristán y Daniel comieron en silencio hasta que fue hora de irse, les atendió el mesero que les había ayudado antes y cuando fue hora de irse no quería cobrarles la cuenta, el muchacho era cuando mucho un año mayor que Daniel, tenía el cabello café peinado en un copete con los ojos cafés claros, tenía una voz alegre y cantarina.
-de ninguna manera, va por la casa, no seria ético cobrarles después de lo que paso cuando llegaron
-por favor cóbranos
-incluye lo del señor tan desagradable que se fue sin pagar
trataron de persuadir César y Tristán pues después de todo el desagradable cliente se había marchado sin pagar y eso no era culpa del local y mucho menos del único mesero que se había asegurado de respaldarles en ese pesado momento
-Pero, les han ofendido y eso no debe pasar, este restaurant cuida la igualdad entre todos y les ruego que permitan que la casa invite
-Tíos adelántense, los veo en un rato
-vamos Cesar
Sus tíos se fueron con sus llaves en dirección a la casa y Daniel se quedó hablando con el muchacho.
-estas trabajando y tienes otras mesas que atender por eso seré breve, Gracias por defender nos, y sé muy bien que este restaurant no cubre esa cuenta por ofensa pues eres el único de los meseros que se metió en el pleito con ese… caballero
-pero no sería correcto cobrarles después de todo lo que les dijo…
-tampoco es correcto que corras con los gastos con tu sueldo, por favor cóbrame la cuenta, suficientes problemas has tenido hoy por nosotros
Después de esa discusión al fin dejo a Daniel pagar la cuenta, incluida la comida de la persona desagradable con que se toparon, Daniel le dejo una buena propina al joven y llego a su casa gracias al GPS, marco y bajo un Cesar pintado en la cara con una enorme línea azul en toda la cara, Daniel se río y subió a ayudarles, pusieron el papel tapiz, le dejaron secar, durmieron en otro cuarto, pintaron las hojas para hacer un efecto de hojas secas, el techo lo pintaron de azul, pusieron el espejo enfrente de la cama y los cuadros alrededor de ella, en taburete abajo del espejo, el reloj en la cabecera de la cama y modelaron ropa.
Tristán cocino, vieron una película y así entre risas y desempacar, pasaron cuatro días, era claro que tenían que irse pues Tristán trabajaba y a diferencia de Cesar si necesitaba el trabajo, antes de irse Daniel les pidió que tuvieran cuidado pues ese incidente aislado en el Restaurar le había recordado a una pandilla que no soportaba a los homosexuales y había estado molestándolos desde hacía ya seis meses y que si bien no habían pasado de cosas y ataques menores, eran peligrosos e ignorantes, dos cosas que a pesar de no ser virtudes tenías que cuidar en las personas, en su estadía con su tío, jamás pudo entender como la gente podía ser tan mala como para hacer ese tipo de acciones con personas que no conocían y que no eran malas, tal vez temían a lo que no comprendían, era lo que le había Cesar cuando llego golpeado por primera vez ante los ojos de su sobrina de 16 años, prefería pensar que el miedo era lo que les hacía actuar así, pues no podía conceder que algunas personas en realidad eran malvadas por el simple placer de molestar a los demás o era lo que Daniel pensaba y se afirmaba con cada escena de ese tipo que contemplaba.